Abundancia de sauces

Blog del P. Jorge Luis Zarazúa

El origen de la piña ta mexicana

El origen de la piñata mexicana

De origen chino

Estimados amigos: Hoy quiero contarles la sorprendente historia del origen de la piñata mexicana. Seguramente has quebrado una piñata en las posadas o en tu fiesta de cumpleaños, pero te apuesto que no sabes el origen y el significado de las piñatas. Es algo sumamente interesante.

Fíjate que la piñata mexicana tiene sus antecedentes en China, donde romper la piñata era parte de una ceremonia propio de las celebraciones del año nuevo chino y generalmente representaban a animales como vacas, bueyes y búfalos. Como el año nuevo chino se celebra al inicio de la primavera, la fiesta está muy relacionada con la agricultura.

¿Quieres saber cómo era esta ceremonia? Se hacía la piñata con papel de diferentes colores y se le colgaban herramientas agrícolas; además, se rellenaba con cinco clases de semillas. La piñata era golpeada con varas de distintos colores por los mandarines, que eran funcionarios del gran Imperio chino.

Al romper la piñata, las semillas caían y las piñatas quedaban vacías. Entonces se quemaba el papel y la gente se llevaba las cenizas a sus casas, pues pensaban que esto traería fertilidad y buenas cosechas a sus campos. ¿Te imaginas a todo mundo queriendo agarrar las cenizas? Seguramente era algo muy divertido.

La conexión italiana y española

Marco Polo, el gran viajero veneciano, llevó la idea de la piñata a Italia, donde se utilizó para la celebración de la Cuaresma. Aquí se le dio un sentido cristiano. El primer domingo de cuaresma se rompía la piñata, que se elaboraba de brillantes colores. Con ello se quería representar al Demonio, que presenta siempre la tentación de forma llamativa y sumamente atractiva.

Pues bien, romper la piñata era una manera de decir que se estaba dispuesto a romper con el Demonio y a decirle no a las tentaciones.

Esta forma de celebrar la Cuaresma pasó a España, el país de donde vinieron los misioneros que evangelizaron nuestro país. En España se celebraba también el primer domingo de Cuaresma en el que se hacía una representación a la que se le llamaba “El baile de la piñata”, donde se escenificaba, al romper las piñatas, el deseo de acabar con el mal, convertir el corazón para que se volviera a Dios y así poder recibir los bienes eternos.

La piñata mexicana:

un recurso didáctico para la evangelización

El mes de mayo de 1533 fue la llegada de los misioneros agustinos a nuestro país. Ya antes habían llegado los franciscanos, en 1524, y los dominicos, en 1526.

Fueron los agustinos quienes introdujeron la celebración de las tradicionales posadas, que incluían las piñatas y lo hicieron en el Convento de Acolman, en el actual Estado de México.

Las piñatas se hacen de una olla de barro, que se reviste de papeles multicolores y sumamente llamativos. Se le da la forma de una estrella de siete picos, que representan a los siete pecados capitales y, por tanto, al Demonio, el seductor por excelencia.

Los siete pecados capitales

¿Sabes cuáles son los siete pecados capitales? Seguramente recuerdas sólo algunos, por eso voy a decírtelos completos. Y te los diré de una forma muy fácil de recordarlos.

A los siete pecados capitales yo les llamo PEGASIL, porque son muy pegajosos. Acuérdate de PEGASIL y recordarás fácilmente los siete pecados capitales, que son Pereza, Envidia, Gula, Avaricia, Soberbia, Ira y Lujuria. Te los repito para que te fijes en la primera letra de cada pecado y descubrirás porque les llamo PEGASIL: Pereza, Envidia, Gula, Avaricia, Soberbia, Ira y Lujuria.

¿Por qué se les llama pecados capitales? Fíjate que la palabra capital viene del latín y significa lo que se refiere a la cabeza. Se les llama así porque son cabeza de otros pecados, puesto que generan y dan origen a otros vicios y pecados.

Pues bien, la piñata era y es un medio de evangelización. Romperla es romper con el demonio y con el pecado, especialmente con los pecados capitales. Se trata de un juego o una dinámica donde se nos invita a no caer en la tentación.

Aprender a discernir

El que va a romper la piñata, tiene los ojos vendados. Esto representa la necesidad que tenemos del discernimiento que nos viene de la fe. Discernir es distinguir. Y vaya que es necesario aprender a distinguir, pues cuando queremos romper la piñata hay muchas voces y gritos a nuestro alrededor. Y nosotros necesitamos distinguir entre los que nos orientan adecuadamente y los que quieren distraernos para que no le peguemos a la piñata.

Así es la vida cristiana. El cristiano tiene que distinguir a quienes desean llevarlo por el buen camino y a quienes buscan su perdición, evitando que rompa con el pecado.

Para lograr romper con el pecado, es necesario imitar a Cristo. Por eso, antes de romper la piñata y estando ya con los ojos vendados y con el palo en mano, al cristiano se le hacía dar 33 vueltas, que representan los 33 años que vivió nuestro Señor Jesucristo, pues nosotros, los que creemos en Él debemos seguir su ejemplo, como lo dice la primera carta de san Pedro, capítulo 2 versículo 21: “Cristo padeció por nosotros, dejándonos un ejemplo para que sigamos sus huellas”.

Si te parecen excesivas las 33 vueltas tradicionales, también pueden ser sólo siete vueltas, que representan las siete virtudes que necesitamos practicar para vencer a los siete pecados capitales: Diligencia, Amor fraterno, Templanza, Generosidad, Humildad, Mansedumbre y Castidad.

La gracia santificante

El palo con que se rompe la piñata representa la gracia santificante que nos da el bautismo y que recuperamos por el sacramento de la confesión. Esta ayuda de Dios es la que hace posible que podamos romper con el Demonio y sus seducciones.

Al romper la piñata y decirle no a la tentación y al pecado, el cristiano obtiene los dones y las gracias que Dios promete a sus hijos y que anuncian la salvación definitiva a la que hemos sido llamados.

Estos dones no son sólo para nosotros, pues cuando vencemos al Demonio, la gracia se derrama sobre nosotros y nuestros familiares y amigos, sobre toda la Iglesia. Todos recibimos los beneficios. Por eso cuando se rompe la piñata y se derraman los dones que lleva dentro, todos nos acercamos para tomarlos y compartirlos con los demás hermanos.

No pierdas el tino

Acuérdate: Si no vencemos a la tentación y caemos en el pecado, nuestros seres queridos no se beneficiarán de nuestra victoria.

Por eso el estribillo que se entona mientras alguien intenta romper la piñata es muy cierto:

Dale, dale, dale,

no pierdas el tino

porque si lo pierdes

pierdes el camino.

Esta pequeña estrofa es una invitación a afinar la puntería, a no perder el tino, es decir, a no perder la destreza necesaria para dar en el blanco.

Se trata de no perder el camino, que es nuestro Señor Jesucristo. Acuérdate que él es el camino, la verdad y la vida (Jn 14, 6) y que creer en Él y romper con el pecado son cosas necesarias para alcanzar la salvación.

Por eso, cada vez que te inviten a romper la piñata recuerda que no es sólo un juego. Es toda una catequesis que nos invita a decirle no al pecado y sí a nuestro Señor, que tanto nos ama. Es una profesión de fe.

Espero que les haya gustado esta historia y que la tengan presente cada vez que rompan una piñata. Mil gracias por su atención.

