INDULGENCIAS CON MOTIVO DEL AÑO SACERDOTAL

INDULGENCIAS CON MOTIVO DEL AÑO SACERDOTAL

La Penitenciaría Apostólica, de acuerdo con la voluntad del Santo Padre Benedicto XVI concede la Indulgencia Plenaria:

A los sacerdotes que recen laudes o vísperas cualquier día delante del Santísimo Sacramento, expuesto solemnemente o reservado en el Sagrario, ofreciendo al Señor su disponibilidad para atender a los fieles en el Sacramento de la Penitencia. Esta indulgencia la puede aplicar cada sacerdote como sufragio en favor de algún presbítero difunto.

A todos los fieles que participen en la Eucaristía el próximo día 4 de agosto y los viernes primeros de mes durante este Año Sacerdotal, haciendo una intención por la santificación de los sacerdotes.

A los enfermos, ancianos, reclusos y a todos los que por razones justas no puedan salir de su casa, cuando recen cualquier día el Santo Rosario por las necesidades espirituales de los sacerdotes.

En todos los casos se requiere, como de costumbre, cumplir con las condiciones de:

+ Acercarse a la confesión Sacramental y al Banquete Eucarístico

+ Tener desapego a cualquier pecado

+ Hacer una oración por las intenciones del Papa.

Los invito a que valoremos y aprovechemos esta gracia especial pidiendo a Cristo, Sumo y Eterno Sacerdote, alcance a cada uno de nuestros sacerdotes fidelidad a su vocación, alegría en su ministerio y el crecimiento en la caridad pastoral.

Cristianos, vuelvan a casa: la Iglesia católica (cfr. 1Tim 3, 15),

La Iglesia Católica y sus enseñanzas se pueden comparar con un árbol de roble.
 
Igual que el árbol de roble tiene muchas ramas, grandes y pequeñas, la Iglesia Católica tiene muchas doctrinas, desde la existencia de Dios a la divinidad de Jesucristo, de los sacramentos al papel de la Santísima Virgen María, de temas morales de paz y justicia, el papado y el purgatorio.
 
 Y como las ramas del árbol de roble, las doctrinas de la Iglesia están interconectadas y relacionadas entre si.
 
 Algunas enseñanzas católicas son absolutamente el centro, como, un Verdadero Dios revelado a nosotros como la Santísima Trinidad: un Dios, en Tres Personas, Padre, Hijo, y Espíritu Santo. Desde esta verdad sobre Dios fluyen las otras verdades, como la Encarnación de Jesucristo, (la Segunda Persona en la Trinidad).
 
 Extendiéndose hacia fuera, nos encontramos con temas relacionados, con la salvación, la realidad del paraíso y el infierno, la misión de la Iglesia establecida por Cristo, el Cuerpo de Cristo y comunión de los santos.
 
 Descubriremos los sacramentos y el papado, y muchos otros aspectos de la verdad y una cosa se hace muy clara: Todas estas enseñazas están interrelacionadas.

Christians come back home, the Catholic Church – Cristianos Regresen a Casa, la Iglesia Católica

 

Christians come back home, the Catholic Church – Cristianos Regresen a Casa, la Iglesia Catòlica.

¿Fue una coincidencia que la ciencia moderna desarrolló en un ambiente mayormente católica, o había algo en catolicismo mismo que hizo posible el éxito de ciencia? (How the Catholic Church Built Western Civilization Thomas E. Wood, Jr, Ph.D.)

Jesús envió sus discípulos con una nueva “Palabra” y los prometió que – a pesar de mucha indiferencia y resistencia – produciría una cosecha abundante. Después de dos milenios, parece justo preguntar si este ha sucedido. Desde luego no podemos saber la respuesta final, es decir, el número de personas salvadas y su grado de santidad. No obstante, debe haber algunas indicaciones dentro de la historia humana.

Un autor popular, llamado Thomas Woods, propone que dentro de la historia humana, podemos ver resultados buenos del Evangelio. Ha escrito un libro significante intitulado Como la Iglesia Católica Construyó la Civilización Occidental. Su tesis sorprenderá a muchos, incluyendo Católicos: las instituciones que más valoramos – hospitales, universidades, ciencia, nuestra sistema legal moderno y economía abierta – todos desarrollaron en la Edad Media. En otras palabras, formaron bajo la influencia y supervisión de la Iglesia Católica, muchas veces como resultado de descubrimientos por monjes y sacerdotes.

