Cinco años con Benedicto XVI: piloto firme de la nave de la Iglesia

Cinco años con Benedicto XVI:

piloto firme de la nave de la Iglesia

Su sonrisa tímida esconde una voluntad renovadora y un trabajo sistemático y discreto

A las 17:30 horas de la tarde del 19 de abril de 2005, después de dos días de cónclave, la pequeña chimenea de la Capilla Sixtina comenzó a humear. Los 115 cardenales habían tomado una decisión. El humo ya era blanco, y las campanas de la basílica de San Pedro resonaron en la plaza. La gente aplaudió al nuevo Papa: el cardenal alemán Joseph Ratzinger, profesor universitario y teólogo, gran conocedor de la Curia y de la Iglesia y “mano derecha” de Juan Pablo II como prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe.

IGLESIA EN CRECIMIENTO

Hace cinco años que Benedicto XVI rige los destinos de la Iglesia Católica, bajo la guía del Espíritu Santo. En este tiempo, la Iglesia ha ganado unos 85 millones de fieles (no todos “muy fieles”, es cierto). Se calcula que ya hay unos 1.200 millones de católicos en el mundo, y crece al ritmo de 20 millones al año, y acelerándose.

Más datos: en estos cinco años, la Iglesia ha crecido en más de 300 obispos y ha creado 167 nuevas diócesis o circunscripciones eclesiásticas, hasta llegar a las 3.082. El número de sacerdotes actual en el mundo está en torno a los 411.000, unos 4.500 curas más que cuando murió Juan Pablo II.

El anciano Ratzinger heredó con 78 años la comunidad más numerosa y multicultural de la historia de la humanidad, una Iglesia Cátólica globalizada como nunca y adentrada en el siglo XXI. En estos cinco años, sin tener el carisma personal de Juan Pablo II, el nuevo Papa ha sabido ir mucho más allá de la imagen de “guardian de la ortodoxia”. Ha escuchado a todos, ha hablado con todos, ha sonreído con timidez y paciencia… y ha gobernado. 

Sus propósitos los anunció desde el principio: «Mi verdadero programa de gobierno es no hacer mi voluntad, no seguir mis propias ideas, sino ponerme, junto con toda la Iglesia, a la escucha de la palabra y de la voluntad del Señor y dejarme conducir por Él, de tal modo que sea Él mismo quien conduzca a la Iglesia en esta hora de nuestra historia».

GOBIERNO Y ORTODOXIA

Benedicto XVI, recién llegado de Malta, ha completado su 14º viaje fuera de Italia. Tiene por delante un viaje a Chipre (4-6 de junio), a Portugal (Fátima y Oporto, de 11 a 14 de mayo), al Reino Unido (en septiembre) y a Barcelona y Santiago de Compostela (en noviembre).

Con todo, no es un Papa viajero: gobierna la Iglesia desde el despacho. Conoce a los obispos y está renovando muchas diócesis a golpe de nombramientos. Por ejemplo, en los próximos tres años se jubilarán un tercio de obispos de EEUU, una Iglesia rica y activa que influye en misiones y en todo el mundo.

Para el Papa es clave poner hombres con capacidad renovadora y ortodoxia al frente de sus diócesis: ahí está Timothy Nolan en Nueva York, capaz de enfrentarse desde su blog al poderoso “New York Times“, y ahora al tranquilo y discreto José Gómez, coadjutor y heredero de la macrodiócesis de Los Ángeles. Para cambiar la Iglesia, después de la demografía y el Magisterio, lo más importante es cambiar los obispos. 

Una clave para entender al Papa es su confianza en que la fe y la razón son compatibles. En un mundo que desprecia la fe y relativiza la razón, donde todo se decide por “deseo” y la “fuerza” de la mayoría (o de la minoría más fuerte), la propuesta católica resulta subversiva. Pero el Papa hace años que ha participado en libros y debates con intelectuales del mundo no creyente y sigue dispuesto a dar “razón de la fe” y mostrar “fe en la razón”.