Afectuosamente en Cristo Jesús,

Pbro. Jorge Luis Zarazúa Campa, fmap
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El origen de la piata mexicana.docx

diciembre 7, 2011 Publicado por | Zarazúa | Dejar un comentario

¿Quiénes están aprovechando el boom del culto a la Santa Muerte?

El culto a la Santa Muerte

¿Quiénes están aprovechando el boom del culto a la Santa Muerte?

Por el P. Jorge Luis Zarazua Campa, fmap

En busca de devotos

Muchos promotores han visto que el culto a la Santa Muerte puede ser un excelente negocio, por eso algunos se disputan el culto «auténtico» a la Santa Muerte y cada uno de ellos se considera el único autorizado a realizar la así llamada «curación de sus imágenes» o de ser sus verdaderos devotos.

“La Iglesia de la Santa Muerte”

Es la llamada Iglesia Católica Tradicional México- USA, cuyo líder máximo saltó a la fama por haber celebrado la controvertida boda religiosa de Niurka y Bobby Larios, consiguiendo una significativa exposición mediática por la polémica suscitada. Este grupo proselitista pretende tener a su cargo el así llamado «Santuario Nacional del Ángel de la Santa Muerte», aunque no todos los que promueven a la Santa Muerte aceptan su liderazgo.

La vertiente esotérica

Hay que señalar que hay locatarios de los mercados populares donde se hacen “limpias” y otros rituales, los pasajes esotéricos y diversas editoriales que también pelean en esta disputa por los feligreses. Pues bien, cada uno de ellos se considera el más autorizado para señalar los rituales específicos que deben ser realizados, siguiendo las instrucciones que ellos proporcionan «al pie de la letra».

He aquí lo que se lee en una de las revistas más populares que difunden el culto: «Tengo que decirles que también hay personas que no les ha servido este ritual, porque no preparan las cosas como se debe. Aquí en mi local trabajo cada uno de los elementos que utilizo, los preparo de una forma especial que solamente yo sé, es parte de mi éxito al ayudar a las personas. Si alguien lo hace y no resulta, tiene que venir a verme personalmente para que yo lo realice».

Hay otros que dicen que lo importante es la «fe» que cada uno tenga, de manera tal que uno mismo puede diseñar sus propios rituales. Eso sí, para que los rituales sean eficaces, deben adquirir las imágenes y todo lo necesario «exclusivamente con ellos», de otra manera el ritual no surtirá ningún efecto.

Los “santuarios locales”

Actualmente existen diversos santuarios de la Santa Muerte, los más famosos están en el Valle del Mezquital (Hidalgo), en Sombrerete (Zacatecas) y en el Barrio de Tepito (México, D.F.). Además, están surgiendo por aquí y por allá pequeños locales que ostentan también el nombre de “santuarios” de la Santa Muerte. Lo que se observa es que existen algunas personas y grupos muy concretos que tratan de capitalizar en su favor el culto a la «Santísima». Por eso se explica el enorme difusión que tiene este tétrico culto.

El brinco al satanismo

Algunos aprovechan este culto para promover la incursión en el mundo del satanismo y sus prácticas y creencias, representando el máximo alejamiento de Dios y de su Iglesia.

En los diversos encuentros de exorcistas realizados en México, por ejemplo, los sacerdotes católicos que se dedican a este ministerio específico, señalan que muchos casos que han tratado en la última década tienen que ver con el culto a la llamada Santa Muerte.

La conexión con el crimen organizado

El culto a la Santa Muerte es promovido como el culto a una divinidad o entidad espiritual con características muy peculiares en el ámbito de las casas de seguridad de las más variadas bandas y carteles y en los reclusorios mexicanos, como una alternativa a la religión católica, en búsqueda de una religiosidad que legitime las actividades delictivas y “proteja” a quienes se dedican al crimen organizado, tanto de los grupos rivales y del “fuego amigo”, como de la acción del Ejército y las dependencias policiacas.

Se trataría, por tanto, de una divinidad y una religiosidad creadas a la propia medida, sin exigencias de tipo ético y con múltiples formas de culto supersticioso, en convivencia y competencia con otros personajes como Jesús Malverde y afines, considerados protectores o “santos patronos” de la delincuencia organizada.

Conclusión

“A río revuelto, ganancia de pescadores”, dice un conocido refrán. Es lo que está sucediendo con este tétrico culto que parece haber llegado para quedarse. Se trata, sin duda, de un desafío más a la tarea evangelizadora de la Iglesia. Es una magnífica oportunidad para clarificar conceptos en numerosas creencias y prácticas de la religiosidad popular católica, que ha representado hasta ahora un oportuno caldo de cultivo para la propagación de estas expresiones. Adelante, pues, en esta necesaria tarea.

junio 23, 2011 Publicado por | Zarazúa | Dejar un comentario

El Papa explica el secreto para rezar con las palabras de Dios

El Papa explica el secreto para rezar con las palabras de Dios

Orar con los Salmos, es su consejo

CIUDAD DEL VATICANO, miércoles 22 de junio de 2011 (ZENIT.org).- Con el libro bíblico de los Salmos es posible rezar con las mismas palabras de Dios, aseguró Benedicto XVI este miércoles.

El pontífice continuó las catequesis sobre la oración, que ofrece desde hace semanas con motivo de la audiencia semanal a los peregrinos, comenzando una serie de intervenciones sobre los Salmos, el libro de oración del pueblo de Israel que después la Iglesia asumió también como propio.

“Escuela de oración”

Para el papa los Salmos son “una escuela de oración”, pues enseñan, como sucede a los niños con las palabras de los adultos, el lenguaje que puede utilizar para dirigirse a Dios, explicó a los miles de personas que se congregaron en la plaza de San Pedro del Vaticano, bajo un sol de justicia.

“Cuando el niño comienza a hablar, aprende a expresar sus propias sensaciones, emociones, necesidades con palabras que no le pertenecen de modo innato, sino que aprende de sus padres y de los que viven con él”, explicó el Santo Padre durante la audiencia general.

“Lo que el niño quiere expresar es su propia vivencia, pero el medio expresivo es de otros –aclaró–; y él, poco a poco se apropia de este medio, las palabras recibidas de sus propios padres se convierten en sus palabras y a través de las palabras aprende también un modo de pensar y de sentir, accede a un mundo de conceptos, y crece en ellos, se relaciona con la realidad, con los hombres y con Dios”.

Para el obispo de Roma “esto mismo sucede con la oración de los Salmos. Se nos presentan para que nosotros aprendamos a dirigirnos a Dios, a comunicarnos con Él, a hablarle de nosotros con sus palabras, a encontrar un lenguaje para el encuentro con Dios”.

“Y, a través de estas palabras, será posible también conocer y acoger los criterios de su actuación, acercarse al misterio de sus pensamientos y de sus caminos , y así crecer cada vez más en la fe y en el amor”.

Comprender a Dios para comprendernos

“Al igual que nuestras palabras no son sólo palabras, sino que nos enseñan un mundo real y conceptual, del mismo modo estas oraciones nos enseñan el corazón de Dios, por lo que no sólo podemos hablar con Dios, sino que podemos aprender quién es Dios y, al aprender cómo hablar con Él, aprendemos lo que significa ser hombre, ser nosotros mismos”.

Los salmos, en hebreo “Tehilim”, “Alabanzas”, fue presentado por el papa como el libro que “nos enseña a dar gracias, a celebrar la grandeza del don de Dios, a reconocer la belleza de sus obras y a glorificar su Nombre Santo”.