Les dejaré leer el libro y formar su propia opinión. Y lo dejaré a historiadores juzgar la tesis. Sin embargo, es interesante que en las últimas décadas los historiadores hayan dado una evaluación más positiva a la Edad Media. Su ambiente católico hizo posible unos grandes logros humanos. La parte irónica es que sucedió porque los hombres buscaban algo mayor de lo que el mundo ofrece. Fueron inspirados por una visión de dios, de vida eterna con el. En el proceso hicieron grandes beneficios para sus hermanos. No solamente ayudaron a los enfermos, construyeron un sistema de hospitales. No solamente defendieron a personas violadas, desarrollaron una nueva manera de entender derechos individuales. No solamente promovieron el estudio, fundaron universidades. No solamente estudiaron la naturaleza, inventaron un nuevo método de investigación que ahora llamamos la “ciencia.” No estoy proponiendo un nuevo triunfalismo.

La Iglesia Católica, en su aspecto humano, ha cometido muchos pecados. No necesitamos ignorar su lado oscuro del pasado – y presente. No obstante, podemos notar que la Palabra de Jesús, encarnada en la Iglesia Católica, ha producido una cosecha impresionante, aun dentro de la historia humana.

El nuevo papa, al escoger su nombre, ha llamado la atención al aspecto positivo de la historia de la Iglesia. San Benito (Benedicto) proveyó una “arca” para preservar los logros del pasado y hacer avances importantes, después de un tiempo de mucha confusión y caos. Los monjes lo hicieron enfocando en la Palabra de Jesús y, en el proceso, edificaron una nueva civilización. La lección para nosotros es clara: concentrar en escuchar la Palabra de Jesús y en explicarla a otros. Dios mismo dará la cosecha, en formas que no podemos imaginar.

Para adquirir el libro en español, les dejo el siguiente enlace:

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Para los que saben inglés, denle un vistazo a algunas páginas del libro haciendo click aquí.

El decálogo del deporte según Benedicto XVI

Como saben, el deporte no es mi fuerte. Pero tampoco es lo fuerte en Joseph Ratzinger (Benedicto XVI), como lo reconoce él mismo en su libro Mi vida (1927-1977). Pero eso no es un obstáculo para opinar sobre este aspecto tan relevante.

Jesús de las Heras, sacerdote y colaborador de la cadena COPE, nos ofrece la visión que tiene del deporte el Papa Benedicto XVI, como una manera de acercamiento a Dios y a los demás, desde un sano espíritu de competitividad y realización personal.

¡Alegre la mañana, amigos y amigas de la Cope! He aquí hoy, en forma de decálogo, la visión cristiana del deporte según Benedicto XVI.

1.- El deporte ofrece al mundo un espléndido espectáculo de disciplina y de humanidad, de belleza artística y de tenaz voluntad.

2.- El deporte conduce a la vitalidad de la juventud cuando no se rechaza el cansancio de los duros entrenamientos y se aceptan voluntariamente no pocos sacrificios, lo cual constituye una importante lección de vida.

3.- El deporte, practicado con pasión y vigilante sentido de la ética, se convierte en escuela de sano espíritu competitivo, de formación humana de valores espirituales y de crecimiento personal y el contacto con la sociedad.

4.- El deporte permite tomar conciencia de las grandes potencialidades con que Dios ha dotado al cuerpo humano. ¡Cómo no dar gracias a Dios por haber dotado al cuerpo humano de tanta perfección, por haberlo enriquecido de tanta belleza y armonía!

5.- La Iglesia sigue y atiende al deporte no solo como un fin en sí mismo sino también y sobre todo como un medio, como un precioso instrumento para la formación perfecta y equilibrada de toda persona.

6.- San Pablo considera el deporte como un auténtico valor humano y lo utiliza no solo como metáfora de los altos ideales éticos y ascéticos, sino también como un medio para la formación integral del hombre.

7.- Los deportistas, desde el esfuerzo y la ética, son modelos para sus coetáneos y su ejemplo ayuda para un futuro mejor de la humanidad.

8.- El mundo del deporte puede contribuir a favorecer la afirmación de los jóvenes en los valores importantes como la lealtad, el esfuerzo, la perseverancia, la amistad, la necesidad de formar equipo y la solidaridad.

