DIALOGO SOBRE LAS IMÁGENES

DIALOGO SOBRE LAS IMÁGENES

–(Toc, toc, toc)… ¿Quién?  …Ah, Teodoro, pásale…   ¡De Biblia y corbata!, ¿ya eres pastor?

–Casi, casi.  Y tú Miguel, ¡siempre con tus ídolos! (al mirar una imagen en la pared).

–Corrección: ¡Imágenes!

–Pero la Biblia lo dice claramente, fíjate en Deuteronomio 4,15ss: Guardad, pues, mucho vuestras almas; pues ninguna figura visteis el día que Jehová habló con vosotros de en medio del fuego; para que no os corrompáis y hagáis para vosotros escultura, imagen de figura alguna, efigie de varón o hembra, figura de animal alguno que está en la tierra, figura de ave alguna alada que vuela por el aire, figura de animal que se arrastre sobre la tierra,… etc.

–«Como no vieron ninguna figura de Dios en el monte Horeb, no pueden hacerse ninguna imagen de Dios», eso se le dijo al pueblo de Israel, pero no a nosotros los cristianos, porque nosotros sí hemos visto una imagen de Dios: Jesucristo… Colosenses 1,15 dice: Él es imagen de Dios invisible.

–¡Las imágenes están prohibidas!, lo dice también  Ex 20, 4“No te hagas imagen alguna de lo que hay arriba en el cielo, abajo en la tierra o en las aguas debajo de la tierra”

–Entonces ¿Por qué las usas?

–¿Yo?

–Usas cartera para el dinero ¿no?

–Pues sí.

–Préstamela para darte un ejemplo

–¿Para qué?

–Tú préstamela, que no te la voy a robar.

–Bueno…

–Aquí están algunos billetes… tienen imágenes, hasta imágenes… “muy conocidas”…aquí en este billete está Morelos, un sacerdote; en este otro, Sor Juana Inés de la Cruz, una monjita…son imágenes de gente católica…

–Pero se ocupan, son necesarias.

–O sea que estas imágenes sí sirven, mientras que ¿las imágenes de Cristo y de los santos no sirven?

–Bueno, sí usamos imágenes, pero no las adoramos.

–¡Nosotros tampoco!  Nosotros tampoco adoramos las imágenes.

–Claro que sí, las tocan, las besan, les ponen flores y hasta se inclinan frente a ellas.

–¿Tú no tocas a tu esposa? ¿No la besas? ¿No le llevas flores?

–Sí, pero no la adoro.

–Pues claro que no, porque no es Dios… a ella le da diarrea.  Así también nosotros, no adoramos a ninguna persona ni mucho menos a las imágenes, aunque les llevemos flores, las besemos o las toquemos.

–Pero ustedes se inclinan y hasta se hincan delante de ellas.

–Eso tampoco es adorar.  ¿Tú no has visto cómo saludan los japoneses?… (se inclina), es una simple costumbre que indica respeto, aceptación.  Ahora bien, según tú ¿Qué es adorar?

–Rendir culto.   Si el culto se le da a Dios es adoración verdadera, pero si se le da a algo que no es Dios, entonces es una adoración falsa, llamada también idolatría.

–¿O sea que para ti, sólo existe el culto de adoración?

–Claro.

–Pues entonces no te estás basando en la Biblia.   Porque en la Biblia existe un culto a Dios que llamamos «adoración» y otro culto que es de respeto, honor o veneración que se da las cosas o personas que no son Dios.

–Esa es la confusión católica.  Inventaron eso de la “veneración”.

–No.  No es así. …  Vayamos despacio para entendernos.   …Pienso que estamos de acuerdo en que es a Dios a quien hay que adorar ¿no es así?

–Sí, así es.  Adoramos a Dios porque sólo El es nuestro creador.

–¡Exactamente!, ¡muy bien dicho!, adorar es reconocer a alguien como el creador.  Así que cualquier signo de respeto u honor que se le de a alguien no es adoración, porque sabemos que no son el Creador.  Por ejemplo: si ves que el gobierno o cualquier autoridad le pone una corona de flores a la estatua de un héroe nacional, eso indica que se recuerda con honor y respeto a esa persona, nadie está pensando que era o que es Dios creador del universo, y mucho menos que la estatua lo sea.