“Enseñándonos a rezar, los Salmos nos enseñan que incluso en la desolación, en el dolor, permanece la presencia de Dios, es fuente de maravilla y de consuelo. Se puede llorar, suplicar, interceder, lamentarse, pero con la conciencia de que estamos caminando hacia la luz, donde la alabanza podrá ser definitiva”.

Benedicto XVI concluyó invitando a tomar este libro santo para dejarse “enseñar por Dios cómo dirigirnos a Él”.

“Hagamos del Salterio una guía que nos ayude y nos acompañe cotidianamente en el camino de la oración”, aconsejó.

junio 22, 2011 Publicado por | Benedicto XVI | Dejar un comentario

¿Por qué mayo es el mes de Maria? ¿Dónde comienza esta antigua tradición?

¿Por qué mayo es el mes de Maria?  ¿Dónde comienza esta antigua tradición?

Veamos un poco, y hagamos nuestra esta hermosa tradición.

  El mes de Maria es una antigua y muy bella tradición, que tiene sus inicios en Europa, continente que se caracteriza precisamente, por sus profundas raíces cristianas, como lo testifica su historia, su cultura y su religión.

  El Mes de María se reza en Mayo, en el llamado “mes de las flores”, que se llama así, porque con la llegada del buen tiempo y tras las lluvias invernales, el campo y los jardines comienzan a cubrirse de un verde intenso y de los colores y aromas de las flores. Es el apogeo de la primavera.

  Y así, desde la edad media se consagró el “mes de las flores” a la Virgen María para rendir culto a las virtudes y bellezas de la Madre de Dios.  La primera noticia clara que se tiene de la consagración del mes de mayo a la Virgen, viene de Alfonso X, “el Sabio”, rey de España, en el siglo XIII. Este rey – Juglar cantaba en sus “Cantigas de Santa María” los loores de mayo en honor de la Virgen Santísima.

  Con el florecimiento espiritual del siglo XVI se dio gran impulso a esta hermosa práctica, con especiales ejercicios de piedad durante todos los días, en los que se van considerando diversos misterios, títulos y excelencias de la Madre del Señor. La universalización de esta práctica vino a verificarse en el siglo XIX, cuando fue favorecida y enriquecida con indulgencias por los sumos Pontífices Pío VII y Pío VIII.

  Ya en el siglo XIII, el Rey Alfonso X, el Sabio invitaba a alabar e invocar a María, ante su altar, en el mes de las flores. Y él mismo escribió las Cantigas de Santa María, porque quería “trovar en honor de la Rosa de las Rosas y de la Flor de las flores”.

  En Italia fue San Felipe Neri, en el siglo XVI, el iniciador del Mes de Mayo dedicado a María, con la costumbre de invitar a los jóvenes a cantar, llevar flores y ofrecer sacrificios a la Virgen.

  En el continente de América, fueron los misioneros españoles los que difundieron y promovieron la tradición de dedicar el mes de mayo al mes de Maria. Por este motivo, existe una gran devoción popular y afecto hacia la Madre de Dios, como así lo testimonian los innumerables santuarios marianos bajo diversas advocaciones.

 ¿ Qué podemos hacer y practicar en el mes de Maria, en honor de la Santísima Virgen?

  En la Iglesia, durante la adoración, en la visitas al Santísimo Sacramento del Altar (donde María está realmente presente), o en mi casa en los momentos libres, solo o en familia, podemos y seria muy beneficioso para el crecimiento de nuestra vida espiritual:

Reflexionar en los principales misterios de la vida de María.
  Reflexionar implica hacer un esfuerzo con la mente, la imaginación y, también, con el corazón, para profundizar en las virtudes que la Virgen vivió a lo largo de su vida. Podemos meditar en cómo María se comportó, por ejemplo, durante:

-la Anunciación (Lc 1, 26)
-la Visita a su prima Isabel (Lc 1, 39)
-el Nacimiento de Cristo (Lc 2, 1)
-la Presentación del Niño Jesús en el Templo (Lc 2, 22)
-el Niño Jesús perdido y hallado en el templo (Lc 2, 40)
-las Bodas de Caná (Jn 2, 1)
-María al pie de la cruz. (Jn 19, 25)

Recordar las apariciones de la Virgen.
  En Fátima, Portugal; en Lourdes, Francia y en el Tepeyac, México Guadalupe, la Virgen entrega diversos mensajes, todos relacionados con el amor que Ella nos tiene a nosotros, sus hijos.

Meditar en los cuatro dogmas acerca de la Virgen María que son:
Su inmaculada concepción: A la única mujer que Dios le permitió ser concebida y nacer sin pecado original fue a la Virgen María porque iba a ser madre de Cristo.
Su maternidad divina: La Virgen María es verdadera madre humana de Jesucristo, el hijo de Dios.
Su perpetua virginidad: María concibió por obra del Espíritu Santo, por lo que siempre permaneció virgen.
Su asunción a los cielos: La Virgen María, al final de su vida, fue subida en cuerpo y alma al Cielo.
Recordar y honrar a María como Madre de todos los hombres.
  María nos cuida siempre y nos ayuda en todo lo que necesitemos. Ella nos ayuda a vencer la tentación y conservar el estado de gracia y la amistad con Dios para poder llegar al Cielo. María es la Madre de la Iglesia.

Reflexionar en las principales virtudes de la Virgen María.
  María era una mujer de profunda vida de oración, vivía siempre cerca de Dios. Era una mujer humilde, es decir, sencilla; era generosa, se olvidaba de sí misma para darse a los demás; tenía gran caridad, amaba y ayudaba a todos por igual; era servicial, atendía a José y a Jesús con amor; vivía con alegría; era paciente con su familia; sabía aceptar la voluntad de Dios en su vida.

Vivir una devoción real y verdadera a María.
Se trata de que nos esforcemos por vivir como hijos suyos. Esto significa:

Mirar a María como a una madre: Platicarle todo lo que nos pasa: lo bueno y lo malo. Saber acudir a ella en todo momento.
Demostrarle nuestro cariño: Hacer lo que ella espera de nosotros y recordarla a lo largo del día.
Confiar plenamente en ella: Todas las gracias que Jesús nos da, pasan por las manos de María, y es ella quien intercede ante su Hijo por nuestras dificultades
Imitar sus virtudes: Esta es la mejor manera de demostrarle nuestro amor.
Tratar de no pecar, porque siendo corredentora paga supratemporalmente con dolor por cada pecado nuestro
Rezar en familia las oraciones especialmente dedicadas a María.
  La Iglesia nos ofrece bellas oraciones como la del Ángelus (que se acostumbra a rezar a mediodía), el Regina Caeli, la consagración a Maria y el Santo Rosario ante la imagen de la Virgen.

  Y para finalizar, terminamos con las palabras que pronuncio el Papa Benedicto XVI, el 30 de abril, en el Regina Caelis, haciendo alusión al mes de mayo, mes de Maria:

  “ En los días que siguieron a la resurrección del Señor, los apóstoles permanecieron reunidos, confortados por la presencia de María, y después de la Ascensión, perseveraron junto a ella en oración esperando Pentecostés. La Virgen fue para ellos madre y maestra, papel que sigue desempeñando con los cristianos de todos los tiempos. Cada año, en el tiempo pascual, vivimos más intensamente esta experiencia y quizá precisamente por este motivo la tradición popular ha consagrado a María el mes de mayo, que normalmente cae entre Pascua y Pentecostés.