9.- El deporte, a través de su lenguaje universal y su difusión a través de los medios, ha de transmitir mensajes positivos a toda la humanidad y ha de contribuir así a construir un mundo más fraterno y más solidario.

10.- Es preciso de fomentar el deporte de acuerdo con los más altos valores humanos para que favorezca el sano desarrollo físico de quienes lo practican, y sea así una propuesta de valor educativo para todos. Buenos días.

Aún percibo tu aliento

Aún percibo tu aliento.
Resuena todavía tu soplo en mi nariz,
en este barro indúctil
que modelaste con tus manos
en incontables eras geológicas,
lentamente,
con esa lentitud que produce una obra maestra.

Aún percibo tu aliento,
y el eco de tus pasos
todavía resuena en mis oídos.

Tatuaste tu presencia en mi epidermis,
la escondiste en mi código genético,
la ocultaste de tal manera
que es apenas imperceptible.

Aún escucho tus pasos,
aún experimento la nostalgia
que inscribiste en mis terminaciones nerviosas
y en mis células cordiales.

* * * * * * * * * *

¿Por qué separé mis pasos de tus pasos?
¿Por qué fijé mis ojos
en las cosas que pasan sin dejar huella?

¿Por qué empezaste a parecerme lejano,
desdibujado,
ausente, autoritario,
celoso de tus prerrogativas?

¿Por qué mis pensamientos
se dejaron guiar por la sospecha?

¿Por qué abrí el oído
a las insinuaciones del león joven,
de la serpiente sibilina,
del dragón de siete cabezas,
agazapado
detrás de mi deseo de auto-afirmación?

¿Por qué tomé el camino
de esta rebeldía primordial
que me alejó de ti, inexorablemente?

¿Por qué acallé tu voz,
que sugería un camino distinto?
¿Por qué mi oído
ignoró tus palabras?

¿Por qué te di la espalda,
ocultándome dentro de mí mismo
y detrás de las cosas?

Las cartas sobre la mesa

Un género que ha hecho historia

La carta abierta es un género literario y periodístico que ha hecho historia y es sumamente socorrido. Émile Zola lo utilizó a propósito del Caso Dreyfus, el 13 de enero de 1898, titulándolo «J’Acusse» (es decir «Yo acuso»), dirigiéndola a Félix Faure, presidente de Francia, y publicándola en el diario L’Aurore. Lo utilizó también Martin Luther King, el activista y mártir de los derechos civiles. Su Carta desde la Cárcel Birmingham, escrita el 16 de abril de 1963, es una apasionada declaración de su cruzada por la justicia y por la vida, y a favor de los derechos civiles.

Hasta Bill Gates, el co-fundador de Microsoft, ha hecho lo propio, enviando una carta abierta a los usuarios de computadoras (la célebre “Open Letter to Hobbyists”) a favor de aquellos que desarrollan el software y lamentando la piratería.

En el ámbito eclesiástico, Mons. Albino Luciani (nuestro querido Juan Pablo I, el Papa de la sonrisa) lo utilizó ampliamente cuando era Patriarca de Venecia, titulándolas “Ilustrísimos señores” y dirigiéndolas a los más dispares personajes de la historia y la ficción literaria (cuarenta destinatarios), desde Dickens a Goethe, pasando por Marconi, San Bernardino de Siena, Pinocho, Figaro, Teresa de Ávila, Teresa de Lisieux, María Teresa de Austria y, obviamente, Jesucristo (Cfr. Luciani, Albino, Ilustrísimos señores. Cartas del patriarca de Venecia, Biblioteca de autores cristianos, Madrid 1978, 325 pp.).

Un destinatario concreto: ¡la opinión pública!

¿Cuáles son los motivos para escribir una Carta Abierta? Pueden ser los siguientes: la intención de mostrar al público la opinión del autor sobre un tema particular, el deseo de comenzar el debate público sobre determinado tema, o el propósito de atraer a la opinión pública hacia cierta cuestión, con la intención de promover acciones concretas. Otra motivación, no menos importante, puede ser el humorismo.

Una cosa es cierta: si bien es innegable que las cartas abiertas tienen un destinatario concreto, se escriben con la finalidad de que sean leídas por una amplia audiencia, por lo que regularmente se dan a conocer a través de los medios de comunicación masiva, pues se quiere compartir el propio punto de vista a un extenso público, para generar opinión y poner sobre la mesa de discusión un asunto específico.

