LA APOLOGÉTICA en los documentos eclesiales
Del 11 al 13 de marzo de 2004, en el marco de la Asamblea Plenaria del Pontificio Consejo para la Cultura los miembros del Consejo analizaron el tema «La fe cristiana al alba del nuevo milenio y el desafío de la no creencia y la indiferencia religiosa». Pues bien, el fruto de este encuentro es un documento muy especial, titulado «¿Dónde está tu Dios? La fe cristiana ante la increencia religiosa».
El Documento describe una realidad reflejada en las estadísiticas de los más variados países: aumenta exponencialmente el número de los no creyentes, de las personas que se declaran ya sin religión.
Pues bien, además de analizar el fenómeno, el documento se pregunta cómo afrontar este desafío.
He aquí un resumen de las propuestas:
En resumen
Una visión sintética de las indicaciones, sugerencias y propuestas de personas procedentes de diferentes culturas en los cinco continentes y de experiencias pastorales muy diferentes, permite destacar los puntos siguientes que merecen una atención particular:
+ Importancia de dar testimonio de la belleza de ser amados por Dios
+ Necesidad de renovar la apologética cristiana para dar razón, con dulzura y respeto, de la esperanza que hay en nosotros (1Pe 3,15).
+ Acercarse al homo urbanus mediante una presencia pública en los debates de sociedad y poner el Evangelio en contacto con las fuerzas que modelan la cultura.
+ Urgencia de enseñar a pensar, en la escuela y la universidad y tener el valor de reaccionar, frente a la aceptación tácita de una cultura dominante, a menudo impregnada de increencia e indiferencia religiosa, mediante una nueva y gozosa propuesta de cultura cristiana.
+ A los no creyentes, indiferentes a la cuestión de Dios, pero creyentes en los valores humanos, mostrar que ser verdaderamente hombre es ser religioso, que el hombre halla su plenitud humana en Cristo, verdadero Dios y verdadero hombre, y que el Cristianismo es una buena noticia para todos los hombres y culturas.
Invito a todos a leer este importante documento, disponible en Internet. Si estás interesado en leerlo, escríbeme a jorgeluiszarazua@hotmail.com.
La canasta vacia…
La canasta vacia…
… La esposa del Faraón de Egipto había perdido muchos hijos en su vientre…Este parto, seguramente, era su última oportunidad para darle un heredero al Faraón.
Rodeada de médicos y sirvientas el dolor de su vientre fue en aumento hasta que explotó en un grito de dolor liberador y, simultáneamente a su muerte dio un parto de cinco hijos, cuatro de ellos varones y una niña.
El Faraón crió con amor y dedicación a sus hijos, dándoles la educación de futuros gobernantes a los varones y de princesa a la hija.
Pasados los años y crecidos sus hijos, el Faraón se enfrentó al dilema de escoger a su sucesor. Dado que todos habían nacido en el mismo parto, no había un primogénito a quién el derecho le correspondiese naturalmente.
Consultó con el Consejo de Ancianos:
- ‘Qué debo hacer ?, Cómo elegir a mi sucesor ?, Quizás deba dividir el Imperio en cuatro reinos para ser justo con todos ellos ?’
Los sabios respondieron:
- ‘No su majestad, dividir el Imperio implica debilitarlo y ello acarreará su destrucción, además, usted tuvo cinco hijos y sería injusto con su hija.
Lo mejor es hacer un Concurso entre ellos y el que traiga el Proyecto que más beneficie a Egipto, ese sea el escogido’
Satisfecho con la sabiduría del consejo recibido, el Faraón citó a sus hijos -incluida la hija- y les dijo:
- ‘Tienen seis meses para plantear el Proyecto más beneficioso para Egipto, quién así lo haga será elegido mi sucesor’
En ese mismo instante los cuatro varones se miraron suspicaces, surgiendo por primera vez entre ellos el recelo, el temor y quizás, hasta el odio mismo.
Seis meses después los cinco hijos se congregaron en el Salón del Faraón portando los varones gran cantidad de maquetas y planos y la hija una canasta vacía.
El Faraón escuchó por turno los Proyectos…cada cual superaba al anterior: Que un Sistema de Caminos para el Reino, Que un Sistema de Canales de Riego, Que un Sistema de Silos para las Cosechas, Que un Sistema de Puertos para el comercio…era difícil pensar en uno que superase en beneficios al otro.
La discusión para analizar el valor de cada uno, sin duda sería ardua, problemática y difícil.
Sin embargo, al llegar el turno a la hija ésta mostró su canasta vacía y dijo:
- ‘Padre, yo traigo una canasta vacía que hoy vale tanto como las maquetas que has visto. Nadie puede decir qué obra es la mejor hasta no verla hecha y, para ese entonces el contenido de mi canasta podría superar en valor a cualquiera de ellos.’
Todos quedaron sorprendidos por el enunciado, pero el Faraón y el Consejo de Sabios estuvieron de acuerdo en que discutir el valor de los Proyectos no tenía más sentido que discutir el valor del contenido de una canasta vacía.
Entonces la solución fue obvia: los recursos del reino se afectarían al desarrollo de los Proyectos durante dos años y, al cabo de ese tiempo se analizaría el beneficio real de cada obra para el Reino.
Pasaron los dos años de febril actividad y llegó el momento de presentarse al Salón del Trono.
Cada uno de los hijos venía orgulloso con gran cantidad de documentos y asesores para demostrar que su obra había sido la más beneficiosa al Reino…y la hija llegó con su canasta vacía…
A su turno cada hijo expuso el valor de las obras hechas: de cómo ahora el sistema de riego había aumentado las cosechas, de cómo ahora el sistema de caminos permitían que esas cosechas llegasen hasta el último rincón del Reino, de cómo ahora el sistema de silos permitía almacenarlas de modo limpio y seguro, de cómo ahora los nuevos puertos eran fuente de comercio y prosperidad.
Al llegar el turno de la hija, esta señaló su canasta y dijo:
- ‘Padre, tal como lo anuncié, el tiempo me permitiría dar valor al contenido de esta canasta…. ahora lo ves, gracias a mi canasta vacía el Reino tiene canales, caminos, silos y puertos…. sin ella sólo hubiésemos tenido Proyectos y una larga discusión para ver cual era el mejor sin que nunca ocurriese nada…’
Los cuatro hermanos se dieron vuelta sorprendidos y azorados y, tras un momento de vacilación se arrodillaron frente a su hermana…
.. Y así Egipto tuvo su primera Emperatriz….’
Darwin, Lamarck y el Magisterio de la Iglesia.
El Magisterio de la Iglesia ha intervenido en diversos momentos a propósito de las teorías de la evolución, que señalan que determinadas especies sufren modificaciones provocadas por el ambiente, como lo señala el transformismo de Lamarck, o que se ha dado la transformación de las especies inferiores en superiores, incluida la especie humana, debido a la selección natural y las mutaciones casuales, que sería el detonante de esta transformación, como lo señala Darwin en su célebre libro El origen de las especies, del cual estamos celebrando los ciento cincuenta años de su publicación. En este debate entran otras posturas como la así llamada teoría sintética o neodarwinismo, que a la selección natural de Darwin añade la teoría genética; la teoría del equilibrio puntuado de S.J. Gould, etc.).