  Por tanto, este mes que comenzamos mañana, nos ayuda a redescubrir el papel maternal que ella desempeña en nuestra vida para que seamos siempre discípulos dóciles y testigos valientes del Señor resucitado.

mayo 12, 2011 Publicado por | Historia | Dejar un comentario

HOMILÍA DEL SANTO PADRE BENEDICTO XVI

HOMILÍA DEL SANTO PADRE BENEDICTO XVI
CON OCASIÓN DE LA 
BEATIFICACIÓN DEL SIERVO DE DIOS JUAN PABLO II

Plaza de San Pedro 
Domingo 1 de mayo de 2011 

Queridos hermanos y hermanas:

Hace seis años nos encontrábamos en esta Plaza para celebrar los funerales del Papa Juan Pablo II. El dolor por su pérdida era profundo, pero más grande todavía era el sentido de una inmensa gracia que envolvía a Roma y al mundo entero, gracia que era fruto de toda la vida de mi amado Predecesor y, especialmente, de su testimonio en el sufrimiento. Ya en aquel día percibíamos el perfume de su santidad, y el Pueblo de Dios manifestó de muchas maneras su veneración hacia él. Por eso, he querido que, respetando debidamente la normativa de la Iglesia, la causa de su beatificación procediera con razonable rapidez. Y he aquí que el día esperado ha llegado; ha llegado pronto, porque así lo ha querido el Señor: Juan Pablo II es beato.

Deseo dirigir un cordial saludo a todos los que, en número tan grande, desde todo el mundo, habéis venido a Roma, para esta feliz circunstancia, a los señores cardenales, a los patriarcas de las Iglesias católicas orientales, hermanos en el episcopado y el sacerdocio, delegaciones oficiales, embajadores y autoridades, personas consagradas y fieles laicos, y lo extiendo a todos los que se unen a nosotros a través de la radio y la televisión.

Éste es el segundo domingo de Pascua, que el beato Juan Pablo II dedicó a la Divina Misericordia. Por eso se eligió este día para la celebración de hoy, porque mi Predecesor, gracias a un designio providencial, entregó el espíritu a Dios precisamente en la tarde de la vigilia de esta fiesta. Además, hoy es el primer día del mes de mayo, el mes de María; y es también la memoria de san José obrero. Estos elementos contribuyen a enriquecer nuestra oración, nos ayudan a nosotros que todavía peregrinamos en el tiempo y el espacio. En cambio, qué diferente es la fiesta en el Cielo entre los ángeles y santos. Y, sin embargo, hay un solo Dios, y un Cristo Señor que, como un puente une la tierra y el cielo, y nosotros nos sentimos en este momento más cerca que nunca, como participando de la Liturgia celestial.

«Dichosos los que crean sin haber visto» (Jn 20, 29). En el evangelio de hoy, Jesús pronuncia esta bienaventuranza: la bienaventuranza de la fe. Nos concierne de un modo particular, porque estamos reunidos precisamente para celebrar una beatificación, y más aún porque hoy un Papa ha sido proclamado Beato, un Sucesor de Pedro, llamado a confirmar en la fe a los hermanos. Juan Pablo II es beato por su fe, fuerte y generosa, apostólica. E inmediatamente recordamos otra bienaventuranza: «¡Dichoso tú, Simón, hijo de Jonás!, porque eso no te lo ha revelado nadie de carne y hueso, sino mi Padre que está en el cielo» (Mt 16, 17). ¿Qué es lo que el Padre celestial reveló a Simón? Que Jesús es el Cristo, el Hijo del Dios vivo. Por esta fe Simón se convierte en «Pedro», la roca sobre la que Jesús edifica su Iglesia. La bienaventuranza eterna de Juan Pablo II, que la Iglesia tiene el gozo de proclamar hoy, está incluida en estas palabras de Cristo: «Dichoso, tú, Simón» y «Dichosos los que crean sin haber visto». Ésta es la bienaventuranza de la fe, que también Juan Pablo II recibió de Dios Padre, como un don para la edificación de la Iglesia de Cristo.

Pero nuestro pensamiento se dirige a otra bienaventuranza, que en el evangelio precede a todas las demás. Es la de la Virgen María, la Madre del Redentor. A ella, que acababa de concebir a Jesús en su seno, santa Isabel le dice: «Dichosa tú, que has creído, porque lo que te ha dicho el Señor se cumplirá» (Lc 1, 45). La bienaventuranza de la fe tiene su modelo en María, y todos nos alegramos de que la beatificación de Juan Pablo II tenga lugar en el primer día del mes mariano, bajo la mirada maternal de Aquella que, con su fe, sostuvo la fe de los Apóstoles, y sostiene continuamente la fe de sus sucesores, especialmente de los que han sido llamados a ocupar la cátedra de Pedro. María no aparece en las narraciones de la resurrección de Cristo, pero su presencia está como oculta en todas partes: ella es la Madre a la que Jesús confió cada uno de los discípulos y toda la comunidad. De modo particular, notamos que la presencia efectiva y materna de María ha sido registrada por san Juan y san Lucas en los contextos que preceden a los del evangelio de hoy y de la primera lectura: en la narración de la muerte de Jesús, donde María aparece al pie de la cruz (cf. Jn 19, 25); y al comienzo de los Hechos de los Apóstoles, que la presentan en medio de los discípulos reunidos en oración en el cenáculo (cf. Hch. 1, 14).

También la segunda lectura de hoy nos habla de la fe, y es precisamente san Pedro quien escribe, lleno de entusiasmo espiritual, indicando a los nuevos bautizados las razones de su esperanza y su alegría. Me complace observar que en este pasaje, al comienzo de su Primera carta, Pedro no se expresa en un modo exhortativo, sino indicativo; escribe, en efecto: «Por ello os alegráis», y añade: «No habéis visto a Jesucristo, y lo amáis; no lo veis, y creéis en él; y os alegráis con un gozo inefable y transfigurado, alcanzando así la meta de vuestra fe: vuestra propia salvación» (1 P 1, 6.8-9). Todo está en indicativo porque hay una nueva realidad, generada por la resurrección de Cristo, una realidad accesible a la fe. «Es el Señor quien lo ha hecho –dice el Salmo (118, 23)– ha sido un milagro patente», patente a los ojos de la fe.