–Bueno, la gente que no es cristiana podrá hacer lo que sea, pero nosotros debemos basarnos en la Biblia.

–Pues eso está en la Biblia.   En la Biblia hay culto de simple veneración o respeto a las personas; hay muchas citas.   Abre tu Biblia en el capítulo primero del Primer Libro  de los Reyes… versículo 16.  Léelo…

–«Betsabé hizo una inclinación y se postró ante el rey».

–Luego en el verso 23 vemos que entra el Profeta Natán y hace lo mismo, lee qué hizo el profeta:

— «entró donde el rey, se postró ante él, rostro en tierra».

–¿Tú crees que el profeta Natán, vaya a estar adorando al rey? …Tú sabes que no, porque este profeta fue quien valientemente le reclamó al rey su pecado de adulterio.  Así que es imposible que lo esté adorando, aunque esté hincado o postrado ante él,… con ello simplemente le muestra respeto o veneración.   Y te puedo mostrar muchas citas, donde se ve esa veneración a distintas personas:  Veneración a los propios padres:  Gen 48,12 y 1Re 2,19.  A los ángeles: Jos 5,14 y Num 22,31.   A los reyes («ungido de Yahveh»):  1 Sam 24,7-11.    A los profetas («santo hombre de Dios»): 2 Re 2,15 y 4,27.37.   Y hasta hay veneración a ciertos lugares y cosas sagradas (Ex 3,5; Jos 5,15; Ex 29,37; Ex 30,36; Heb9,3-5; etc.)

–Bueno, a las personas puede ser.

–No, no es que pueda ser, ¡es!  En la Biblia vemos veneración a los reyes, a los ángeles, a los profetas, etc.

–¿Pero por qué venerar a los “monos” … esas “cosas” que tienen?

Bájale una rayita a tu expresión, mejor digamos «imágenes»,  …la palabra “monos”  me suena despectiva.

–Pues eso son, simples estatuas o monos.  La misma Biblia lo dice en el salmo 115 y en salmo 135: «Los ídolos de las naciones son plata y oro, obra de manos de hombres.  Tienen boca y no hablan; tienen ojos y no ven; tienen orejas y no oyen.  Tampoco hay aliento en sus bocas.  Semejantes a ellos son quienes los hacen, y todos los que en ellos confían».   Y aquí está claro, quienes confían en las estatuas se hacen ciegos y sordos como las estatuas, y por eso no pueden entender la verdad.

–Calma, calma.  Al parecer, no te has fijado en lo que leíste: “Los ídolos de las naciones son plata y oro, etc…”  El texto dice: ídolos, no dice imágenes.  Y no es lo mismo una imagen que un ídolo.

–Para el caso es igual.

–¡No, no, no!  Una imagen es una representación de algo o de alguien: un dibujo, una estatua, un video, etc.  Y un ídolo es un dios hecho por el hombre o un falso dios.   Nosotros tenemos imágenes, no ídolos.  Tenemos la imagen o representación de Cristo y de algunas personas buenas que llamamos Santos y de la Virgen María.

–En el texto que te cité de la Biblia vimos que Dios rechaza los ídolos, correcto, pero en Deuteronomio 7,25-26 podemos ver que dice imágenes o esculturas, y también son rechazadas, míralo: «Las esculturas de sus dioses quemarás en el fuego; no codiciarás plata ni oro de ellas para tomarlo para ti, para que no tropieces en ello, pues es abominación para Jehová tu Dios; y no traerás cosa abominable a tu casa, para que no seas anatema; del todo la aborrecerás y la abominaras, porque es anatema».  ¡Eh! ¡¿Cómo la ves?!  Por eso las imágenes católicas que yo tenía las quemé, y otras la regalé.

–Si en ese texto te basaste para quemar las imágenes de los santos, pues entonces te voy a ayudar a seguir cumpliendo ese texto bíblico… quememos las imágenes que traes en tu cartera…(¡!)… (saca unos cerillos e intenta quemar los billetes de Teodoro)…  ¡Y luego seguiré contigo, porque la Biblia dice que tú eres imagen de Dios! (Gen 1,26)…

–¡No juegues, dame mi cartera!