Pues bien, con relación a las teorías de la evolución, especialmente ante el darwinismo, la reacción de la jerarquía de la Iglesia y del Magisterio ha ido desde la abierta hostilidad, a considerarla una hipótesis plausible, seria, tan digna de una investigación y de una reflexión profunda como lo era la hipótesis opuesta, el creacionismo, hasta las significativas palabras de Juan Pablo II: «Nuevos conocimientos conducen a no considerar ya la teoría de la evolución como una mera hipótesis», tal como lo señaló el Santo Padre en un discurso a la Academia Pontificia de las Ciencias, en la sesión plenaria del 22 al 26 de octubre de 1996, dedicada a examinar precisamente «Los orígenes y la primera evolución de la vida». Pues bien, se trata de una precisión significativa, pues no se trata de una mera hipótesis sino de una teoría científica.
Así pues, debido a que, en la forma en que se plantean estas teorías, parecen oponerse a los relatos bíblicos de la creación, la reflexión teológica y el Magisterio de la Iglesia han afrontado la cuestión.
Precisamente el Sínodo de Colonia (1860), señala que “Va en contra de la Sagrada Escritura y de la fe la opinión de los que se atreven a afirmar que el hombre se deriva, en cuanto al cuerpo, de una naturaleza imperfecta a través de una transformación espontánea”.
La encíclica Humani generis, promulgada por Pío XII en 1950, representa un paso altamente significativo pues señala que la Iglesia no se opone a la evolución «en cuanto busca el origen del cuerpo humano en una materia viva preexistente» y considera la evolución como una hipótesis posible, aunque con ciertas reservas y sugiriendo dos premisas metodológicas: 1) que no se adoptara el evolucionismo como si se tratara de una doctrina cierta y demostrada y 2) que no se afrontara esta cuestión como si se pudiera prescindir de la Revelación respecto a las cuestiones que la doctrina de la evolución pudiera suscitar.
La postura actual del Magisterio de la Iglesia y, por ende, de la teología católica es un sano diálogo con la ciencia contemporánea, para enriquecerse de sus aportaciones válidas, como lo ha señalado el Papa Juan Pablo II en su Carta dirigida al P. Coyne, director de la Specola Vaticana con ocasión del tercer centenario de la publicación del libro Philosophiae Naturalis Principia Mathematica de Isaac Newton. Por eso conviene tener en cuenta que la actitud actual del Magisterio es una posición prudente y a la vez abierta, puesto que evita tanto la adhesión ciega como la oposición indiscriminada a las nuevas teorías científicas, optando por un diálogo sereno.
Me parece significativo lo que señala el filósofo y teólogo Rafael Pascual, a quien seguiré en el resto de la exposición, al resumir lo que señala el Magisterio de la Iglesia:
El Magisterio de la Iglesia en sí, no se opone a la evolución como teoría científica. Por una parte, deja y pide a los científicos que hagan investigación en lo que constituye su ámbito específico. Pero, por otra, ante las ideologías que están detrás de algunas versiones del evolucionismo, deja claros algunos puntos fundamentales que hay que respetar:
a) No se puede excluir, «a priori», la causalidad divina. La ciencia no puede ni afirmarla, ni negarla. b) El ser humano ha sido creado a imagen y semejanza de Dios. De este hecho deriva su dignidad y su destino eterno. c) Hay una discontinuidad entre el ser humano y otros seres vivientes, en virtud de su alma espiritual, que no puede ser generada por simple reproducción natural, sino que es creada inmediatamente por Dios.
Pues bien, ante esto, es importante señalar cuáles son los principales aspectos a tener en cuenta en el diálogo del Magisterio y la teología católica con la ciencia.
- La verdad no puede contradecir a la verdad, es decir, no puede haber un verdadero contraste o conflicto entre una verdad de fe (o revelada), y una verdad de razón (es decir, natural), porque las dos tienen como origen a Dios.
- La Biblia no tiene una finalidad científica, sino más bien religiosa, por lo que no sería correcto sacar consecuencias que puedan implicar a la ciencia, ni respecto a la doctrina del origen del universo, ni en cuanto al origen biológico del hombre. Hay que hacer, por tanto, una correcta exégesis de los textos bíblicos, como indica claramente la Pontificia Comisión Bíblica, en «La interpretación de la Biblia en la Iglesia» (1993).
- Para la Iglesia no hay, en principio, incompatibilidad entre la verdad de la creación y la teoría científica de la evolución. Dios podría haber creado un mundo en evolución, lo cual en sí no quita nada a la causalidad divina, al contrario puede enfocarla mejor en cuanto a su riqueza y virtualidad.
- Sobre la cuestión del origen del ser humano, se podría admitir un proceso evolutivo respecto a su corporeidad pero, en el caso del alma, por el hecho de ser espiritual, se requiere una acción creadora directa por parte de Dios, ya que lo que es espiritual no puede ser originado por algo que no es espiritual. Entre materia y espíritu, hay discontinuidad. El espíritu no puede fluir o emerger de la materia, como ha afirmado algún pensador. Por tanto, en el hombre, hay discontinuidad respecto a los otros seres vivos, un «salto ontológico».
- Por último, y aquí nos encontramos ante el punto central: el hecho de ser creado y querido inmediatamente por Dios es lo único que puede justificar, en última instancia, la dignidad del ser humano. En efecto, el hombre no es el resultado de la simple casualidad o de una fatalidad ciega, sino más bien es el fruto de un designio divino. El ser humano ha sido creado a imagen y semejanza de Dios, más todavía, está llamado a una relación de comunión con Dios. Su destino es eterno, y por ello no está simplemente sujeto a las leyes de este mundo que pasa. El ser humano es la única criatura que Dios ha querido para sí mismo, es fin en sí, y no puede ser tratado como medio para alcanzar ningún otro fin, por muy noble que pueda ser o parecer.
Conclusión
Un largo camino se ha recorrido en el diálogo entre el Magisterio de la Iglesia y el conocimiento científico, especialmente a propósito de la evolución: de la hostilidad, la incomprensión y el rechazo a un diálogo fecundo, en un ambiente de respeto mutuo y colaboración, en la búsqueda común de la verdad y del entendimiento del origen del hombre.
Los vicios más comunes en la Pastoral
Desde hace varios años la Pastoral de la Iglesia ha intentado superar viejos vicios heredados de épocas pasadas. Ha buscado tenazmente un nuevo estilo.
La batalla parece, sin embargo, más lenta de lo deseado. Innumerables laicos y pastores han alimentado un sueño que no acaba de llegar. Han luchado por una pastoral más acorde con los tiempos actuales, con las aspiraciones de la gente y con los retos de una realidad vertiginosamente cambiante.