Pensando en voz alta

El P. Amatulli ha cultivado en varias ocasiones este género literario. Echemos una rápida mirada a este aspecto de su bibliografía.

El 4 de septiembre de 1974 escribió una carta abierta a algunos amigos sacerdotes de la Diócesis de Conversano, titulada “Pensando ad alta voce”, para contribuir con su granito de arena a la búsqueda de formas siempre más adecuadas de apostolado, proporcionando iniciativas oportunas, como favorecer el diálogo entre sacerdotes, especialmente en lo que se refiere a los problemas comunes que se presentan actualmente para la encarnación del mensaje de Cristo, un llamado a un sano pluralismo al interior de la Iglesia, sin integrismos ni radicalismos de ninguna especie, pero abiertos a los dones del Espíritu, para descubrir juntos formas nuevas de ser cristianos.

Algo parecido hizo en junio de 1975, en una carta abierta dirigida a sus compañeros de ordenación sacerdotal, en el décimo aniversario de tan importante acontecimiento (26 de junio de 1965). La carta se titula “Carissimi confratelli del ‘65” y quiere presentar, aunque sea brevemente, la experiencia de diez años de sacerdocio, algunos de estos vividos en América Latina. Allí da cuenta de sus estudios de periodismo en Bérgamo y su partida a México, para dirigir una revista de animación misionera, “Esquila Misional”; su labor apostólica en la periferia de la Ciudad de México, que le permitió discernir que el fundamento de una auténtica liberación no pueden ser ni Mao, ni Marx, ni ningún otro personaje, optando por Cristo y por la Palabra de Dios. Narra también su actividad entre los indígenas chinantecos, que inició a principios de 1972, su contacto cotidiano con la Palabra de Dios y su plena confianza en los otros, que lo lleva siempre a sugerir y jamás a imponer nada.

Una carta abierta muy significativa es la que escribió el 10 de octubre de 1969, con un título sumamente revelador: “Un esercito in marcia”, donde manifiesta su profunda convicción de la urgencia de preparar e impulsar a los laicos, a quienes considera insustituibles e indispensables para la Evangelización. Su confianza plena en los laicos se manifiesta en que llama a algunos de ellos a colaborar activamente en las dos revistas que dirige: “Esquila Misional” y “Aguiluchos”. Una visita por el sureste mexicano en agosto de 1969 le impacta profundamente, por la triste situación de muchas poblaciones y por la notable escasez de sacerdotes, que le hacen anhelar el día en que pueda dedicarse de lleno a la actividad evangelizadora, lo que le ayuda a tomar la decisión de dedicarse más de lleno al apostolado directo en el Vaso de Texcoco, en la periferia de la Ciudad de México. La experiencia lo ayuda a darse cuenta de la importancia del laicado, por lo que enfrenta el reto de capacitarlo para la evangelización, luchando contra la ignorancia religiosa y la inconstancia de muchos e impulsando las más variadas iniciativas: la buena prensa, la Virgen Peregrina, la proyección de filminas catequísticas, los círculos juveniles, la formación de líderes, etc. Aquí se va perfilando ya el futuro apóstol de la Palabra y su apuesta por el laicado, un auténtico ejército en marcha.

Poniendo puntos sobre las íes

Más recientemente, P. Amatulli ha escrito sendas cartas abiertas dirigidas a los Señores Obispos Mons. Samuel Ruiz García (1994) y Mons. Raúl Vera López, o.p. (1999).

La carta abierta dirigida a Mons. Ruiz, en ese entonces obispo residencial de la diócesis de San Cristóbal de Las Casas, se titula “Sr. Don Samuel Ruiz: No estoy de acuerdo con Usted” y fue dada a conocer el 22 de marzo de 1994. En ella el P. Amatulli le señala a Don Samuel que la manera que tiene de ver la liberación no ha dado buenos resultados, que en su diócesis no hay libertad, que algunos sacerdotes y religiosas han sido obligados a dejar la diócesis, que los laicos reciben amenazas en el sentido de privarlos de la recepción de los sacramentos si no aceptan la línea oficial, y que muchos agentes de pastoral se han metido directamente en la política partidista y en la lucha armada. La trascendencia de esta carta, a las pocas semanas de iniciarse el levantamiento zapatista, es significativa, aunque su difusión fue opacada por el asesinato de Luis Donaldo Colosio, el 23 de marzo de 1994.