–¡Tú eres el que está jugando!…  Porque me estás leyendo un texto que habla de ídolos y me  dices que habla de simples imágenes… Fíjate bien, el texto dice “esculturas –o imágenes– de sus dioses”; se está hablando de muchos dioses… entonces se está hablando de ídolos, porque sólo hay un solo Dios verdadero.    Allí no habla de quemar las simples imágenes.

–El segundo mandamiento de la ley de Dios dice: «No te harás imagen alguna».

–Eso decía para el pueblo de Israel.  Nosotros somos cristianos, y Cristo dice: «ustedes son mis amigos si cumplen lo que les mando» (Jn 15,14) y, aunque citó varias veces los mandamientos de Moisés (Mt 5,21ss; Lc 18,20) resulta que nunca citó ese mandato de las imágenes, ni las prohibió jamás.

Exodo 20:4 lo dice muy claro: no te harás ninguna “imagen” y, luego, el verso 5 dice «no les darás culto porque yo Jehová soy un Dios celoso».[1]

–Okey, Okey, vamos a Exodo 20,4 pero miremos bien su contexto: el versículo 3 dice: «no tendrás otros dioses delante de mí»; enseguida el verso 4: «no te harás imagen alguna».  Y luego «no les darás culto porque soy un Dios celoso».   Creo que podríamos explicar este texto con un ejemplo: …Tú estás casado…

–¡Orgullosamente casado!

–Bueno.  Supongamos que tu esposa trae una fotografía tuya en su bolso, ¿qué pensarías, está bien o no está bien?

–Está bien.  De hecho ella acostumbra llevar consigo una fotografía mía, y eso habla del amor que nos tenemos.

–Pero supongamos que un día ves que ella trae una fotografía que no es tuya, sino la de un hombre –digamos- bien parecido, pero no es ni su padre, ni su hermano, …sino de “otro”.  ¿qué pensarías?  …¿te pondrías celoso?

–Pues sí.

–Pues lo mismo nos está diciendo Dios aquí.  El verso tres dice que no nos vayamos con otro dios, puesto que no existe otro; el verso cuatro habla de no tener imágenes… pero de otros dioses… luego el verso 5: que no les demos culto porque Dios se pone celoso…  pues claro, Él sabe que sólo a Él le debemos nuestro amor y que fuera de El nos perderíamos.   Cfr. 2 Re 17,35-36. Se prohíbe la idolatría, irse con otro dios, no las simples imágenes.

–No, no lo creo, porque aquí en Éxodo 20 se están dando los diez mandamientos, y una cosa es el primero: no tendrás otros dioses, y otra cosa es el segundo: no te harás imagen alguna.   Por ello, no se puede poner el segundo mandamiento que prohíbe las imágenes como si fuera una coletilla del primero, aquí no aplica eso de «ver el contexto».

–Si sólo existiera esa cita bíblica sobre este tema, podría concederte el beneficio de la duda, pero resulta que:

1º Ya hemos visto varias partes bíblicas donde vemos repetida la prohibición de los ídolos, no de las simples imágenes.

2º Nuestras imágenes católicas no son ídolos, porque creemos en un solo Dios y, las imágenes son para acordarnos y acercarnos a Dios, no para alejarnos de El.

3º  Dios no puede contradecirse.

–Claro que no.

–¿Entonces por qué, unos capítulos más adelante, en este mismo libro del Exodo, Dios las manda hacer?

–No puede ser.

–Lee Éxodo 25,18

Harás dos querubines de oro; labrados a martillo, los harás en los dos extremos del propiciatorio.

–¿Cómo la ves? Y has de saber que esas imágenes fueron puestas en el lugar más santo del templo (Heb 9,3-5).

–Pero esas imágenes de querubines Dios las mandó hacer, no mandó hacer las imágenes que ustedes tienen.

–Hey, hey, hey, no digas cosas sólo por salirme al paso.   Tú bien sabes que todo lo que manda Dios en la Biblia es modelo para nosotros, ¿acaso Dios mandó hacer ese templo donde te congregas?  No, pero como Dios mandó hacer el templo de Jerusalén, eso es modelo para hacer un templo, por ejemplo.   Igual con las imágenes, Dios mandó hacer imágenes… las hacemos.[2]

–Humm…(diciendo “no” moviendo la cabeza).