Existen todavía prácticas tan arraigadas que parecen indestructibles. Forman parte del paisaje pastoral habitual. Son como inercias irrefrenables, ligaduras que encadenan, padecimientos incurables.
Pues bien, ¿cuáles son los vicios más comunes en la Pastoral?
1. La improvisación. Se manifiesta en la actitud y la práctica del que se guía por los criterios de la pura intuición, de la espontaneidad o de las corazonadas. Hay una total ausencia de análisis, de reflexión seria y de organización que aseguran una Pastoral entendida como un proceso continuo y no sólo como un conjunto de sucesos ocasionales y desconectados entre sí.
2. El centralismo. Es una práctica pastoral que concentra las decisiones y las responsabilidades en manos de una persona o de unas cuantas. Se ignoran los carismas ajenos. Se asfixian o se reprimen los talentos. Se desconoce el derecho fundamental a decir la propia palabra. Se elimina a los otros como protagonistas de la obra común. El centralismo en pastoral impide el crecimiento y la maduración de las personas por la avidez del control Los demás no son colaboradores, sino simples objetos manipulables y buenos sólo para ejecutar consignas.
3. El individualismo. Es la pura coexistencia y la yuxtaposición que nunca llega a ser convivencia profunda. Allí la vida avanza paralelamente sin jamás producir el encuentro. En la convivencia hay circulación de vida que acerca y vincula para realizar proyectos comunes. El individualismo es la conciencia distorsionada del propio valer personal. Es la incapacidad para reconocer que la vida sólo llega a plenitud en la madura interdependencia de unos y otros.
4. La dispersión. Es el derroche de los recursos, de los medios, el tiempo, el dinero y el personal de que se dispone en un trabajo. Los resultados suelen ser la ineficacia y el desgaste. Cuando se desconocen las urgencias, las necesidades y las prioridades del campo de trabajo, entonces aparece la dispersión como algo inevitable. No se sabe qué se quiere ni a donde se desea llegar. Se invierten y se gastan recursos, pero sin trazarse objetivos y sin verificar si se están dando avances sustanciales y significativos. Hay derroche.
5. La discontinuidad. Es frecuente realizar la pastoral como si ésta sólo fuera un conjunto de trozos de historia sin conexión ni continuidad entre ellos. Se olvida que la historia tiene un antes de nosotros, un hoy y un después. Hay una miopía que rechaza el pasado, absolutiza el presente y se cierra al porvenir. Hay quienes viven como si la historia comenzara con ellos, negándose tercamente a reconocer la obra de los predecesores. Y lo que ocurre es que se esterilizan a sí mismos, pues sienten como una humillación apoyarse en lo que otros hicieron. ¿Quién hay que pueda demostrar que lo suyo no está de algún modo fundado en lo que otros han hecho antes? Cada uno tiene su tiempo y su palabra en la historia. Desconocer esta sencilla verdad es renunciar a una dimensión muy importante de la sabiduría pastoral.
Por el P. Francisco Merlos Arroyo,
Del folleto La Pastoral en camino
y el camino de la Pastoral
Universidad Pontificia de México, 1995.
Hacia el IV Centenario de la muerte del Padre Ricci
Décimo Aniversario de la Declaración conjunta sobre la doctrina de la justificación
Décimo Aniversario
de la Declaración conjunta sobre la doctrina de la justificación
Han pasado exactamente diez años desde que, el 31 de octubre de 1999, en Augsburgo, altos representantes de la Federación luterana mundial y de la Iglesia católica firmaron la Declaración conjunta sobre la doctrina de la justificación. Más tarde, en 2006, también se adhirió a ella el Consejo metodista mundial. Ese documento confirmó que existía un consenso entre luteranos y católicos sobre algunas verdades fundamentales de la doctrina de la justificación, verdades que nos llevan al corazón mismo del Evangelio y a cuestiones esenciales de nuestra vida. Dios nos acoge y nos redime; nuestra existencia se inscribe en el horizonte de la gracia, es dirigida por un Dios misericordioso, que perdona nuestro pecado y nos llama a una nueva vida en el seguimiento de su Hijo; vivimos de la gracia de Dios y estamos llamados a responder a su don; todo esto nos libera del miedo y nos infunde esperanza y valentía en un mundo lleno de incertidumbre, inquietud y sufrimiento. El día de la firma de la Declaración conjunta, el siervo de Dios Juan Pablo II la definió “una piedra miliar en el arduo camino del restablecimiento de la unidad plena entre los cristianos” (Ángelus, 31 de octubre de 1999: L’Osservatore Romano, edición en lengua española, 5 de noviembre de 1999, p. 1). Este aniversario es una ocasión para recordar la verdad sobre la justificación del hombre, testimoniada juntos, para reunirnos en celebraciones ecuménicas y para seguir profundizando en esta temática y otras que son objeto del diálogo ecuménico. Espero de corazón que este importante aniversario contribuya a hacernos avanzar por el camino de la unidad plena y visible de todos los discípulos de Cristo.
Benedicto XVI
¿Por qué el Vaticano se interesa de Astrobiología?
PONTIFICIA ACADEMIA CIENCIAS: SEMINARIO ASTROBIOLOGIA
CIUDAD DEL VATICANO, 10 NOV 2009 (VIS).-Esta mañana, en la Oficina de Prensa de la Santa Sede, se presentaron las conclusiones de “Astrobiology”, la Semana de Estudio organizada por la Pontificia Academia de las Ciencias y el Observatorio Astronómico Vaticano.
Intervinieron en el acto el padre José Funes, S.I., director de la Specola Vaticana (Observatorio astronómico), los profesores Jonathan Lunine, del Departamento de Física de la Universidad romana de Tor Vergata (Italia); Chris Impey, del Departamento de Astronomía y del Observatorio de Steward, de la Universidad de Tucson (Arizona, EE.UU.) y Athena Coustenis, del Observatorio de París-Meudon, LESIA/CNRS (Francia).
“¿Por qué el Vaticano se interesa de Astrobiología?”, se preguntó el Padre Funes en su intervención, y respondió que si bien esta ciencia abarque “un ámbito nuevo y todavía en estudio, las cuestiones de los orígenes de la vida y de su existencia en otros lugares del universo son muy interesantes y merecen gran atención, además de presentar implicaciones filosóficas y teológicas”.
“La astrobiología es el estudio de las relaciones de la vida con el resto del cosmos: sus temas principales abarcan el origen de la vida, sus antecedentes, la evolución de la vida en la tierra, sus perspectivas futuras fuera y dentro de este planeta. (…) La Semana de Estudio brinda a los científicos de diferentes disciplinas básicas la oportunidad de comprender cómo el trabajo en sus especialidades particulares puede repercutir en otros ámbitos. Esto es evidente, más que en ningún otro sector, en el estudio de cómo se formó la vida en la Tierra y evolucionó con los diversos cambios de ambiente”, explicó el profesor Lunine.