ENCÍCLICAS

Una última dimensión clave de Benedicto XVI ha sido su propuesta social ante la crisis económica, que es, asegura, una crisis de valores. Con la Encíclica «Caritas in Veritate» ha recibido elogios de banqueros, sindicalistas y gobernantes. Ante un afán de lucro donde la ética era despreciada, el Papa pide una economía ética, más aún, espacios de pura gratuidad, y respeto a la subsidiariedad. La gratuidad es fuente de riqueza: la familia, por ejemplo, de forma gratuita aporta educación, socialización, respeto a las leyes, a la comunidad, salud personal…

En la encíclica también pedía «autoridad económica mundial» que pudiera gestionar crisis globales como la que atenazaba al planeta. Esa «autoridad» puede revestir muchas formas, no es “un gobierno”, y el Papa ya ha reutilizado la expresión en un par de ocasiones.

Con menos impacto social, pero más profundidad teológica, Benedicto XVI ha elaborado también otras dos encíclicas: «Spe Salvi» (2007), sobre la esperanza, que no repugna a la razón, pero bebe de la confianza y «Deus Caritas est» (2006), sobre el amor de Dios, que es más un encuentro personal más que una doctrina.

ATACADO POR 6 FLANCOS

El Papa alemán recibe ataques distintos a los que recibiría, por ejemplo, un Papa de origen estadounidense. Sus peores enemigos son los medios anglosajones, más en concreto «The New York Times» y Associated Press en Estados Unidos, y «The Guardian» y la BBC en Inglaterra. Las notas que Reuters envía desde Roma tampoco pierden ocasión de atacar al Papa, por lo general coniderándolo “débil”. Pero en el mundo anglosajón, lo que más se explota, a nivel consciente o inconsciente, es la vieja acusación de que «los alemanes eran nazis». 

Otros medios se apuntan a la campaña (que no complot, dice el director de «L’Osservatore Romano», Gian Maria Vian) porque «el sexo vende» (los escándalos ayudan a vender diarios en estos tiempos de crisis) y por hostilidad ideológica contra la visión pro-vida y pro-familia de la Iglesia.

En estos años se han intentado 6 acusaciones distintas:

Que el Papa es hostil a los judíos

La causa de fondo es ser alemán y haber sido reclutado por el ejército alemán durante la Segunda Guerra Mundial (como todos los jóvenes alemanes de 16 años, también Joseph Ratzinger, fue destinado a la «flak», la defensa antiaérea en la Segunda Guerra Mundial). Pero en su biografía «Mi vida» (de 1997), Ratzinger deja claro el disgusto que le producía la ideología nazi y su antisemitismo ya de niño. El proceso para beatificar a Pío XII, la oración litúrgica para que «los judíos reconozcan a Jesucristo como salvador de los hombres», el alzamiento de la excomunión al obispo lefebvrista Williamson y, hace pocas semanas, una frase descontextualizada del predicador Rainiero Cantalamessa, han sido usadas para criticar al Papa. Con sus viajes a Auschwitz y Tierra Santa, sus visitas a sinagogas y sus debates intelectuales con rabinos, refuta una y otra vez este bulo. 

– Que ha encubierto abusos

Como Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, el cardenal Ratzinger firmó cientos de documentos disciplinarios relativos a sacerdotes. Docenas de periodistas los rastrean buscando algún caso de ocultación de delitos de pederastia… sin éxito. No hay “pistola humeante”. Así que repite las viejas técnicas de manipular textos de Derecho canónico. Ya lo hizo en octubre de 2006, por ejemplo, la BBC, con su reportaje «Crímenes sexuales y el Vaticano» tergiversando el documento de 1962 «Crimen sollicitationis», sobre usos fraudulentos de la confesión, y uno de 2001 que remitía todos los casos de abusos a Doctrina de la Fe. Se republican viejas acusaciones, sin datos nuevos, a pesar de haber sido ya refutadas una y otra vez. 

– El Papa ¿contra el islam?