–Veamos otro texto: Números 21,8.  Léelo.

–«Jehová dijo a Moisés: Hazte una serpiente ardiente, y ponla sobre una asta; y cualquiera que fuere mordido y mirare a ella, vivirá».   Bueno esa serpiente fue una imagen que se hizo ídolo.   Ve lo que dice 2Re 18,3-4.   Léelo:

–«Ezequías hizo lo recto a los ojos de Yahveh…quitó los altos, derribó las estelas, cortó los cipos y rompió la serpiente de bronce que había hecho Moisés, porque los israelitas le habían quemado incienso hasta aquellos días; se la llamaba Nejustán».

–¿Cómo la ves? Allí se nos da ejemplo, a los ídolos hay que destruirlos.

–Momento.  Una cosa fue lo querido por Dios en un principio, y otra que, la gente después haya confundido las cosas.  La imagen era buena, era una señal de salvación, lee Sab 16,5-7

–Nuestra Biblia no tiene ese libro de la “Sabiduría” (haciendo señal de entrecomillado a decir la palabra sabiduría).

–Cierto, les falta sabiduría… (sonriendo) …no, disculpa… mejor leo, leo:  «incluso cuando por mordeduras de sinuosas serpientes perecían, no persistió tu cólera hasta el fin.  Como advertencia se vieron atribulados por breve tiempo, pues tenían una señal de salvación… y el que a ella se volvía, se salvaba, no por lo que contemplaba, sino por ti, salvador de todos.   Aquí vemos algo importante, Dios usó una imagen para curar, para hacer milagros, El lo hizo y puede seguirlo haciéndolo, ¿quién puede impedírselo?[3]

–Ahí está el problema, ustedes los católicos creen que las imágenes están vivas.  Van y les piden a las imágenes y creen que ellas tienen poder.

–No estoy diciendo eso. Eso es lo que tú imaginas.  Parece que no me estás escuchando.

–Un ejemplo: mi ex-comadre Chencha se vino con nosotros porque se quemó su casa y, pudo escapar ella con sus perros y sus gatos, pero la imagen de María que tenía, se quemó todita, entonces se le cayó la venda de los ojos y se dio cuenta de que había vivido engañada: la imagen no tenía ningún poder.

–Aquí no vamos a hablar de lo que creía tu comadre Inocencia.

–¡Ex comadre!  Ahora es mi hermana.

–Como quieras.  Pero no es justo que juzgues lo que creemos los católicos basándote en lo que piensan los católicos más inocentes.   Lee nuestro «Catecismo» o este libro llamado «Magisterio de la Iglesia».  Aquí está lo que realmente enseñamos sobre las imágenes.   Cfr. Catecismo: 1159-1162 / Magisterio Dz 302-304; 984-988; etc.

–Aunque tuvieran alguna explicación, yo me pregunto: ¿Y para qué usar imágenes si podemos dirigirnos directamente a Dios?

–¿Y tú por qué usas la Biblia? ¿Me imagino que rezas con la Biblia?

–Claro que sí.  Uso la Biblia, oro con ella, la amo (y le da un beso).

–¡Idólatra! … ¿oras delante de la Biblia y la besas?

–¡Es la palabra de Dios!

–¡Pero no es Dios!, y tú mismo dices que sólo a Dios hay que adorar.  Así que tú mismo haces un culto de veneración o respeto a algo que llamas «Santa» Biblia (señalando el nombre de la Biblia de Teodoro).

–Uso la Biblia, pero yo le hablo a Dios.

–Pues lo mismo hacemos nosotros con las imágenes.   Leamos un texto del Magisterio: «deben tenerse y conservarse, señaladamente en los templos, las imágenes de Cristo, de la Virgen Madre de Dios y de los otros Santos y tributárseles el debido honor y veneración, no porque se crea que haya en ellas alguna divinidad o virtud, por la que deba dárseles culto, o que haya de pedírseles algo a ellas, o que haya que ponerse la confianza en las imágenes, como antiguamente hacían los gentiles, que colocaban su esperanza en los ídolos, sino porque el honor que se les tributa, se refiere a los originales que ellas representan; de manera que por medio de las imágenes que besamos y ante las cuales descubrimos nuestra cabeza y nos prosternamos, adoramos a Cristo y veneramos a los Santos, cuya semejanza ostentan aquellas».  ¿Está claro?