El profesor Impey observó que “si la biología no es una exclusividad de la Tierra, o si la vida en otros lugares es distinta de la nuestra, o si incluso llegamos a entrar en contacto con especies inteligentes en la inmensidad del espacio, las implicaciones para la imagen que tenemos de nosotros mismos serán profundas. Es muy oportuno que la Pontificia Academia de las Ciencias dé cabida a un encuentro sobre este tema fronterizo. La metodología y los argumentos pueden diferir, pero la ciencia y la religión consideran la vida como un logro especial en un vasto y en su mayor parte inhóspito universo. Hay un terreno fértil para el diálogo entre los expertos de astrobiología y los que quieren entender el significado de nuestra existencia en un universo biológico”.
La conferencia sobre la Semana de Estudio (6-10 noviembre, Casina Pío IV, Vaticano), terminó con la intervención de Athena Coustenis, dedicada a la exploración de otros planetas y sus sistemas
ACLARACION SOBRE LA PIEDRA:
ACLARACION SOBRE LA PIEDRA:
Algunos hermanos cristianos argumentan que el griego en Mt 16,18 presenta dos diferentes palabras: “Tú eres Pedro (Petros), y sobre esta piedra (petra) edificaré mi Iglesia”. Dicen que petros es una piedra pequeña, distinta a petra que es una roca. Por lo tanto, cuando Jesús dice: “sobre esta «petra» edificaré mi Iglesia”, se está refiriendo a sí mismo, puesto que habla de «petra» y no de «petros». ¿Qué decir al respecto?
R E S P U E S T A :
Ni la secuencia del discurso, ni el texto ni el contexto nos permiten aceptar eso:
1)Secuencia del discurso. Después de que Simón ha dicho lo que es Jesús (“Tú eres el Cristo” v. 16), ahora es Jesús quien responde diciendo quién es Simón (vv. 17-19): “Tú eres bienaventurado”…, “Tú eres Pedro”…, “A ti te daré”… refiriendo a Pedro todo lo que está diciendo. Resultaría extraño que a medio discurso Jesús hiciera referencia a sí mismo. Si después de “Tú eres Pedro” Jesús dijera: sobre mí edificaré mi Iglesia, se rompería el ritmo y la secuencia lógica, pues aparecería un tema nuevo desconectado de las frases aledañas.
2)En el contexto de Mt 16,18, es decir los vv. 17 a 19, vemos que Jesús dice tres cosas, y todas están dirigidas a Pedro. La primera comienza con “Bienaventurado eres”, la segunda: “Tú eres Pedro”, y la tercera con “A ti te daré las llaves del reino”. La primera y la tercera son honores que Jesús le otorga a Pedro. En este contexto, la segunda frase ubicada entre estas dos va a ser un honor también: Tú eres la Piedra. Note usted que la segunda parte de cada una de estas frases tiene que ver con la primera mitad, y la explica: Pedro es bienaventurado (v. 17) ¿por qué?, porque el Padre le reveló que Jesús era el Mesías. La tercera frase: te daré las llaves del reino, ¿por qué? porque lo que ate en la tierra quedará atado en el cielo. Entonces, la segunda frase tiene que seguir el mismo patrón: Jesús le llama Piedro (=Pétros), ¿por qué? porque… sobre esa piedra edificará Cristo su Iglesia.
3)El texto griego emplea para sobre esta piedra el adjetivo demostrativo, caso dativo TAUTEE (ταύτη) con el artículo dativo TEE (τη) para mostrar la fuerza implicada en la cualidad demostrativa. Por eso esta frase puede traducirse como ESTA MISMA. Entonces Mt 16,18 en realidad dice: “Tú eres Pedro y sobre ESTA MISMA PIEDRA edificaré mi Iglesia”. El uso del TAUTEE TEE nos aclara que Jesús está hablando de la misma piedra que acaba de mencionar. ¿Hay otros casos en el NT en que se repita ese uso del Tautee tee? Sí, Véase el uso del Tautee tee en Mc 14,30: “esta misma noche… me negarás”; y en Hch 27,23: “esta noche se me ha presentado un ángel… [1][1] ¿cuál noche? Esta misma, no la de ayer o de otro día. Entonces, basándonos en el texto griego no podemos pensar que Jesús haya movido el dedo diciendo: Tú eres Pedro… y luego señalándose a sí mismo dijera… y sobre esta piedra…”.
4)Con todo lo anterior, entendemos que no se está hablando de dos piedras, sino solamente de una…de Pedro. Al ser las cosas así, el alegato anunciado al principio sobre los significados de “Petros” y “petra” carece de sentido, ya que es al mismo sujeto al que se aplican ambas palabras… Con Petros no se está queriendo decir “piedrecita”, sino que sencillamente se quiere evitar poner a un hombre/masculino el nombre de Petra que es femenino. Aquí Petros funciona como nombre personal. Si se hubiera escrito en francés, no hubiera habido ningún problema, ya que «Pedro» y «piedra» se escriben exactamente igual: “pierre”. Y en el idioma de Jesús, el arameo, sucedía exactamente lo mismo: Jesús le dijo… “Tú eres Kéfa y sobre esta misma kéfa edificaré mi Iglesia”. Subrayemos además que la palabra “kéfa” significa tanto “piedra” como “roca”; pues en arameo no existe distinción entre «piedra» y «roca», como a veces lo hacemos en español.
5)Pedro es la Piedra, ese es su nombre, no un simple apodo. Y el nombre de las personas en la Biblia es muy importante: Dios se llama “Yo Soy”, porque es el que existe por sí mismo; Cristo se llamó “Jesús”, porque es el Salvador, el Ángel defensor de Dios es “Micuel” (=quien como Dios), etc. Si Jesús le cambió el nombre a Simón y le puso Piedra, es precisamente porque va a tener una nueva misión o identidad, tal como lo hizo Dios con Abraham (Gn 17,5).
Veamos el texto, Jn 1,42:
Tú eres Simón, hijo de Jonás;
tu serás llamado Cefas (que quiere decir Pedro)[2][2]
Fíjese que hasta se pone en boca de Jesús la pronunciación aramea Kefas (=Piedra, roca, peña) trasliterada en griego como Cefas, señalando así la importancia que dieron los primeros cristianos a esa palabra de Jesús[3][3]. San Pablo mismo se dirigirá al hijo de Jonás llamándolo casi siempre “Cefas” (=Petros).
CONCLUSION: Mt 16,18 sólo está hablando de Pedro. Estamos de acuerdo con los hermanos “esperados” de que Cristo es la piedra angular de la Iglesia, pero Pedro es piedra fundamental de la Iglesia; no como los demás Apóstoles (que también son fundamento[4][4]), sino de un modo muy especial, ya que solamente Pedro es Pedro, es decir: La Piedra.
Esta información esta basada casi en su totalidad en el libro del P. Daniel Gagnon, OMI, “No todo el que dice: Señor. Señor”. Yo sólo le di un nuevo orden y algunas anotaciones personales.
Atte. P. Miguel A. Vega León, de Mexicali, B.C.
