LAS PRINCIPALES ACTIVIDADES DEL PAPA

LAS PRINCIPALES ACTIVIDADES DEL PAPA

Martes 4 El Papa envió un telegrama de pésame por el fallecimiento del cardenal Luigi Poggi, archivero y bibliotecario emérito de la Santa Iglesia Romana. En este mismo día, Benedicto XVI envió un mensaje de felicitación al rabino emérito de Roma, Elio Toaff, con motivo de su 95º cumpleaños, celebrado el 3 de mayo. El mensaje fue leído por monseñor Georg Gänswein, secretario particular del Santo Padre, en el curso de la velada inaugural de la Fundación Elio Toaff por la Cultura Hebrea.

Miércoles 5 En la Audiencia General, celebrada en la Plaza de San Pedro, el Papa habló de la misión sacerdotal de santificar a los seres humanos. Al final de la catequesis el Santo Padre recordó que el 3 de mayo se inauguraron en Nueva York, los trabajos de la Octava Conferencia de Examen del Tratado de no proliferación de las armas nucleares.

Jueves 6 El Santo Padre recibió al emir del Estado de Kuwait, Su Alteza el jeque Sabah Al Ahmad Al Jaber Al-Sabah, que sucesivamente se encontró con el cardenal Tarcisio Bertone, secretario de Estado y con el arzobispo Dominique Mamberti, secretario para las Relaciones con los Estados.

Viernes 7 El Vicario de Cristo recibió al presidente de Georgia, Mikheil Saakashvili, que posteriormente mantuvo un coloquio con el cardenal Tarcisio Bertone, secretario de Estado, acompañado por el arzobispo Dominique Mamberti, secretario para las Relaciones con los Estados. En este mismo día el Santo Padre recibió a los 30 nuevos reclutas de la Guardia Suiza Pontificia, que juraron bandera ayer por la tarde, acompañados por sus padres.

Sábado 8 Benedicto XVI recibió a los obispos de la Conferencia Episcopal de Bélgica en visita “ad Limina Apostolorum”.

Domingo 9 El Papa rezó la tradicional oración del Regina Coeli ante miles de peregrinos en la plaza de san Pedro.

LA VOZ DEL PAPA

El cristiano ante la muerte “En una época como la nuestra, en la que el miedo a la muerte lleva a muchas personas a la desesperación y a la búsqueda de consuelos ilusorios, el cristiano se distingue por el hecho de que pone su seguridad en Dios, en un Amor tan grande que puede renovar el mundo entero. ´Mira que hago un mundo nuevo´ declara – hacia el final del Libro del Apocalipsis – Aquel que se sienta sobre el trono. La visión de la nueva Jerusalén expresa la realización del deseo más profundo de la humanidad: el de vivir juntos en paz, sin más amenaza de la muerte, sino gozando de la plena comunión con Dios y entre nosotros” (Homilía del Papa en el funeral por el cardenal Paul Augustin Mayer, lunes 3 de mayo de 2010).

El dolor como ofrenda “Queridos enfermos, vosotros lleváis a cabo una obra importante: viviendo vuestros sufrimientos en unión con Cristo crucificado y resucitado, participáis en el misterio de su sufrimiento para la salvación del mundo. Ofreciendo nuestro dolor a Dios por medio de Cristo, podemos colaborar a la victoria del bien sobre el mal, porque Dios hace fecunda nuestra ofrenda, nuestro acto de amor” (Visita a la Pequeña Casa de la Divina Providencia de Turín, martes 4 de mayo de 2010).

El sacerdote como santificador “Quisiera detenerme brevemente con vosotros sobre la segunda tarea que tiene el sacerdote, la de santificar a los hombres, sobre todo mediante los sacramentos y el culto de la Iglesia. Debemos ante todo preguntarnos: ¿Qué quiere decir la palabra ´santo´? La respuesta es: ´santo´ es la cualidad específica del ser de Dios, es decir, absoluta verdad, bondad, amor, belleza, luz pura. Santificar a una persona significa por tanto ponerla en contacto con Dios, con su ser luz, verdad, amor puro. Es obvio que este contacto transforma a la persona.

Ningún hombre por sí mismo, a partir de sus propias fuerzas, puede poner a otro en contacto con Dios. Parte esencial de la gracia del sacerdocio es el don, la tarea de crear este contacto. Esto se realiza en el anuncio de la palabra de Dios, que nos sale al encuentro. Se realiza de una forma particularmente densa en los sacramentos.

Es importante, por tanto, promover una catequesis adecuada para ayudar a los fieles a comprender el valor de los sacramentos, pero es también necesario, a ejemplo del santo cura de Ars, ser disponibles, generosos y atentos en dar a los fieles los tesoros de la gracia que Dios ha puesto en nuestras manos, y de los cuales no somos “dueños”, sino custodios y administradores. Sobre todo en este tiempo nuestro, en el que, por un lado, parece que la fe se está debilitando y, por otro, surgen una profunda necesidad y una difundida búsqueda de la espiritualidad, es necesario que cada sacerdote recuerde que en su misión, el anuncio misionero y el culto y los sacramentos nunca van separados, y promueva una sana pastoral sacramental, para formar al Pueblo de Dios y ayudarle a vivir en plenitud la Liturgia, el culto de la Iglesia, los Sacramentos como dones gratuitos de Dios, actos libres y eficaces de su acción salvadora” (Audiencia General, miércoles 5 de mayo de 2010).

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