–Ese es un libro de los hombres.   A mí dímelo con la Biblia.

–Con la Biblia: Josué 7,6-7.   Léelo.

–Josué… se postró en tierra sobre su rostro delante del arca de Jehová hasta caer la tarde, él y los ancianos de Israel; … Y Josué dijo: ¡Ah, Señor Jehová! ¿Por qué hiciste pasar a este pueblo el Jordán, …?

¡Allí está!…  Josué está orando postrado delante del arca de la alianza.   Y el arca de la alianza estaba conformada de una caja de madera de acacia recubierta de oro y de las imágenes de los querubines que estaban sobre ella.

–Pero él está orando a Dios.

–Pues lo mismo nosotros.   Cuando oramos delante de un crucifijo, delante de un altar o con la Biblia, oramos a Dios.   La imagen, el altar o la Biblia son sólo signos o símbolos que nos recuerdan a Dios.   El culto que se les da a esas cosas no es para la madera, el metal o el papel de que están hechas, sino para quien representan.

–A Cristo solamente debemos invocar, no a los santos, porque Cristo es el único mediador entre Dios y los hombres: 1 Tm 2,5.

–Ese es otro tema: la intercesión de los santos.  Ahorita dediquémonos sólo a la licitud o no licitud, de usar imágenes en el culto.[4]

–En mi templo no hay imágenes, porque Cristo dijo en Jn 4,23-24: los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad; … Dios es espíritu, y los que lo adoran, en espíritu y en verdad es necesario que adoren… no dijo «con imágenes», sino en espíritu.

–Te estabas tardando en sacarme ese texto, pero te digo tres cosas, aguántame el corte:

1º En ese texto, no se está haciendo una contraposición entre espíritu e imágenes, las imágenes no se mencionan ni es el tema.

2º Jesús dice que se adorará a Dios en «espíritu y en verdad» para decirle a la Samaritana que en el futuro habrá una adoración interior verdadera, y ya no será necesario hacer la adoración en  los templos de Jerusalén o del monte Garizim, porque se hará desde el nuevo templo que será Cristo mismo (Jn2,19; Ap 21,22).   Y una segunda interpretación podría ser que la adoración se hará con el Espíritu santo, que es el Espíritu de la verdad (Jn 14,17; 15,26); o con el Espíritu Santo y Cristo, quien también es la verdad (Jn 14,6).   Pero aquí nada dice de que estén prohibidas las imágenes.

3ºTampoco puedo aceptar que Jesús esté hablando contra las imágenes, porque El mismo iba al templo de Jerusalén, a un templo lleno de imágenes…  según lo dice 1 Reyes capítulos 6 y 7.  Y en el capítulo 8, cuando se consagró ese templo, la gloria de Dios, en forma de nube, se hizo presente, llenando totalmente el templo…  O sea, ese templo con imágenes, fue algo realmente querido por Dios.

–Quizás en la antigüedad pudo ser útil ese templo, pero ahora, hoy en día, usar imágenes, sólo sirve para crear confusión idolátrica, …ya ves lo que pasó a mi hermanita Inocencia.   ¿No sería mejor que quitaran ustedes el uso de sus imágenes?

–No, no, no.  El uso de la imagen es algo connatural en nosotros: siempre estamos «imaginando», es decir, estamos creando imágenes mentales constantemente: al leer la Biblia, imaginamos las escenas que ahí se narran; al mirar el mundo vamos archivando millones de imágenes; al recordar a alguien, para inventar algo, para facilitar el aprendizaje y, hasta para divertirnos usamos imágenes en dibujos o videos.   Y Dios mismo se ha comunicado a los profetas con visiones, que son imágenes (Cfr. Dn 8,1ss; Ez 40,2ss; Ap 4,1ss; …).   Entonces, si usar imágenes es algo connatural a nosotros y las usamos para todo, ¡cómo no usar imágenes para darle gloria a Dios!