Si lo consideraran conveniente quizás podría publicarse en el Boletin. Gracias por hacer tanto bien a la Iglesia.
[1][1] Estos textos son de la Biblia de Jerusalén, nótese como en Mc 14,30 al traducir sí se pone la palabra “misma”, mientras que en Hech 27,23 se omite, tal como sucede en Mt 16,18. Por eso es muy importante revisar lo que dice el texto griego, ya que las traducciones difícilmente pueden reflejar con exactitud la idea original.
[2][2] La Biblia protestante Reina-Valera pone en esta cita bíblica una nota al pie diciendo que “Cefas” y “Petros” significa piedra en arameo y griego, respectivamente.
[3][3] Tal como sucede con la palabra Abbá: Mc 14,36; Gal 4,6
[4][4] Ef 2,20 y Ap 21,14
Sepa lo que debe y no debe hacerse en la celebración de la Misa
Sepa lo que debe y no debe hacerse
en la celebración de la Misa
La instrucción Redemptionis Sacramentum, describe detalladamente cómo debe celebrarse la Eucaristía y lo que puede considerarse como “abuso grave” durante la ceremonia. Aquí les ofrecemos un resumen de las normas que el documento recuerda a toda la Iglesia.
En el Capítulo I sobre la “ordenación de la Sagrada Liturgia” se señala que:
- Compete a la Sede Apostólica ordenar la sagrada Liturgia de la Iglesia universal, editar los libros litúrgicos, revisar sus traducciones a lenguas vernáculas y vigilar para que las normas litúrgicas se cumplan fielmente.
- Los fieles tienen derecho a que la autoridad eclesiástica regule la sagrada Liturgia de forma plena y eficaz, para que nunca sea considerada la liturgia como propiedad privada de alguien.
- El Obispo diocesano es el moderador, promotor y custodio de toda la vida litúrgica. A él le corresponde dar normas obligatorias para todos sobre materia litúrgica, regular, dirigir, estimular y algunas veces también reprender.
- Compete al Obispo diocesano el derecho y el deber de visitar y vigilar la liturgia en las iglesias y oratorios situados en su territorio, también aquellos que sean fundados o dirigidos por los citados institutos religiosos, si los fieles acuden a ellos de forma habitual.
- Todas las normas referentes a la liturgia, que la Conferencia de Obispos determine para su territorio, conforme a las normas del derecho, se deben someter a la recognitio de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, sin la cual, carecen de valor legal.
En el Capítulo II sobre la “participación de los fieles laicos en la celebración de la Eucaristía”, se establece que:
- La participación de los fieles laicos en la celebración de la Eucaristía, y en los otros ritos de la Iglesia, no puede equivaler a una mera presencia, más o menos pasiva, sino que se debe valorar como un verdadero ejercicio de la fe y la dignidad bautismal.
- Se debe recordar que la fuerza de la acción litúrgica no está en el cambio frecuente de los ritos, sino, verdaderamente, en profundizar en la palabra de Dios y en el misterio que se celebra.
- Sin embargo, no se deduce necesariamente que todos deban realizar otras cosas, en sentido material, además de los gestos y posturas corporales, como si cada uno tuviera que asumir, necesariamente, una tarea litúrgica específica; aunque conviene que se distribuyan y realicen entre varios las tareas o las diversas partes de una misma tarea.
- Se alienta la participación de lectores y acólitos que estén debidamente preparados y sean recomendable por su vida cristiana, fe, costumbres y fidelidad hacia el Magisterio de la Iglesia.
- Se alienta la presencia de niños o jóvenes monaguillos que realicen un servicio junto al altar, como acólitos, y reciban una catequesis conveniente, adaptada a su capacidad, sobre esta tarea. A esta clase de servicio al altar pueden ser admitidas niñas o mujeres, según el juicio del Obispo diocesano y observando las normas establecidas.
En el Capítulo 3, sobre la “celebración correcta de la Santa Misa” se especifica sobre:
La materia de la Santísima Eucaristía
- El pan a consagrar debe ser ázimo, de sólo trigo y hecho recientemente. No se pueden usar cereales, sustancias diversas del trigo. Es un abuso grave introducir en su fabricación frutas, azúcar o miel.
- Las hostias deben ser preparadas por personas honestas, expertas en la elaboración y que dispongan de los instrumentos adecuados.
- Las fracciones del pan eucarístico deben ser repartidas entre los fieles, pero cuando el número de estos excede las fracciones se deben usar sobre todo hostias pequeñas.
- El vino del Sacrificio debe ser natural, del fruto de la vid, puro y sin corromper, sin mezcla de sustancias extrañas. En la celebración se le debe mezclar un poco de agua. No se debe admitir bajo ningún pretexto otras bebidas de cualquier género.
La Plegaria Eucarística
- Sólo se pueden utilizar las Plegarias Eucarísticas del Misal Romano o las aprobadas por la Sede Apostólica. Los sacerdotes no tienen el derecho de componer plegarias eucarísticas, cambiar el texto aprobado por la Iglesia, ni utilizar otros, compuestos por personas privadas.
- Es un abuso hacer que algunas partes de la Plegaria Eucarística sean pronunciadas por el diácono, por un ministro laico, o bien por uno sólo o por todos los fieles juntos. La Plegaria Eucarística debe ser pronunciada en su totalidad, y solamente, por el sacerdote.
- El sacerdote no puede partir la hostia en el momento de la consagración.
- En la Plegaria Eucarística no se puede omitir la mención del Sumo Pontífice y del Obispo diocesano.
Las otras partes de la Misa
- Los fieles tienen el derecho de tener una música sacra adecuada e idónea y que el altar, los paramentos y los paños sagrados, según las normas, resplandezcan por su dignidad, nobleza y limpieza.
- No se pueden cambiar los textos de la sagrada Liturgia.
- No se pueden separar la liturgia de la palabra y la liturgia eucarística, ni celebrarlas en lugares y tiempos diversos.
- La elección de las lecturas bíblicas debe seguir las normas litúrgicas. No está permitido omitir o sustituir, arbitrariamente, las lecturas bíblicas prescritas ni cambiar las lecturas y el salmo responsorial con otros textos no bíblicos.
- La lectura evangélica se reserva al ministro ordenado. Un laico, aunque sea religioso, no debe proclamar la lectura evangélica en la celebración de la Misa.
- La homilía nunca la hará un laico. Tampoco los seminaristas, estudiantes de teología, asistentes pastorales ni cualquier miembro de alguna asociación de laicos.
- La homilía debe iluminar desde Cristo los acontecimientos de la vida, sin vaciar el sentido auténtico y genuino de la Palabra de Dios, por ejemplo, tratando sólo de política o de temas profanos, o tomando como fuente ideas que provienen de movimientos pseudo-religiosos.
- No se puede admitir un “Credo” o Profesión de fe que no se encuentre en los libros litúrgicos debidamente aprobados.
