Hacia el IV Centenario de la muerte del Padre Ricci

Hacia el IV Centenario

de la muerte del Padre Ricci

 
Ciudad del Vaticano, 10 // Nov. 09 (AICA)
 

Padre Matteo Ricci, apóstol de China.Padre Matteo Ricci, apóstol de China.
El 11 de mayo de 2010 se cumplirán 400 años de la muerte del padre Matteo Ricci, apóstol de China. Con la inauguración, realizada en el Vaticano el pasado 30 de octubre, comenzaron los actos para recordar el IV centenario de la muerte del gran jesuita italiano.
 
     La muestra, titulada “En las cumbres de la historia. Padre Mateo Ricci (1552–1610) entre Roma y Pekín”, se realiza en colaboración con los Museos Vaticanos, la Curia General de la Compañía de Jesús y la Universidad Pontificia Gregoriana.
 
     Ubicada en el Centro de Exposiciones en el Brazo de Carlomagno, al final de la columnata de Bernini, sobre el lado izquierdo de la plaza de San Pedro, estará abierta al público hasta el 24 de enero de 2010.
 
     Los asistentes podrán apreciar obras como los retratos de los pontífices que impulsaron la evangelización en Oriente durante el siglo XVI, pinturas que representan a San Ignacio de Loyola escribiendo las constituciones de los jesuitas o a San Francisco Javier conquistando las tierras del Oriente.
 
     También podrán ver los manuscritos del padre Ricci en italiano y chino, mapas trazados por él, figuras religiosas cuyos rostros presentan rasgos orientales. Están expuestas decenas de piezas que representan la unión entre Oriente y Occidente, que dejan ver que el padre Ricci entendió que era posible proclamar el Evangelio en todas las culturas, que su mensaje es universal.
 
     “Considerando su intensa actividad científica y espiritual es imposible no quedar sorprendidos positivamente ante la innovadora y peculiar capacidad que tuvo en acercarse, con pleno respeto, a las tradiciones culturales y espirituales chinas en su totalidad”, dijo Benedicto XVI en un mensaje enviado a la diócesis de Macerata, lugar de nacimiento del padre Ricci.
 
En pos de las huellas de San Francisco Javier
     Nacido en 1522 en la localidad italiana de Macerata, el padre Ricci, junto con 14 compañeros y con la bendición del papa Gregorio XIII, cuando aún no había sido ordenado sacerdote, el 18 de mayo de 1577 partió para el Oriente en un viaje de misiones con el anhelo de llegar a China, en cuya entrada había muerto San Francisco Javier, también jesuita, dos meses después del nacimiento del padre Ricci.
 
     Fue ordenado sacerdote en 1580 en Goa, ciudad situada en el extremo meridional de la costa del Océano Índico.
 
     En 1583 se instaló en la ciudad de Zhaoqing, provincia de Guangdong, después de haber soportado seis años de peripecias y dificultades. Allí se dedicó a un estudio intenso del idioma.
 
     En Zhaoqing, Ricci confeccionó un mapa del mundo basado en los conocimientos cartográficos europeos, e hizo conocer a los habitantes del lugar que había un mundo más allá de su muralla. Por primera vez en la historia, China veía un mapa que incluía los territorios de Europa, África y América, algo absolutamente nuevo para los chinos que al no ser un pueblo navegante su mundo estaba reducido a su territorio continental, que aunque inmenso, era reducido en comparación con el resto del mundo.
 
     Poco a poco fue ganando la estima del pueblo chino, y logró entrar en esta cultura milenaria. También tradujo al chino libros de filosofía y matemáticas.
 
     “Pienso acabar aquí mi vida (…). Muchos se han hecho cristianos, muchos vienen a la misa, se confiesan y comulgan en las fiestas principales y escuchan con gran gusto la Palabra de Dios”, escribía el padre Ricci en una carta a su hermano Antonio.
 
     Valorando sus características propias y entrando en su lenguaje, el padre Ricci trabajó hasta el cansancio por la evangelización y el diálogo cultural en China. Escribió el catecismo en esta lengua y publicó su obra “Tratado sobre la amistad” (De amicitia–Jiaoyoulun). También tradujo los primeros libros de geometría de Euclides en colaboración con su amigo Xu Guangqi.
 
     Varios de sus discípulos lo llamaban “el hombre extraño”, debido a sus rasgos físicos europeos, a su distinta cultura y al hecho de que vivía el voto del celibato.
 
     El padre Ricci murió en Pekín, el 11 de mayo de 1610. Allí yace todavía en su tumba. Su causa de beatificación está abierta desde 1983.
 
     Al morir el padre Matteo Ricci en 1610, por primera vez en la historia china, un emperador concedía un terreno para que un extranjero pudiera ser sepultado en este territorio.
 
     La figura del padre Ricci cobra actualidad en este tiempo de globalización y diálogo cultural, como dijo Benedicto XVI: “Fue a partir de estas convicciones que él, como habían hecho los Padres de la Iglesia en el encuentro del Evangelio con la cultura greco–romana, instauró su visión de futuro, su labor de inculturación del cristianismo en China, buscando un diálogo constante con las dotes de este país”. (Carmen Elena Villa-Zenit).+
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