–Yo he escuchado a algunos católicos que dicen: «Vamos a adorar a la Virgen», y también cuando era niño mi abuela me llevaba al templo católico y señalando la imagen de un Cristo muerto me decía: «ahí está Dios».   Con esa forma de hablar, ¿cómo no pensar que son idólatras?[5]

–Estoy de acuerdo, sería muy conveniente hablar correctamente:  «Vamos a venerar a la Virgen», y decir ante el crucifijo «ahí está la imagen de Dios», pero en el lenguaje del amor ordinariamente no somos precisos… Por ejemplo: quizá tu mujer te ha dicho: «te adoro Teodoro», y no eres Dios.

–(Teodoro reflexivo) O sea que lo que hace que algo sea ídolo es más que todo mi actitud interior: si yo creo que alguna cosa es Dios entonces se convierte en ídolo, pero si no, no.

–Así es.  Recuerdas el becerro de oro que adoraron los israelitas…

–Fue destruido por Moisés.

–Fíjate, pero no fueron destruidas las estatuas de los doce bueyes que cargaban la gran vasija del agua de las purificaciones en el atrio del templo (Cfr. 1 Re 7,25 ó 2 Cro 4,4)… El problema no fue la edad del animal: que era becerro y no buey; ni que era de oro y no de bronce como aquellos, sino la actitud de las personas, que dijeron: «este es tu Dios, que te sacó de Egipto» (Cfr. Ex 32,8).

–Entiendo, …entiendo…   ¡Me gusta, me gusta platicar contigo!

–A mí también…   Dios te bendiga.

–Oyes, pero no sólo de Palabra de Dios vive el hombre, sácate una botanita…

–Es que nos apasionamos y ni me acorde de ofrecerte algo… ¡Oh! ya se me anda rompiendo la Biblia…

–Por el uso, por el uso.

 

 

 

 

NOTAS ADICIONALES:

 

~San Juan Damasceno defendía el uso de las imágenes en las iglesias diciendo: «lo que la Biblia es para las personas instruidas, lo es la imagen para los analfabetos; y lo que es la palabra para el oído, lo es la imagen para la vista».   (Defensa de los iconos, Discurso 1, PG 94,1248).  Resultan ser como el «catecismo de los pobres».

 

~Son expresión estética de la fe que profesa la Iglesia.
~Los primeros cristianos tenían imágenes en las catacumbas: el pez, Cristo como buen pastor (cargando una oveja sobre sus hombros), el pavo real (símbolo de inmortalidad) etc.
~En la Carta Apostólica «Duodecimum Seculum» el Papa Juan Pablo II habla sobre las imágenes,.. Entre otras cosas dice que sirven para sostener la oración y la devoción de los fieles… el honor tributado a la imagen va dirigido a quien representa…son útiles para los iletrados… También recordando a los iconoclastas de la antigüedad que querían destruir toda imagen (siglos V,VII y VIII), dice que su error estaba en poner en duda la visión cristiana de la realidad de la Encarnación: que Dios se ha hecho carne, visible, palpable (1 Jn 1,1; Col, 1,15; Jn 1,14; Jn 1,29), que así es su plan salvífico.
~Por esto último que cito del Papa, puedo preguntar: ¿si Dios ha querido hacerse visible y palpable, qué autoridad tenemos nosotros para querer “espiritualizar” el culto, prohibiendo las imágenes?
~También se suele acusar a los católicos por el hecho de llevar las imágenes en procesión… podemos citarles 2 Sam 6, donde el rey David y todo el pueblo llevan con música, cantos y baile el arca de la alianza.
~Como dicen que “adoramos” las imágenes porque las tocamos, besamos y nos inclinamos ante ellas… si eso es “adorar” para ellos, entonces podemos preguntarles: ¿Usted adora a Dios?… dirá que Sí… Entonces, ¿usted lo ha besado, lo ha tocado con sus manos?… Porque si no, entonces usted no adora a Dios (¡!)…o acaso usted ¿si besa y toca a su esposa? …entonces usted es un ¡idólatra! … Y si usted estuviera paralizado, como no podría inclinarse…jamás podría adorar a Dios (¡!)…

Así dejamos claro que «adorar» no es un conjunto de actitudes externas, sino una intensión o actitud interna, la cual es invisible para los demás.   Juzgan por apariencias.