A Fray Raúl Vera López, op, en su calidad de obispo coadjutor de la diócesis de San Cristóbal de Las Casas, le escribió dos cartas abiertas, tituladas “De la esperanza a la paciencia y a la decepción” I y II Parte. La primera está fechada el 17 de febrero de 1999 y la segunda el 28 de febrero de ese mismo año. En ambas pide que no se nieguen los sacramentos a quienes no aceptan ciertas enseñanzas de algunos sacerdotes y catequistas de la diócesis de San Cristóbal de Las Casas, con una formación y mentalidad muy discutibles. Además, para poner el asunto en su justa perspectiva, pues Mons. Vera plantea, en una carta dirigida a Mons. Talavera, en su calidad de presidente de la Comisión Episcopal para el Apostolado de los Laicos, como si se tratara de un conflicto del Movimiento Eclesial “Apóstoles de la Palabra” y la diócesis, señala contactos de la diócesis en cuestión con el sandinismo, la eliminación sistemática del pluralismo al interior de la diócesis, que se caracterizó por el sistema de “partido único”, puesto que se prohibió la presencia de los diversos movimientos apostólicos, y la expulsión de los disidentes; se señala también que el proceso diocesano está completamente al margen del proceso que se vive, por lo general, en la Iglesia católica.

Estas tres cartas abiertas fueron publicadas en un libro titulado «Chiapas, Sectas y Evangelización», que trata ampliamente la cuestión de la Teología de la Liberación y la situación eclesial en la diócesis de San Cristóbal de Las Casas, más la problemática del proselitismo religioso con el consiguiente éxodo de católicos, con líneas concretas para hacerle frente.

Preocupación por todas las Iglesias

La motivación de estas Cartas es una sincera preocupación por todas las Iglesias (Sollicitudo omnium Ecclesiarum, 2Cor 11, 28), apoyando a los que no tienen voz, ayudándolos a salir de la marginación eclesial, dando a conocer su situación, ignorada por amplios sectores de la Iglesia y la sociedad. Se trata, en suma, de ejercer el ministerio profético y de influir positivamente en la resolución de múltiples conflictos al interior de la comunidad eclesial, desde un punto de vista más evangélico, favoreciendo el diálogo sereno, en lugar del monólogo y la indiferencia, y practicando la corrección fraterna, incluso con los pastores de la Iglesia.

En este contexto se inscriben las cartas abiertas que presentamos en el segundo número de nuestra Revista “Café Teológico”, a saber: Carta Abierta a los Señores Curas, Carta Abierta a los Rectores de Seminario, Carta Abierta a los Maestros de Seminario y Carta Abierta a los Señores Obispos.

Habemus papam

Es una expresión latina que significa ‘tenemos Papa’. Me viene a la memoria porque estoy leyendo la autobiografía de Joseph Ratzinger (Benedicto XVI). Se titula “Mi vida. 1927-1977”Es una vida fascinante, como la de Karol Wojtyla (Juan Pablo II), Angelo Roncalli (Juan XXIII), Juan Bautista Montini (Pablo VI) y Albino Luciani (Juan Pablo I), entre otros.

Reflexionaba en el hecho de que en este momento el Señor está ya preparando a los Sucesores de Pedro del siglo XXI. Es una preparación hecha en el silencio, sin estruendos, como preparó a estos grandes Papas del Siglo XX y a todos los Papas de la Historia.

¿Por qué no orar por ese niño, por ese joven… que está pensando ingresar en el seminario o en la vida religiosa? El Señor está llamándolo y tal vez necesite de nuestras oraciones para decir un “Sí”, que debe convertirse en un sí sostenido.

Hoy debemos sostenerlo con nuestra oración, porque mañana será la columna de la Iglesia que nos sostendrá a todos. Será el Sucesor de Pedro, el Obispo de Roma, el Vicario de Cristo. Será, como dijo santa Catalina de Siena, “el dulce Cristo en la Tierra”.

Señor Jesús, bendice desde ahora a quien has elegido para ser Sucesor de Pedro, Vicario tuyo, siervo de los siervos de Dios.

Recemos, también, un Padre nuestro, un Ave María y un Gloria al Padre…