- Las ofrendas, además del pan y el vino, sí pueden comprender otros dones. Estos últimos se pondrán en un lugar oportuno, fuera de la mesa eucarística.
- La paz se debe dar antes de distribuir la sagrada Comunión, y se recuerda que esta práctica no tiene un sentido de reconciliación ni de perdón de los pecados.
- Se sugiere que el gesto de la paz sea sobrio y se dé a sólo a los más cercanos. El sacerdote puede dar la paz a los ministros, permaneciendo en el presbiterio, para no alterar la celebración y del mismo modo si, por una causa razonable, desea dar la paz a algunos fieles. El gesto de paz lo establece la Conferencia de Obispos, con el reconocimiento de la Sede Apostólica, “según la idiosincrasia y las costumbres de los pueblos”.
- La fracción del pan eucarístico la realiza solamente el sacerdote celebrante, ayudado, si es el caso, por el diácono o por un concelebrante, pero no por un laico. Ésta comienza después de dar la paz, mientras se dice el “Cordero de Dios”.
- Es preferible que las instrucciones o testimonios expuestos por un laico se hagan fuera de la celebración de la Misa. Su sentido no debe confundirse con la homilía, ni suprimirla.
Unión de varios ritos con la celebración de la misa
- No se permite la unión de la celebración eucarística con otros ritos cuando lo que se añadiría tiene un carácter superficial y sin importancia.
- No es lícito unir el Sacramento de la Penitencia con la Misa y hacer una única acción litúrgica. Sin embargo, los sacerdotes, independientemente de los que celebran la Misa, sí pueden escuchar confesiones, incluso mientras en el mismo lugar se celebra la Misa. Esto debe hacerse de manera adecuada.
- La celebración de la Misa no puede ser intercalada como añadido a una cena común, ni unirse con cualquier tipo de banquete. No se debe celebrar la Misa, a no ser por grave necesidad, sobre una mesa de comedor, o en el comedor, o en el lugar que será utilizado para un convite, ni en cualquier sala donde haya alimentos. Los participantes en la Misa tampoco se sentarán en la mesa, durante la celebración.
- No está permitido relacionar la celebración de la Misa con acontecimientos políticos o mundanos, o con otros elementos que no concuerden plenamente con el Magisterio.
- No se debe celebrar la Misa por el simple deseo de ostentación o celebrarla según el estilo de otras ceremonias, especialmente profanas.
- No se debe introducir ritos tomados de otras religiones en la celebración de la Misa.
En el capítulo 4, sobre la “Sagrada Comunión”, se ofrecen disposiciones como:
- Si se tiene conciencia de estar en pecado grave, no se debe celebrar ni comulgar sin acudir antes a la confesión sacramental, a no ser que concurra un motivo grave y no haya oportunidad de confesarse.
- Debe vigilarse para que no se acerquen a la sagrada Comunión, por ignorancia, los no católicos o, incluso, los no cristianos.
- La primera Comunión de los niños debe estar siempre precedida de la confesión y absolución sacramental. La primera Comunión siempre debe ser administrada por un sacerdote y nunca fuera de la celebración de la Misa.
- El sacerdote no debe proseguir la Misa hasta que haya terminado la Comunión de los fieles.
- Sólo donde la necesidad lo requiera, los ministros extraordinarios pueden ayudar al sacerdote celebrante.
- Se puede comulgar de rodillas o de pie, según lo establezca la Conferencia de Obispos, con la confirmación de la Sede Apostólica.
- Así pues, no es lícito negar la sagrada Comunión a un fiel, por ejemplo, sólo por el hecho de querer recibir la Eucaristía arrodillado o de pie.
- Los fieles tienen siempre derecho a elegir si desean recibir la Comunión en la boca, pero si el que va a comulgar quiere recibir el Sacramento en la mano, se le debe dar la Comunión.
- Si existe peligro de profanación, el sacerdote no debe distribuir a los fieles la Comunión en la mano.
- Los fieles no deben tomar la hostia consagrada ni el cáliz sagrado por uno mismo, ni mucho menos pasarlos entre sí de mano en mano.
- Los esposos, en la Misa nupcial, no deben administrarse de modo recíproco la sagrada Comunión.
- No debe distribuirse a manera de Comunión, durante la Misa o antes de ella, hostias no consagradas, otros comestibles o no comestibles.
- Para comulgar, el sacerdote celebrante o los concelebrantes no deben esperar que termine la comunión del pueblo.
- Si un sacerdote o diácono entrega a los concelebrantes la hostia sagrada o el cáliz, no debe decir nada, es decir, no pronuncia las palabras “el Cuerpo de Cristo” o “la Sangre de Cristo”.
- Para administrar a los laicos Comunión bajo las dos especies, se deben tener en cuenta, convenientemente, las circunstancias, sobre las que deben juzgar en primer lugar los Obispos diocesanos.
- Se debe excluir totalmente la administración de la Comunión bajo las dos especies cuando exista peligro, incluso pequeño, de profanación.
- No debe administrarse la Comunión con el cáliz a los laicos donde: 1) sea tan grande el número de los que van a comulgar que resulte difícil calcular la cantidad de vino para la Eucaristía y exista el peligro de que sobre demasiada cantidad de Sangre de Cristo, que deba sumirse al final de la celebración»; 2) el acceso ordenado al cáliz sólo sea posible con dificultad; 3) sea necesaria tal cantidad de vino que sea difícil poder conocer su calidad y proveniencia; 4) cuando no esté disponible un número suficiente de ministros sagrados ni de ministros extraordinarios de la sagrada Comunión que tengan la formación adecuada; 5) donde una parte importante del pueblo no quiera participar del cáliz por diversos motivos.
- No se permite que el comulgante moje por sí mismo la hostia en el cáliz, ni reciba en la mano la hostia mojada. La hostia que se debe mojar debe hacerse de materia válida y estar consagrada. Está absolutamente prohibido el uso de pan no consagrado o de otra materia.
En el capítulo 5, sobre “otros aspectos que se refieren a la Eucaristía”, se aclara que:
- La celebración eucarística se ha de hacer en lugar sagrado, a no ser que, en un caso particular, la necesidad exija otra cosa.
- Nunca es lícito a un sacerdote celebrar la Eucaristía en un templo o lugar sagrado de cualquier religión no cristiana.
- Siempre y en cualquier lugar es lícito a los sacerdotes celebrar el santo sacrificio en latín.
- Es un abuso suspender de forma arbitraria la celebración de la santa Misa en favor del pueblo, bajo el pretexto de promover el “ayuno de la Eucaristía”.
- Se reprueba el uso de vasos comunes o de escaso valor, en lo que se refiere a la calidad, o carentes de todo valor artístico, o simples cestos, u otros vasos de cristal, arcilla, creta y otros materiales, que se rompen fácilmente.
- La vestidura propia del sacerdote celebrante es la casulla revestida sobre el alba y la estola. El sacerdote que se reviste con la casulla debe ponerse la estola.