Es un bulo que nació casi por sorpresa, improvisado, en septiembre de 2006, gracias a la BBC. El discurso de Ratisbona en que el Papa decía que la razón puede alcanzar a entender mucho de Dios no interesó gran cosa a la Prensa, hasta que la BBC lo difundió en árabe, turco, parsi y malayo con el título «El discurso del Papa excita la ira musulmana». Una visita a Turquía y una red de apoyo al Papa de ulemas moderados neutralizaron la acusación y tendieron puentes con el islam, donde la Iglesia busca aliados en defensa de la cultura de la vida y una bioética con sentido común. 

– ¿Papa antiecuménico?

Benedicto XVI ha sido acusado de dificultar el ecumenismo y el diálogo con otras comunidades cristianas. En realidad, el Papa está logrando pasos impresionantes con las denominaciones que mantienen una visión tradicional de la Palabra de Dios, la vida, la familia y los valores. Mientras los protestantes liberales, como los episcopalianos o los unitaristas, pierden fieles a marchas forzadas, el Papa ha abierto una puerta a las personas de origen anglicano para que se integren en «ordinariatos anglocatólicos» manteniendo su liturgia, si aceptan el Catecismo de la Iglesia. Sus relaciones con el nuevo Patriarca ruso, Kiril I, son mucho mejores de lo que podía esperarse hace 5 años. Ha abierto una puerta a los lefebvrianos que quizá facilite el retorno de muchos de ellos. Y es admirado por muchos protestantes conservadores y pentecostales por defender la cultura de la vida y por sus conocimientos bíblicos. Su insistencia en la verdad, frente al relativismo, resulta atractiva para muchos cristianos cansados de “cristianismo-todo-vale”.

– ¿Papa contra la ciencia?

Es una acusación casi exclusiva del llama «nuevo ateísmo» de autores groseros como Richard Dawkins o Christopher Hitchens. Por el contrario, y de forma paradójica, otros muchos, instalados en el relativismo o el nihilismo, dice de él que es «dogmático» por su insistencia en que es posible conocer el bien y la verdad mediante la razón. Fue significativo y esperpéntico que en enero de 2008 una manifestación grotesca de profesores de la Universidad de Roma La Sapienza le obligó a cancelar un acto público. Los adalides de la razón actuaron como adolescentes batasunos. El Papa, veterano profesor, leyó su discurso sobre la razón en septiembre en París, en el Collège des Bernardins. 

– No es inmovilista: piensa en el futuro y lo eterno

Joseph Ratzinger llegó a la Sede de Pedro con fama de “inmovilista”… por parte de las voces hipercríticas con la Iglesia. Pero Benedicto XVI mira al pasado para reflexionar antes de creac los fundamentos, bien firmes, del edificio futuro, esperando que de frutos en la eternidad. Pide interpretar el Concilio Vaticano II en «continuidad» con toda la historia y Magisterio de la Iglesia. Conserva lo bueno, y acepta lo nuevo cuando es útil parab evangelizar: un ejemplo es su trato a los nuevos movimientos y su apoyo a la “nueva evangelización” que predicó Juan Pablo II.

FUTURO

¿Qué le queda por hacer al Papa? No está mal de salud pero tampoco es un hombre fuerte, y los disgustos por la crisis de los escándalos pederastas le han debilitado. Parece asombroso que tenga tantos viajes por delante este año, todos en Europa. Con cada uno de ellos quiere dar un mensaje al Viejo Continente. Las figuras de J. H. Newman, de Gaudí, la simbología de Fátima o de Santiago, la cercanía a las Iglesias ortodoxas y al catolicismo oriental que expresará en Chipre… todos son símbolos que quiere poner en circulación.

Pero su gran aportación para el futuro inmediato será, sin duda, la renovación firme y tranquila que quiere imponer en el episcopado, en personas y en formas de actuar. Nuevos pastores para una Iglesia global, cada vez más cercana y transparente, que puede experimentar en el siglo XXI un crecimiento absolutamente insospechado. Los cardenales que nombre en los próximos años serán una clave para entender su orientación.

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