El Pueblo de Dios en la experiencia de fe

El Pueblo de Dios en la experiencia de fe

 

En este excursus histórico, G. Alberigo nos presenta el paulatino distanciamiento entre el clero y el laicado a lo largo de la historia de la Iglesia. Inicia ofreciéndonos un panorama de la Iglesia primitiva, caracterizada porque no hay condición privilegiada para un grupo de cristianos. Hay una pluralidad de ministerios, casi siempre temporales, pero una conciencia clara del carácter cristiano que brota de le fe que nos incorpora a Cristo a través del bautismo y la participación eucarística. Sin embargo, la unidad fundamental del pueblo de Dios se fue atenuando al introducir elementos del pueblo de Israel, donde existe una clase sacerdotal. Es en el siglo IV cuando este proceso de exclusión de los fieles se acelera por las nuevas condiciones sociales. Esto incluye elementos arquitectónicos donde se separa incluso el altar al que no tienen acceso los laicos, pues se acentúa la distinción entre clérigos y laicos. Es en el siglo IV cuando se subraya el carácter indeleble de la ordenación.

El proceso de exclusión se acentúa cuando se limita la participación de todo el pueblo en la responsabilidad para elegir a los ministros. Con el fin de la persecución inicia la época constantiniana, donde se introducen distinciones entre varias clases de cristianos, puesto que desaparece la perspectiva escatológica: doctores, contemplativos y casados. Se modifica la estructura y el papel de los simples laicos y desaparece el catecumenado y el diaconado femenino. Así los laicos quedan como mera base pasiva y subordinada de clérigos, en una compleja estructura piramidal cuyo vértice es el papa. Se afirma incluso que hay dos géneros de cristianos: el ordo clericorum y el ordo laicarum, al que se incluye el ordo monacharum, compuesto especialmente de clérigos.

Se llega a identificar a la Iglesia con el clero, distinción que aún persiste, y se extinguen progresivamente la pluralidad de ministerios y carismas y se beneficia sólo el ministerio sacerdotal y los cristianos no clérigos pierden toda posibilidad de presencia eficaz y activa en el ámbito religioso. Esto se acentúa con la estructura feudal de los siglos VI al X, cuando la Iglesia se va presentando más como una estructura piramidal y se busca la construcción de la Christianitas. Es cierto que hay movimientos de reforma que buscan volver a los orígenes, pero lo hacen por la vía de la contestación y la Iglesia y el Estado responden con la represión violenta. También las fraternidades laicales y las órdenes mendicantes (incluyendo las terceras órdenes) ofrecen otras alternativas, pero se clericalizan en pocas generaciones.

Con el Concilio de Trento se responde a la doctrina luterana del sacerdocio universal de los fieles con la especialización del clero, lo que ahonda el abismo doctrinal entre el clero y los laicos, que propicia una separación profunda entre ambos. En los siglos posteriores asistimos a reacciones a esta clericalización de la Iglesia, que se dan como cristianismo no clerical, a clerical y anticlerical. En la edad moderna se da un progresivo alejamiento entre la Iglesia y el mundo. La formación de los futuros pastores acentúa la existencia de un cristianismo aristocrático y un cristianismo de procesiones y piedad popular, lo que lleva a pensar que la Iglesia es un asunto de “curas”, pues los ministerios se reservan a los clérigos. El Concilio Vaticano I subraya la infalibilidad pontificia y el deber de la fe para los laicos.

En el siglo XIX asistimos también a una espontánea movilización de los laicos en diversos países europeos. Algo paradigmático lo constituye la Acción Católica. El Vaticano II representa un giro copernicano y, por tanto, un regreso a los orígenes. Se desarrolla una teología del laicado y una eclesiología sacramental y se redescubre a la Iglesia como pueblo de Dios.

G. Alberigo, El Pueblo de Dios en la experiencia de fe, en «Concilium» 196 (1984) 353-370.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s