- Se reprueba no llevar las vestiduras sagradas, o vestir solo la estola sobre la cogulla monástica, o el hábito común de los religiosos, o la vestidura ordinaria.
En el capítulo 6, el documento trata sobre “la reserva de la Santísima Eucaristía y su culto fuera de la Misa”. Se recuerda que:
- El Santísimo Sacramento debe reservarse en un sagrario, en la parte más noble, insigne y destacada de la iglesia, y en el lugar más apropiado para la oración.
- Está prohibido reservar el Santísimo Sacramento en lugares que no están bajo la segura autoridad del Obispo o donde exista peligro de profanación.
- Nadie puede llevarse la Sagrada Eucaristía a casa o a otro lugar.
- No se excluye el rezo del rosario delante de la reserva eucarística o del santísimo Sacramento expuesto.
- El Santísimo Sacramento nunca debe permanecer expuesto sin suficiente vigilancia, ni siquiera por un tiempo muy breve.
- Es un derecho de los fieles visitar frecuentemente el Santísimo Sacramento.
- Es conveniente no perder la tradición de realizar procesiones eucarísticas.
El capítulo 7 versa sobre “los ministerios extraordinarios de los fieles laicos”. Allí el documento especifica que:
- Las tareas pastorales de los laicos no deben asimilarse demasiado a la forma del ministerio pastoral de los clérigos. Los asistentes pastorales no deben asumir lo que propiamente pertenece al servicio de los ministros sagrados.
- Solo por verdadera necesidad se puede recurrir al auxilio de ministros extraordinarios en la celebración de la Liturgia.
- Nunca es lícito a los laicos asumir las funciones o las vestiduras del diácono o del sacerdote, u otras vestiduras similares.
- Si habitualmente hay un número suficiente de ministros sagrados, no se pueden designar ministros extraordinarios de la sagrada Comunión. En tales circunstancias, los que han sido designados para este ministerio, no deben ejercerlo.
- Se reprueba la costumbre sacerdotes que, a pesar de estar presentes en la celebración, se abstienen de distribuir la comunión, encomendando esta tarea a laicos.
- Al ministro extraordinario de la sagrada Comunión nunca le está permitido delegar en ningún otro para administrar la Eucaristía.
- Los laicos tienen derecho a que ningún sacerdote, a no ser que exista verdadera imposibilidad, rechace nunca celebrar la Misa en favor del pueblo, o que ésta sea celebrada por otro sacerdote, si de diverso modo no se puede cumplir el precepto de participar en la Misa, el domingo y los otros días establecidos.
- Cuando falta el ministro sagrado, el pueblo cristiano tiene derecho a que el Obispo, en lo posible, procure que se realice alguna celebración dominical para esa comunidad.
- Es necesario evitar cualquier confusión entre este tipo de reuniones y la celebración eucarística.
- El clérigo que ha sido apartado del estado clerical está prohibido de ejercer la potestad de orden. No le está permitido celebrar los sacramentos. Los fieles no pueden recurrir a él para la celebración.
El capítulo 8 está dedicados a los Remedios:
- Cualquier católico tiene derecho a exponer una queja por un abuso litúrgico, ante el Obispo diocesano o el Ordinario competente que se le equipara en derecho, o ante la Sede Apostólica, en virtud del primado del Romano Pontífice.
Para leer el texto completo puede visitar: http://www.aciprensa.com/Docum/redemptoris04.htm
Fenómeno en España: convento de clausura atrae a decenas de jóvenes profesionales
Fenómeno en España:
convento de clausura atrae a decenas de jóvenes profesionales
Una religiosa de 43 años, convertida en una de las prioras más jóvenes de su orden religiosa, ha revolucionado un antiguo convento de contemplativas Clarisas en España, convirtiéndolo en un imán para decenas de jóvenes mujeres profesionales.
Sor Verónica ingresó al convento de monjas Clarisas de clausura de la Ascensión fundado en Lerma (España) en 1604, cuando éste se encontraba en una crisis vocacional.
Era el 22 de enero de 1984 y Marijose Berzosa –el nombre de Sor Verónica en el mundo- decidió, a los 18 años, dejar atrás la carrera de medicina, los amigos, las discotecas de los 80 y el baloncesto.
“Nadie me entendió. Hubo apuestas de que no iba a durar nada. Pero ellos no sentían la fuerza del huracán que me arrastraba”, cuenta Sor Verónica. “Era la clásica adolescente en busca de una salida… y tomé la decisión en apenas quince días”.
Sor Verónica ingresó así a un convento donde hacía 23 años no entraba una novicia.
Sor Pureza de María Lubián, de 70 años, hoy abadesa del convento en Burgos, fue su formadora, y la recuerda como “una chiquilla encantadora. Muy noble y muy buena. Tenía 18 años y un porvenir. Todo lo abandonó. Siguió la llamada de Dios. Tenía una personalidad muy rica. Siempre fue líder. Y, espiritualmente, con una gran vocación. Tuvo luchas y dificultades. Hizo un gran esfuerzo. Pero actuó la gracia del Espíritu. Y ella se dejó hacer”.
El diario español El País, uno de los más favorables a la actual campaña socialista contra la Iglesia Católica en España, no pudo resistir publicar un extenso reportaje a Sor Verónica, quien según el diario, “se ha convertido en el mayor fenómeno de la Iglesia desde Teresa de Calcuta“; pues “ha hecho de aquel vetusto convento de Lerma un atractivo banderín de enganche para vocaciones femeninas que cuenta con 135 monjas con carrera y una media de edad de 35 años y un centenar más en lista de espera. Y ya ha abierto una sucursal en la localidad de La Aguilera, a 40 kilómetros de Lerma, en un enorme monasterio cedido por sus hermanos franciscanos.”
“Un boom insospechado de vocaciones cuando los jesuitas tienen apenas 20 novicios en toda España; los franciscanos, cinco, y los paúles, dos. En un momento en que se importan monjas de la India, Kenia o Paraguay para evitar el cierre de conventos habitados por ancianitas, y que la mayoría de nuestros sacerdotes superan los 60 años”, dice el reportaje.
El convento, durante los fines de semana, se ha convertido en un punto de acogida de centenares de peregrinos: familias numerosas, jóvenes miembros de movimientos eclesiales y grupos parroquiales llegan en autobuses para participar de las oraciones, las obras teatrales y las exhortaciones a una vida cristiana plena.
Según El País, la mayoría de las religiosas jóvenes que se han visto atraídas por la vocación de Sor Verónica “ha tenido pareja y empleo… No son monjitas de escasa teología… han sido educadas en la Iglesia de resistencia de Juan Pablo II. Son militantes… Son urbanas y con estudios. Ninguna es inmigrante. Hay cinco hermanas de la misma familia; 11 parejas de hermanas de sangre y unas gemelas. Abunda la clase media. Y los títulos universitarios. Esta comunidad ofrece un completo catálogo de abogadas, economistas, físicas y químicas; ingenieras de caminos, industriales, agrícolas y aeronáuticas; arquitectas, médicas, farmacéuticas, biólogas y fisioterapeutas; bibliotecarias, filólogas, pedagogas y fotógrafas”.