Queridos hermanos y hermanas, hoy resplandece ante nuestros ojos, bajo la plena luz espiritual de Cristo resucitado, la figura amada y venerada de Juan Pablo II. Hoy, su nombre se añade a la multitud de santos y beatos que él proclamó durante sus casi 27 años de pontificado, recordando con fuerza la vocación universal a la medida alta de la vida cristiana, a la santidad, como afirma la Constitución conciliar sobre la Iglesia Lumen gentium. Todos los miembros del Pueblo de Dios –obispos, sacerdotes, diáconos, fieles laicos, religiosos, religiosas– estamos en camino hacia la patria celestial, donde nos ha precedido la Virgen María, asociada de modo singular y perfecto al misterio de Cristo y de la Iglesia. Karol Wojtyła, primero como Obispo Auxiliar y después como Arzobispo de Cracovia, participó en el Concilio Vaticano II y sabía que dedicar a María el último capítulo del Documento sobre la Iglesia significaba poner a la Madre del Redentor como imagen y modelo de santidad para todos los cristianos y para la Iglesia entera. Esta visión teológica es la que el beato Juan Pablo II descubrió de joven y que después conservó y profundizó durante toda su vida. Una visión que se resume en el icono bíblico de Cristo en la cruz, y a sus pies María, su madre. Un icono que se encuentra en el evangelio de Juan (19, 25-27) y que quedó sintetizado en el escudo episcopal y posteriormente papal de Karol Wojtyła: una cruz de oro, una «eme» abajo, a la derecha, y el lema: «Totus tuus», que corresponde a la célebre expresión de san Luis María Grignion de Monfort, en la que Karol Wojtyła encontró un principio fundamental para su vida: «Totus tuus ego sum et omnia mea tua sunt. Accipio Te in mea omnia. Praebe mihi cor tuum, Maria -Soy todo tuyo y todo cuanto tengo es tuyo. Tú eres mi todo, oh María; préstame tu corazón». (Tratado de la verdadera devoción a la Santísima Virgen, n. 266).

El nuevo Beato escribió en su testamento: «Cuando, en el día 16 de octubre de 1978, el cónclave de los cardenales escogió a Juan Pablo II, el primado de Polonia, cardenal Stefan Wyszyński, me dijo: “La tarea del nuevo Papa consistirá en introducir a la Iglesia en el tercer milenio”». Y añadía: «Deseo expresar una vez más gratitud al Espíritu Santo por el gran don del Concilio Vaticano II, con respecto al cual, junto con la Iglesia entera, y en especial con todo el Episcopado, me siento en deuda. Estoy convencido de que durante mucho tiempo aún las nuevas generaciones podrán recurrir a las riquezas que este Concilio del siglo XX nos ha regalado. Como obispo que participó en el acontecimiento conciliar desde el primer día hasta el último, deseo confiar este gran patrimonio a todos los que están y estarán llamados a aplicarlo. Por mi parte, doy las gracias al eterno Pastor, que me ha permitido estar al servicio de esta grandísima causa a lo largo de todos los años de mi pontificado». ¿Y cuál es esta «causa»? Es la misma que Juan Pablo II anunció en su primera Misa solemne en la Plaza de San Pedro, con las memorables palabras: «¡No temáis! !Abrid, más todavía, abrid de par en par las puertas a Cristo!». Aquello que el Papa recién elegido pedía a todos, él mismo lo llevó a cabo en primera persona: abrió a Cristo la sociedad, la cultura, los sistemas políticos y económicos, invirtiendo con la fuerza de un gigante, fuerza que le venía de Dios, una tendencia que podía parecer irreversible. Con su testimonio de fe, de amor y de valor apostólico, acompañado de una gran humanidad, este hijo ejemplar de la Nación polaca ayudó a los cristianos de todo el mundo a no tener miedo de llamarse cristianos, de pertenecer a la Iglesia, de hablar del Evangelio. En una palabra: ayudó a no tener miedo de la verdad, porque la verdad es garantía de libertad. Más en síntesis todavía: nos devolvió la fuerza de creer en Cristo, porque Cristo es Redemptor hominis, Redentor del hombre: el tema de su primera Encíclica e hilo conductor de todas las demás.

Karol Wojtyła subió al Solio de Pedro llevando consigo la profunda reflexión sobre la confrontación entre el marxismo y el cristianismo, centrada en el hombre. Su mensaje fue éste: el hombre es el camino de la Iglesia, y Cristo es el camino del hombre. Con este mensaje, que es la gran herencia del Concilio Vaticano II y de su «timonel», el Siervo de Dios el Papa Pablo VI, Juan Pablo II condujo al Pueblo de Dios a atravesar el umbral del Tercer Milenio, que gracias precisamente a Cristo él pudo llamar «umbral de la esperanza». Sí, él, a través del largo camino de preparación para el Gran Jubileo, dio al cristianismo una renovada orientación hacia el futuro, el futuro de Dios, trascendente respecto a la historia, pero que incide también en la historia. Aquella carga de esperanza que en cierta manera se le dio al marxismo y a la ideología del progreso, él la reivindicó legítimamente para el cristianismo, restituyéndole la fisonomía auténtica de la esperanza, de vivir en la historia con un espíritu de «adviento», con una existencia personal y comunitaria orientada a Cristo, plenitud del hombre y cumplimiento de su anhelo de justicia y de paz.

Quisiera finalmente dar gracias también a Dios por la experiencia personal que me concedió, de colaborar durante mucho tiempo con el beato Papa Juan Pablo II. Ya antes había tenido ocasión de conocerlo y de estimarlo, pero desde 1982, cuando me llamó a Roma como Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, durante 23 años pude estar cerca de él y venerar cada vez más su persona. Su profundidad espiritual y la riqueza de sus intuiciones sostenían mi servicio. El ejemplo de su oración siempre me ha impresionado y edificado: él se sumergía en el encuentro con Dios, aun en medio de las múltiples ocupaciones de su ministerio. Y después, su testimonio en el sufrimiento: el Señor lo fue despojando lentamente de todo, sin embargo él permanecía siempre como una «roca», como Cristo quería. Su profunda humildad, arraigada en la íntima unión con Cristo, le permitió seguir guiando a la Iglesia y dar al mundo un mensaje aún más elocuente, precisamente cuando sus fuerzas físicas iban disminuyendo. Así, él realizó de modo extraordinario la vocación de cada sacerdote y obispo: ser uno con aquel Jesús al que cotidianamente recibe y ofrece en la Iglesia.

¡Dichoso tú, amado Papa Juan Pablo, porque has creído! Te rogamos que continúes sosteniendo desde el Cielo la fe del Pueblo de Dios. Desde el Palacio nos has bendecido muchas veces en esta Plaza. Hoy te rogamos: Santo Padre: bendícenos.  Amén. 

© Copyright 2011 – Libreria Editrice Vaticana 

mayo 3, 2011 Publicado por | Zarazúa | Dejar un comentario

¿Murió la Virgen María?

¿Murió la Virgen María?

