Conocido cineasta abandona la Cienciología y publica sus razones

Conocido cineasta abandona la Cienciología y publica sus razones

 

Paul Haggis, guionista de Million Dollar Baby, Casino Royale; y guionista y director de Crash y En el Valle de Elah ha abandonado la Iglesia de la Cienciología en la que ha participado durante 35 años, acusando al grupo de defender la llamada Proposition 8 (que restringe gravemente los derechos de los homosexuales en Estados Unidos), de desmentir la existencia de la llamada “práctica de la desconexión” por la que la Cienciología insta a sus correligionarios a evitar todo contacto con amigos o familiares que no tengan la misma creencia, y de divulgar información personal de sus antiguos practicantes. Lo cuentan varias agencias de prensa y blogs dedicados al cine.

La misiva va dirigida al portavoz nacional de la Iglesia de la Cienciología en Estados Unidos, Tommy Davis. “Tommy, hace diez meses te escribí para que hicieras una declaración pública en denuncia de las acciones de la rama de San Diego de la Iglesia de la Cienciología. Su apoyo público a la Proposition 8, una legislación llena de odio que ha conseguido exitosamente restringir los derechos de los gays y lesbianas de California nos avergüenza a todos. Te he llamado, te he escrito, te he implorado que condenaras sus acciones. Te dije que, con toda honestidad, no podía ser miembro de una organización que tolerara el maltrato a los homosexuales”.

“La negativa de la iglesia a denunciar las acciones de estos fachas, hipócritas y homófobos es un acto de cobardía. El silencio es consentimiento, Tommy. Y me niego a consentir”, apunta el guionista. “Has permitido que nuestro nombre sea relacionado con los peores elementos de la Ultraderecha Cristiana”. Ahora habla sobre la llamada “desconexión”, una práctica que Davis negó en público durante una entrevista con la cadena CNN. “Me quedé anonadado cuando lo desmentiste. Todos sabemos que esta práctica existe. No tenía que buscar pruebas, porque estaban en mi propia casa”, indicó Haggis.

“Ordenasteis a mi mujer que se ‘desconectara’ de sus padres por una cosa absolutamente trivial que hicieron hace 25 años, cuando abandonaron la iglesia. Tommy, sus padres son una pareja encantadora de jubilados que jamás han dicho nada malo sobre la iglesia. No son ni maníacos a favor ni enemigos en contra de la Cienciología. Bien, mi mujer rompió contacto con ellos a instancias de un terrible dolor personal. Yo me negué a hacerlo. Nunca se me ha dado bien seguir órdenes, especialmente cuando son moralmente condenables. Durante un año y medio, una época terrible, mi mujer no habló con sus padres y se vio obligada, a pesar de sus continuas protestas, a restringirles el acceso a su nieto”.

Haggis menciona a continuación una serie de artículos demoledores recogidos en el diario St. Petersburg Times, centrados en torno al caso de Lisa McPherson –fallecida de un tromboembolismo pulmonar mientras estaba al cuidado de Flag Service Organization, una organización parte de la estructura de la Iglesia de la Cienciología. Según un primer informe del médico forense, Lisa estaba muy delgada, severamente deshidratada, y tenía contusiones y mordeduras de insectos–. Los artículos cuentan con información de primera mano procedentes de altos miembros de la Iglesia que habían abandonado la práctica. La Cienciología desmintió los artículos revelando información restringida sobre sus practicantes.

Para Haggis fue la gota que colmó el vaso. “Me perturbó sobremanera, Tommy, ver cómo dabas a la prensa detalles de confesiones en un intento para avergonzar y desacreditar a los ejecutivos que hablaron en el artículo. Un sacerdote iría a la cárcel antes de revelar esta clase de secretos, sin importarle el daño que pudiera hacerle a él mismo o a su Iglesia. Esa es la clase de integridad que creía que teníamos, pero es obvio que nuestro estándar es bastante más bajo”, lamenta el guionista y director.

Haggis concluye su misiva con un rotundo párrafo de disociación antes de enumerar la larga lista de menciones que se le han dedicado a lo largo de su vida en defensa de los Derechos Humanos. “La gran mayoría de los cienciólogos que conozco son buena gente, genuinamente interesada en mejorar las condiciones de este planeta y ayudar a los demás. Pero ahora creo que si supieran lo que yo sé, se quedarían horrorizados. Qué fácil me resultaba defender a esta organización, sin darme cuenta de lo que decía. Así, tras escribir esta carta, soy consciente de que algunos de mis amigos se verán obligados a renunciar a todo contacto conmigo. En otros casos, incluso se negarán a trabajar conmigo. Siempre les cogeré el teléfono, como siempre te lo he cogido a ti, Tommy. Sin embargo, he llegado a la conclusión de que ya no puedo seguir formando parte de este grupo, basándome, francamente, en tu negativa a denunciar la posición de la Iglesia contra los homosexuales, las acciones o inacciones de aquellos que condonan este comportamiento. Me avergüenza haber esperado tantos meses para actuar. Presento, por lo tanto, mi renuncia a la membresía de la Iglesia”.

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