Una de las hermanas de la comunidad entrevistada por El País define su clausura como “una casa abierta a los que llaman a nuestra puerta. Queremos compartir nuestra fe, dar a conocer lo que nos está pasando. Y si ven a Jesús en nosotras, adelante. España está tan pagana que hace falta que compartamos nuestra fe, no que la vivamos a solas. Es el momento de actuar”.
El crecimiento del convento desde la llegada de Sor Verónica ha sido explosivo: en 1994, cuando fue nombrada maestra de novicias con sólo 28 años, ingresaron 27 hermanas. En 2002 eran 72; en 2004, 92; en 2005, 105. Y 134 a finales del pasado mes de septiembre. Todas viviendo en un convento del siglo XVI construido para albergar a 32 religiosas.
Pero las religiosas cuentan ahora con un lugar dónde seguir creciendo: los Franciscanos de Lerma han prestado por 30 años el monasterio de La Aguilera, contiguo al santuario y a la tumba de San Pedro Regalado.
El monasterio se encuentra en un acelerado proceso de construcción para proporcionar un espacio moderno, funcional y bien iluminado, con energía obtenida mediante paneles solares.
El nuevo convento cuenta con 100 celdas Poco tiempo atrás, el P. Raniero Cantalamessa, Predicador de la Casa Pontificia, predicó a las 140 monjas clarisas de Lerma. La visita del Capuchino italiano fue ocasión para un emotivo reportaje emitido por la RAI (Radio y Televisión Italiana) en hora de máxima audiencia, en Italia.
Una religiosa de 43 años, convertida en una de las prioras más jóvenes de su orden religiosa, ha revolucionado un antiguo convento de contemplativas Clarisas en España, convirtiéndolo en un imán para decenas de jóvenes mujeres profesionales.
Sor Verónica ingresó al convento de monjas Clarisas de clausura de la Ascensión fundado en Lerma (España) en 1604, cuando éste se encontraba en una crisis vocacional.
Era el 22 de enero de 1984 y Marijose Berzosa –el nombre de Sor Verónica en el mundo- decidió, a los 18 años, dejar atrás la carrera de medicina, los amigos, las discotecas de los 80 y el baloncesto.
“Nadie me entendió. Hubo apuestas de que no iba a durar nada. Pero ellos no sentían la fuerza del huracán que me arrastraba”, cuenta Sor Verónica. “Era la clásica adolescente en busca de una salida… y tomé la decisión en apenas quince días”.
Sor Verónica ingresó así a un convento donde hacía 23 años no entraba una novicia.
Sor Pureza de María Lubián, de 70 años, hoy abadesa del convento en Burgos, fue su formadora, y la recuerda como “una chiquilla encantadora. Muy noble y muy buena. Tenía 18 años y un porvenir. Todo lo abandonó. Siguió la llamada de Dios. Tenía una personalidad muy rica. Siempre fue líder. Y, espiritualmente, con una gran vocación. Tuvo luchas y dificultades. Hizo un gran esfuerzo. Pero actuó la gracia del Espíritu. Y ella se dejó hacer”.
El diario español El País, uno de los más favorables a la actual campaña socialista contra la Iglesia Católica en España, no pudo resistir publicar un extenso reportaje a Sor Verónica, quien según el diario, “se ha convertido en el mayor fenómeno de la Iglesia desde Teresa de Calcuta“; pues “ha hecho de aquel vetusto convento de Lerma un atractivo banderín de enganche para vocaciones femeninas que cuenta con 135 monjas con carrera y una media de edad de 35 años y un centenar más en lista de espera. Y ya ha abierto una sucursal en la localidad de La Aguilera, a 40 kilómetros de Lerma, en un enorme monasterio cedido por sus hermanos franciscanos.”
“Un boom insospechado de vocaciones cuando los jesuitas tienen apenas 20 novicios en toda España; los franciscanos, cinco, y los paúles, dos. En un momento en que se importan monjas de la India, Kenia o Paraguay para evitar el cierre de conventos habitados por ancianitas, y que la mayoría de nuestros sacerdotes superan los 60 años”, dice el reportaje.
El convento, durante los fines de semana, se ha convertido en un punto de acogida de centenares de peregrinos: familias numerosas, jóvenes miembros de movimientos eclesiales y grupos parroquiales llegan en autobuses para participar de las oraciones, las obras teatrales y las exhortaciones a una vida cristiana plena.
Según El País, la mayoría de las religiosas jóvenes que se han visto atraídas por la vocación de Sor Verónica “ha tenido pareja y empleo… No son monjitas de escasa teología… han sido educadas en la Iglesia de resistencia de Juan Pablo II. Son militantes… Son urbanas y con estudios. Ninguna es inmigrante. Hay cinco hermanas de la misma familia; 11 parejas de hermanas de sangre y unas gemelas. Abunda la clase media. Y los títulos universitarios. Esta comunidad ofrece un completo catálogo de abogadas, economistas, físicas y químicas; ingenieras de caminos, industriales, agrícolas y aeronáuticas; arquitectas, médicas, farmacéuticas, biólogas y fisioterapeutas; bibliotecarias, filólogas, pedagogas y fotógrafas”.
Una de las hermanas de la comunidad entrevistada por El País define su clausura como “una casa abierta a los que llaman a nuestra puerta. Queremos compartir nuestra fe, dar a conocer lo que nos está pasando. Y si ven a Jesús en nosotras, adelante. España está tan pagana que hace falta que compartamos nuestra fe, no que la vivamos a solas. Es el momento de actuar”.
El crecimiento del convento desde la llegada de Sor Verónica ha sido explosivo: en 1994, cuando fue nombrada maestra de novicias con sólo 28 años, ingresaron 27 hermanas. En 2002 eran 72; en 2004, 92; en 2005, 105. Y 134 a finales del pasado mes de septiembre. Todas viviendo en un convento del siglo XVI construido para albergar a 32 religiosas.
Pero las religiosas cuentan ahora con un lugar dónde seguir creciendo: los Franciscanos de Lerma han prestado por 30 años el monasterio de La Aguilera, contiguo al santuario y a la tumba de San Pedro Regalado.
El monasterio se encuentra en un acelerado proceso de construcción para proporcionar un espacio moderno, funcional y bien iluminado, con energía obtenida mediante paneles solares.
El nuevo convento cuenta con 100 celdas de 10 metros cuadrados, con cama, mesa y reclinatorio; mientras se construye un locutorio con capacidad para 400 personas, una hospedería, aseos para los visitantes, y una nueva capilla.
Poco tiempo atrás, el P. Raniero Cantalamessa, Predicador de la Casa Pontificia, predicó a las 140 monjas clarisas de Lerma. La visita del Capuchino italiano fue ocasión para un emotivo reportaje emitido por la RAI (Radio y Televisión Italiana) en hora de máxima audiencia, en Italia.
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