Por el P. Miguel Ángel Vega León

MARIANO CON SU GUITARRA ENSAYABA PARA EL CORO: Niña que nació limpia de pecado, niña que no murió, sino fue llevaba hacia Dios…
EN ESO LLEGA TOMAS, como siempre, con su laptop bajo el brazo:
―¿Por qué dices que la Virgen no murió? Ella sí murió; si murió Cristo, ¿por qué no Ella?
―Cristo murió porque era el Salvador, la misma Biblia dice que «era necesario» (Lc 24,26). Pero no así con la Virgen. Porque la muerte es consecuencia del pecado (Rom 5), pero nuestra Madre es Inmaculada, así que no tenía por qué morir.
–Pero desde antiguo ya se hablaba de su muerte
 – Se hablaba más bien de la «Dormición» de la Virgen, queriendo decir con ello, que no murió.
― ¡Me gusta tu amor a la Virgen! Pero quiero citarte a nuestro querido Papa Juan Pablo II, de feliz memoria. Deja abrir mi laptop… busco en el periódico del Vaticano… escribo: … murió la virgen María. …Aquí está… en su Catequesis del 25 de junio de 1997 dice el Papa:
–Pero fíjate: el mismo título que pone aquí el Osservatore Romano es «La Dormición de la Madre de Dios».
―No, Mariano, no te aferres a una palabra, veamos el conjunto del documento para que concluyas lo que realmente significa “dormición”. ¿No recuerdas que la misma Biblia dice que los muertos están «dormidos»?
―No me aferro sólo a eso. Hay más Tomás… por ejemplo: yo asisto mucho a la Santa Misa y nunca he oído que se hable de la muerte de la Virgen, al contrario… ya oíste el canto que me estoy aprendiendo: Niña que no murió.
―Mariano, Mariano… Yo sé que tú eres profundo. Razonemos la fe, hagamos teología.
― ¿Y qué quieres que reflexione? El que no haya muerto va muy bien con los demás privilegios que Ella tiene: Inmaculada, Madre de Dios, siempre Virgen. Ya te dije que siendo inmaculada no tenía por qué morir; que al ser Madre de Dios, pues menos. Me faltaría sólo explicarte la consecuencia de su Virginidad: el Catecismo actual de la Iglesia dice que es Virgen «incluso en el parto», en los números 499 y 510; entonces ¿Cómo es posible que aquélla que en el parto superó todos los límites de la naturaleza, se pliegue ahora a sus leyes y su cuerpo inmaculado se someta a la muerte?
―Oh, qué bueno que lo dices, porque el Papa Juan Pablo II, en la mencionada Catequesis, cita a san Juan Damasceno, quien a su vez se hizo la misma pregunta, y el mismo Santo se responde: Ciertamente, era necesario que se despojara de la parte mortal para revestirse de inmortalidad, puesto que el Señor de la naturaleza tampoco evitó la experiencia de la muerte. …
―Presta tu laptop para ver de una buena vez todo lo que dijo el Papa Juan Pablo.
―Calma, calma, mejor yo te lo voy diciendo. Sobre lo que me dijiste de la consecuencia de ser Inmaculada, el Papa Juan Pablo escribe aquí: “El hecho de que la Iglesia proclame a María liberada del pecado original por singular privilegio divino, no lleva a concluir que recibió también la inmortalidad corporal. La Madre no es superior al Hijo, que aceptó la muerte, dándole nuevo significado y transformándola en instrumento de salvación. ” … Ahora yo te preguntaría Mariano: ¿Qué es amar?
―Lo puedo decir en una palabra, amar es «morir».
―Muy bien. Entonces, si la Virgen, aún teniendo el derecho a no morir ¿no te parece que Ella habría renunciado a ese derecho para sufrir juntamente con su Hijo y parecerse en todo a Él? …
―…Estoy llegando a una conclusión: …si acaso murió la Virgen, Ella murió por amor.
―¡Epale, no te adelantes! ¿Por qué eres tan listo? Me robas la idea con la que pienso terminar: morir de amor. El obispo Bossuet así explicaba la Asunción, escucha, escucha… dice: el amor divino trae consigo un despojamiento y una soledad inmensa…porque es necesario desnudarse de todo para ir a Dios, y que no haya nada que nos retenga. Y la raíz profunda de tal separación es esos tremendos celos de Dios, que quiere estar solo en un alma (“si alguno ama a su padre o a su madre o a sus hermanos más que a Mí, no es digno de Mí”). Ya podemos comprender esa soledad inmensa que pide un Dios celoso. Quiere que se aniquile todo lo que no es El. Y, sin embargo, se oculta y no da a ninguno un punto de donde asirlo materialmente, de tal modo que el alma, desprendida por una parte de todo, y por otra, no encontrado aquí el medio de poseer a Dios efectivamente, cae en debilidades y desfallecimientos inconcebibles. Y cuando el amor llega a su perfección, el desfallecimiento llega hasta la muerte. El alma, desprendida de todo anhelo de lo superfluo, es impulsada y atraída hacia Dios con una fuerza infinita, y es esto lo que le da la muerte; porque de un lado, se arranca de todos los objetos sensibles, y por otro, el objeto que busca es tan inaccesible aquí, que no puede alcanzarlo. No lo ve sino por la fe, es decir: no lo ve; no lo abraza, sino en medio de sombras y como a través de las nubes, es decir, que no tiene de dónde asirlo. Y el amor frustrado se vuelve contra sí mismo y se hace a sí mismo insoportable… Así, no fue otra la causa de la muerte de María que… la vivacidad de su amor”.
―Así, sí me gusta la muerte de María. Casi, casi, más que reclamar el milagro de que no muriera, debo decir que fue más bien milagro que siguiera viviendo después de que ascendió su Bien Amado… su Dios y su todo. De seguro Ella estaba siempre muriendo, siempre llamando a su Amado con un anhelo mortal… hasta que un día el Señor vino por Ella… y el corazón le explotó.
―¡Ah Mariano, te pareces a Bossuet! ¡Qué bien lo dices! …Porque si santa Teresa decía «muero porque no muero», y san Pablo llegó a expresar «deseo partir y estar con Cristo», ¿podríamos siquiera imaginar la tensión hacia Dios en el corazón de Ella? …
―Ahora sí termina lo que estabas citando del querido Juan Pablo II.
―“¿Es posible que María de Nazaret haya experimentado en su carne el drama de la muerte? Reflexionando en el destino de María y en su relación con su Hijo Divino, parece legítimo responder afirmativamente: dado que Cristo murió, sería difícil sostener lo contrario por lo que se refiere a su Madre”. …María, implicada en la obra redentora y asociada a la ofrenda salvadora de Cristo, pudo compartir el sufrimiento y la muerte con vistas a la redención de la humanidad”. O sea que, imitando a Cristo, Ella tomó también sobre sí nuestro castigo y nuestra muerte. Da finalmente, el Papa otro motivo “la experiencia de la muerte enriqueció a la Virgen: habiendo pasado por el destino común a todos los hombres, es capaz de ejercer con más eficacia su maternidad espiritual con respecto a quienes llegan a la hora suprema de la vida”.
―Tomás, amigo… No creí que podría compartir tu punto de vista. Pero ¿y ahora qué hago con mi canto de “Niña que no murió”?
―El “no murió” sería metafórico…como fue el caso de Elías, y el caso de Henoc. Con el “no murió” se expresa su especial grandeza. Pero la liturgia es algo serio y quizá no todos entiendan la metáfora… No sé tú ―cantando como Luis Miguel―, pero yo… lo cambiaría. Bye.

mayo 1, 2011 Publicado por | Apologética católica, Teología | Dejar un comentario

Sueños descabellados. Dibujando un Nuevo Rostro de Iglesia.

Sueños descabellados

(Haz click para descargar el archivo). Esperamos tus comentarios.

 

El libro más reciente del P. Amatulli.

