Habemus papam

Es una expresión latina que significa ‘tenemos Papa’. Me viene a la memoria porque estoy leyendo la autobiografía de Joseph Ratzinger (Benedicto XVI). Se titula “Mi vida. 1927-1977”Es una vida fascinante, como la de Karol Wojtyla (Juan Pablo II), Angelo Roncalli (Juan XXIII), Juan Bautista Montini (Pablo VI) y Albino Luciani (Juan Pablo I), entre otros.

Reflexionaba en el hecho de que en este momento el Señor está ya preparando a los Sucesores de Pedro del siglo XXI. Es una preparación hecha en el silencio, sin estruendos, como preparó a estos grandes Papas del Siglo XX y a todos los Papas de la Historia.

¿Por qué no orar por ese niño, por ese joven… que está pensando ingresar en el seminario o en la vida religiosa? El Señor está llamándolo y tal vez necesite de nuestras oraciones para decir un “Sí”, que debe convertirse en un sí sostenido.

Hoy debemos sostenerlo con nuestra oración, porque mañana será la columna de la Iglesia que nos sostendrá a todos. Será el Sucesor de Pedro, el Obispo de Roma, el Vicario de Cristo. Será, como dijo santa Catalina de Siena, “el dulce Cristo en la Tierra”.

Señor Jesús, bendice desde ahora a quien has elegido para ser Sucesor de Pedro, Vicario tuyo, siervo de los siervos de Dios.

Recemos, también, un Padre nuestro, un Ave María y un Gloria al Padre…

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Un comentario

  1. Si tuvieramos real conciencia de que es el PAPA; que es el Vicario de Xto. en la tierra; la cosmovisión sería otra, la de muchos católicos.
    Si no somos dóciles a la Palabra de Dios y al Magisterio, como podremos ser dóciles al Sucesor de Pedro.
    Hay en general en la humanidad en estos primeros años del siglo XXI una patología diría de “rebeldía y sin causa” y como si fuéramos a vivir “eternamente”; como si jamás muriéramos y rindiéramos cuentas a Nuestro Creador, en un Juicio Divino; por lo tanto Perfecto, estamos repitiendo errores de antaño, incluso la Reforma de Lutero tuvo algunas cosas positivas; pero su gran error; fue rechazar al PAPA.
    En el Siglo XX, también hombres valiosos, diría valiosísimos, también hicieron lo mismo no reconocer la Autoridad del Dulce Cristo en la Tierra.
    Si internalizáramos las familias primero de todo bautizado de defender la fe y alimentarla y fortalecerla; nuestra vida sería otra… llena de plenitud y anticipo del Festín Eterno en el Cielo.

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