 

~En cuanto a la veneración religiosa, es decir, el respeto dado a las cosas y personas relacionadas con Dios, sepan que, precisamente porque adoramos realmente a Dios, por eso es que también respetamos a todo lo que de un modo especial, se relaciona con El… los ángeles, la Virgen, el templo, el altar, la Biblia, las imágenes sagradas, etc.  Es decir, la veneración religiosa brota de la misma adoración verdadera a Dios.   Y si alguien dice que adora a Dios, pero no respeta a lo que de un modo especial se relaciona con El, entonces cabe preguntarse:  ¿qué tan verdadera es su adoración?

Anécdota: Saúl quería matar a David…, pero David guardando un respeto profundo a Dios, respetaba también a Saúl, llamándolo «ungido de Yahveh» (1 Sam 24,7-11).

 

~¿Por qué respetamos a las personas buenas llamadas “santos”?  Porque Dios se lució en ellos; son obra bellísima de la gracia de Dios… «al honrar esa obra de arte, honramos al Artista», ya que la santidad es obra en primer lugar de Dios: Gal 5, 22; Ez 36,25-27; Fil 2,13; 4,13; 1 Cor 15,10; Heb 13,20-21; etc.   Por eso los admiramos y tenemos sus imágenes, y esperamos anhelantes que Dios haga algo semejante en nuestras vidas.

 

~Los hermanos «esperados» gustan subrayar el valor de la palabra, y a los católicos nos gustan mucho las imágenes y los signos.   Pero no hay contradicción en el binomio PALABRA-IMAGEN, sino que se complementan: por la Palabra, la Biblia, que entra por el oído se nos lleva a la fe; y por las imágenes, las figuras y los signos, que entran por la vista se nos invita a la contemplación y al recuerdo de los misterios salvíficos.  Este sabio equilibrio lo vemos patente en la celebración de los Sacramentos, donde siempre hay Palabra y signo.

 

 

 

 

 


[1] Ningún esposo acusa a su esposa de infidelidad con una simple fotografía…la acusación se hace solo respecto de otro hombre… Dios no está enfermo para estar celoso, de simples imágenes de El…al contrario.  Un hombre se pone celoso de otro hombre, y Dios de otro dios; pero aquí con nosotros sólo El reina.  Tampoco podemos pensar que Dios esté celoso de sus propios hijos, cuando se invoca la intercesión de los santos, porque sería estar celoso de que sus hijos, como buenos hermanos, se quieran y ayuden entre sí, …un absurdo.

[2] Podemos agregar aquí:  Si hacer imágenes fuera algo intrínsecamente pecaminoso, Dios NUNCA mandaría hacerlas, ya que el pecado no es un acto arbitrario de Dios (que sea pecado cuando Dios quiere, y cuando no, no); el pecado es fruto del libertinaje del hombre.   Pecado, no es el mero hecho de hacer o tener imágenes, sino la idolatría, que sí es algo intrínsecamente pecaminoso y que Dios nunca mandaría.   ¿Y qué es la idolatría? Creer que una imagen es Dios o que es imagen de otro Dios.

 

 

[3] La imagen de la serpiente de bronce como «señal de salvación», también lo vemos en Jn 3,14 donde Cristo mismo se compara con aquella.

 

[4] Cfr. Estudio sobre 1 Tm 2,5 sobre la intercesión en video:   http://www.youtube.com/watch?v=3QH1a3Ol6eo

[5] Hasta en la misma Biblia se habla así: Jos 5,14… Josué “adoró” a un ángel… (aún en la Biblia protestante Reina-Valera).

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3 comentarios

  1. Triste querer defender lo indefendible. Mucha argumentacion y textos sacados de contexto. Primero. ¿Jesus rendía veneracion a Imagenes?.. NO. Los discipulos rendian veneración a Imagenes?.. NO. Ademas, Venerar y Adorar en la practica es lo mismo. Por que exactamente los mismos actos que presentan delante de la Imagen de Jesus la presentan ante cualquier otro santo. .. Y por ultimo ¿pidio Jesucristo se le hicieran imagenes o dijo: Dios es espiritu y los verdaderos Adorardores adoraran en Espiritu y en Verdad?.. ¿hicieron replicas los judios de las imagenes mencionadas?. No. por que era otro proposito, no de rendirle culto a objetos. Mucha argumentación .. nada de verdad.

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