Sueños descabellados

Dibujando un Nuevo Rostro de Iglesia

 

Un retrato no se realiza con un solo trazo. Se dibuja con numerosas pinceladas. De hecho, cada pincelada es sumamente importante, pues cada una de ellas es especial en sí misma, pero también es sumamente valiosa por lo que aporta a todo el conjunto.
Un mosaico no se concreta por una única tesela. Se va formando con todas y cada una de las teselas que el artista coloca, hasta que llegan a conformar una obra de arte. Una cosa es cierta: cada tesela tiene una importancia capital. Si falta alguna, el mosaico no estará terminado.
Lo que el P. Amatulli nos presenta en su más reciente libro, titulado “Sueños Descabellados”, son algunas iniciativas prácticas que son extremadamente relevantes porque cada una de ellas es un paso significativo y concreto para dibujar un nuevo rostro de Iglesia.
Cada una de ellas es importante por lo que aporta a esta noble aventura que nos encomienda el Espíritu Santo en el siglo XXI, que consiste en equilibrar una vuelta a las fuentes con el aggiornamento, para lograr que la Iglesia pueda atender adecuadamente a todos y a cada uno de sus feligreses (Jn 10, 3) y aprestarse con mayor dinamismo al anuncio del Evangelio a todas las creaturas (Mc 16, 15; Hch 1, 8).
Se trata de pinceladas que están llamadas a dibujar un nuevo rostro de Iglesia. Por eso quiero llamar la atención de los lectores en el subtítulo del libro, que es precisamente “Dibujando un Nuevo Rostro de Iglesia” y de tener en cuenta dos puntos de partida que motivan al P. Amatulli, no sólo a estas reflexiones, sino a todo su quehacer apostólico y su inmensa producción literaria:
1) la triste situación de las masas católicas, que están como ovejas sin pastor (Mc 6, 34);
2) y el deseo de cumplir la enseñanza de Cristo: Atender a todas las ovejas, una por una (Jn 10, 3).

De estas dos premisas se desprende toda una serie de oportunas reflexiones y de iniciativas prácticas.
Lo primero que se logra con este doble punto de partida es constatar toda una serie de anomalías presentes en la vida de la Iglesia: la poca importancia que se da a la Sagrada Escritura, la existencia en la Iglesia de masas de católicos alejados que se encuentran sin la debida atención pastoral, el poco aprecio por el laicado, visto más como carne de cañón que como corresponsable de la actividad pastoral, la poca o nula promoción del diaconado permanente, la praxis de un ecumenismo ingenuo, las repercusiones del celibato sacerdotal en la actual falta de presbíteros para atender las distintas parroquias, el problema de los aranceles en la administración de los sacramentos y todas las situaciones que se derivan de esta praxis eclesial, tan distinta a la manera de proceder de la Iglesia primitiva…
Pero el libro no es un catálogo de quejas o un inventario de críticas a la Iglesia y al clero en general. Se trata más bien de presentar una serie de anomalías que muestran que el modelo eclesial vigente está ya agotado. Se trata de presentar las distintas arrugas que afean el rostro de la Iglesia, invitando a tomar conciencia de ellas.
Pero el P. Amatulli va más allá: ofrece una serie de oportunas reflexiones y de iniciativas prácticas que pueden contribuir precisamente a dibujar un nuevo rostro de Iglesia y a ponerla en grado de ofrecer una atención personalizada a nuestra feligresía. En realidad, lo central de este libro es que nos ofrece pistas para la resolución de los problemas eclesiales desde la perspectiva de la Sagrada Escritura, la praxis de las primeras comunidades cristianas… y el sentido común y la creatividad personal.

abril 30, 2011 Publicado por | Zarazúa | 2 comentarios

Reglas de oro para leer la Biblia

Reglas de oro para leer la Biblia

La lectura de la Biblia es imprescindible para el católico del siglo XXI, que tiene a su alcance posibilidades que no se tuvieron en otras épocas de la historia. Recordemos las palabras de san Jerónimo: «Ignorar las Escrituras es ignorar a Cristo».
Aquí tienes unas reglas que te facilitarán la lectura cotidiana de la Sagrada Escritura:

1. Leer la Biblia cada día.
Esta es la regla de oro: leer la Biblia cada día, sin excepción. Leerla cuando uno quiera y también cuando uno no quiera. Como los alimentos, como el aseo personal diario.

2. Fijemos un tiempo para leer la Biblia.
Puede ser por la mañana, levantándose temprano para leerla, antes de empezar las responsabilidades diarias y el movimiento y trajín de la casa, la escuela y el trabajo. Empieza el día leyendo la Palabra de Dios, La noche también un excelente momento. Busca el momento que sea más adecuado para ti.

3. Atención al tiempo que se dedica.
Esta es otra regla de oro: fíjate un periodo de tiempo y sé fiel a él. Es mejor leer diez minutos al día, que leer largas horas durante la primera semana y desanimarse a los pocos días. Lee con la constancia de la gota de agua, que gota a gota va perforando la roca más sólida.

4. Elige un buen lugar para leer.
Tener su propio espacio es maravilloso. Escoge un lugar donde haya cierta paz y quietud, acogedor, que te permita concentrarte. Apaga el celular, la radio y la televisión, es decir, todo aquello que pueda distraerte.

5. Leer con un lápiz o una pluma en la mano.
No se trata de leer por leer, sino de leer activamente, subrayando los pasajes que consideres más importantes y cualquier cosa que te llame particularmente la atención. Puedes usar una pluma de cuatro colores, para destacar las promesas, las órdenes, los principios eternos, lo que más te ayuda en tu itinerario espiritual.

6. Lee la Biblia con una actitud orante.
No se trata sólo de leer la Biblia, sino de tener un encuentro personal con Dios a través de su Palabra. Es un diálogo entre tú y Dios. Él nos habla con su Palabra y nosotros respondemos con la oración, en sus múltiples posibilidades: oración de petición, de alabanza, de acción de gracias, etc.

Empieza hoy mismo a leer la Biblia, poniendo en práctica estas sugerencias. Escríbenos para conocer tu experiencia.

abril 29, 2011 Publicado por | Zarazúa | 1 comentario

Para leer la Biblia completa

 

 

La Biblia en mi vida

 

Deseamos retomar un método sugerido por el P. Jonás Abib, presentado en su pequeño libro «La Biblia en mi vida diaria», editado por la Obra Nacional de la Buena Prensa. Como podrán darse cuenta, no se trata nada más de leer, sino de asimilar, de empaparnos del Nuevo y Antiguo Testamento y de enamorarnos del texto sagrado, que será así nuestra principal fuente de inspiración.

 

 

 

Diario espiritual

 

Para lograrlo, el P. Abib nos sugiere llevar un Diario Espiritual, con los siguientes elementos: Fecha, cita bíblica a leer, promesa divina, orden que Dios nos da, principio eterno, mensaje de Dios para mí, hoy y cómo aplicar estas enseñanzas a mi vida.

 

He aquí un ejemplo práctico:

 

Fecha. 15 de octubre de 2010.

 

Cita bíblica. 1Jn 1-2

 

 

 

Promesa divina

 

Es lo que se debe registrar primero. Recordemos que la Biblia contiene muchas promesas y que Dios es siempre fiel a los compromisos que hace con su pueblo (2Tim 2, 13).

 

Ejemplos de promesas:

 

Si confesamos nuestros pecados, fiel y justo es Dios para perdonarnos los pecados y purificarnos de toda iniquidad (1Jn 1, 9).

Y ésta es la promesa que él nos prometió: la vida eterna (1Jn 2, 25)

 

Órdenes que Dios nos da

 

Si queremos obedecer a Dios, es importante conocer qué órdenes o mandamientos nos da Él en su Palabra.

 

Ejemplos de órdenes:

 

No amen ustedes al mundo ni a las cosas que hay en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él (1Jn 2, 15).

Hijitos míos: les escribo esto para que no pequen (1Jn 2, 1a).

 

Principio eterno

 

Se trata de una enseñanza inmutable sobre Dios, el hombre, el cosmos y la salvación.

 

Ejemplos de principios eternos:

 

Dios es luz y en él no hay tiniebla alguna (1Jn 1, 5).

Si decimos que tenemos comunión con él, pero caminamos en las tinieblas, mentimos y no practicamos la verdad (1Jn 1, 6).

 

Mensaje de Dios para mí, hoy

 

En cada texto que leamos, debemos encontrar el mensaje que Dios tiene para cada uno de nosotros, a nivel personal. No lo que dice a otros, sino lo que me dice a mí.

 

 

 

Cómo aplicar estas enseñanzas a mi vida

 

Es la parte más personal y práctica del Diario. Hay que tomar decisiones concretas a la luz del mensaje que Dios tiene para mí cada día.

 

 

 

Plan de lectura

 

para el Nuevo Testamento

 

Te ofrezco aquí un Plan de Lectura que, sin duda alguna, te ayudará a leer el Nuevo Testamento en un año. Lo importante es leerlo completo. No olvides que a medida que lo vayas leyendo, debes ir escribiendo en tu Diario Espiritual.

 

 

 

1Jn (leerla dos veces).

 

Jn

 

Mc

 

Las Cartas breves

 

de san Pablo

 

Gal

 

Ef

 

Flp

 

Col

 

1-2Tes

 

1-2Tim

 

Tit

 

Flm

 

Lc

 

Hch

 

Rm

 

Mt

 

1-2Cor

 

Hb

 

St

 

1-2Pe

 

2-3Jn

 

Jd

 

Ap

 

1Jn (leerla por 3a. vez)

 

Jn (leerla por 2a. vez)

Nota que la primera carta de san Juan y su Evangelio se leen tres y dos veces respectivamente, lo que nos permitirá asimilarlos notablemente, pues ofrecen un itinerario muy apropiado para ser discípulos de Cristo. Los demás escritos nos capacitarán para ser misioneros. Acuérdate de lo que dice san Marcos:

Jesús subió al cerro y llamó a los que Él quiso y vinieron a Él. Así constituyó a los Doce, para que estuvieran con Él y para enviarlos a predicar, dándoles poder (Mc 3, 13-15).

Así que primero hay que ser discípulos (estar con Él, empaparse de su vida, obra y doctrina) para después ser enviados (=misioneros) a predicar con poder, con la fuerza y la asistencia del Espíritu Santo (Hch 1, 8; Mc 16, 15-20).

 

Plan de lectura

para el Antiguo Testamento

Te ofrezco ahora un Plan de Lectura que, sin duda alguna, te ayudará a leer el Antiguo Testamento. No olvides que a medida que lo vayas leyendo, debes ir escribiendo en tu Diario Espiritual.

Génesis

Exodo

Números

Josué

Jueces

1 Samuel

2 Samuel

1 Reyes

2 Reyes

Amós

Oseas

Isaías (1-39)

Miqueas

Nahúm

Sofonías

Habacuc

Jeremías

Lamentaciones

Abdías

Isaías (40-55)

1 Crónicas

2 Crónicas

Esdras

Nehemías

Ageo

Zacarías

Isaías (56-66)

Malaquías

Joel

Jonás

Ruth

Tobías

Judith

Esther

Sirácide (Eclesiástico)

Cantar de los cantares

Job

Eclesiastés

1 Macabeos

2 Macabeos

Baruc

Daniel

Sabiduría

Levítico

Deuteronomio

 

abril 29, 2011 Publicado por | Zarazúa | Dejar un comentario

Aportación de la Hna. Julia Valencia Márquez a “Los sueños descabellados”, el nuevo libro del P. Amatulli

Aportación de la Hna. Julia Valencia Márquez a “Los sueños descabellados”, el nuevo libro del P. Amatulli

 

Nadie se puede quedar

indiferente

 

Los sueños descabellados del p. Amatulli son un mensaje cuestionante y motivador a la vez.

Se trata de una serie de cuentos, historias y narraciones de pequeñas cápsulas con temas serios e importantes sobre la vida real de la Iglesia, presentados con un lenguaje literario popular, fresco y nuevo, muy sencillo, agradable e interesante para el lector sano y sincero, que encuentra en ellos algo así como una resonancia de sus propios sueños y anhelos de que un día pueda resurgir en la Iglesia una nueva praxis pastoral, cargada de dinamismo misionero como el que nos presenta la Palabra de Dios en la vida de los primeros apóstoles Pedro, Pablo y tantos hombres y mujeres que se dejaron seducir por la Palabra a lo largo de toda la historia de la Iglesia.

Así que, nadie, después de leer estos escritos, se puede quedar indiferente a la realidad por la que está pasando nuestra Iglesia, de buscar con urgencia aquellas iniciativas concretas que la ayuden a liberarse del peso de un sistema rutinario, encajonado en un modelo ritualista, sacramentario y con un perfil claramente económico.

 

Diferentes reacciones

Es lógico que después de leer estos escritos haya diferentes reacciones. Pero todo buen lector algo se llevará. Yo digo que nadie se va con las manos vacías. Hay para todos los gustos.

 

-Lector comprometido.

 Es el que después de leer estos escritos se queda contento, a pesar de la interpelación que en ellos encuentre; pero, al mismo tiempo, se sentirá deseoso de involucrarse en el asunto, buscando de dar, según su capacidad y sus dones, su mejor aporte para lograr dar un nuevo empuje a la actividad misionera de la Iglesia.

 

-Lector comodín.

Es el lector cuyas aspiraciones en torno a la Iglesia están basadas en dar su servicio a la Iglesia en tal o cual carguito y ya. Basta que él se sienta a gusto y que la gente le aprecie. En consecuencia, el mensaje de los sueños descabellados le causará seguramente descontento y quedará más bien escandalizado, pues no podrá concebir que alguien de la misma Iglesia externe ciertas cosas que no anden muy bien en ella.

 

-Lector maleado.

Es aquel que tiene bien claro lo que busca en la Iglesia: un modus vivendi, un puesto de prestigio y económicamente bien remunerado dentro de la comunidad cristiana. Cuidando todos los detalles para salvaguardarlo. Evitando meterse en problemas que pongan en peligro sus propios intereses. Todo de acuerdo con la ley.

Este lector, definitivamente, pasará un mal momento leyendo estos sueños. Ante todo le causarán mucho enojo contra el autor y toda persona que simpatice con él. Se encargará de desprestigiar su contenido y, por ende, también al autor y su actividad apostólica. Bien, esto significa que entendió muy bien el mensaje y la mejor manera de sacar su enojo, será haciendo una guerra sin cuartel a quienes considera sus enemigos por tocarle donde le duele. Pero como se dice vulgarmente: el subconsciente no miente y el que se enoja, pierde.

 

-El lector activo y emprendedor.

Es el que no sólo se goza y se entusiasma con estos sueños, sino que también se mete de lleno en todo lo que sirva para que estos se hagan realidad. Iniciando él mismo a preparase mejor y a lanzarse donde mejor puede para que otros conozcan este mensaje y se involucren también en la grande y bella aventura de abrir nuevos caminos que hagan de la Palabra de Dios y de la misión el ideal más  apasionante de sus vidas.

 

Conclusión

Estos sueños descabellados son reflexiones que darán mucho de qué hablar en los ambientes comunes de la gente sencilla de nuestras comunidades eclesiales, pero también entre personas de renombre, que con diferentes opiniones, siempre encontrarán alguna luz, orientación, idea o ánimo, para lanzarse a favor de la evangelización renovada que hoy en día requiere nuestra Iglesia.

 

Hna. Julia Valencia Márquez, imap.

abril 29, 2011 Publicado por | Zarazúa | Dejar un comentario

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