LOS SACRAMENTALES

aguabendita

¿Qué son?
“Son signos sagrados, por los que, a imitación en cierto modo de los sacramentos, se significan y se obtiene por intercesión de la Iglesia unos efectos principalmente espirituales” (Catecismo de la Iglesia Católica, 1166).
“Los sacramentales pueden consistir en cosas (en el sentido de cosas materiales), o en acciones. Las cosas adquieren la cualidad de sacramentales, cuando reciben la dedicación o bendición constitutiva que las distingue, las destina al culto y les confiere la capacidad de producir efectos espirituales ex impretratione Ecclesiae, mediante su uso, con el cual se completa la significación sagrada; son llamados sacramentales permanentes. Son sacramentales transeúntes, las acciones que en su realización llevan la significación sagrada (bendiciones, imposiciones de manos, unciones, oraciones, etc.). Algunas de estas acciones tienen la eficacia de constituir en sacramental permanente las cosas a las que se aplica.
Los sacramentales consisten en una cierta imitación de los sacramentos, y se asemejan a ellos en cuanto a que:
a) Son signos sagrados sensibles, muchas veces con material y forma.
b) Son medios públicos de santificación; destinados a producir efectos principalmente espirituales.
c) Su confección y admiración son actos públicos (vid. C. 834).
d) Su eficacia deriva del misterio pascual de la Pasión, Muerte y Resurrección de Cristo (cfr. SC 61).
Pero difieren esencialmente en que:
a) Los sacramentos son de institución divina reservándose a la Iglesia su sola confección, custodia y administración, pero no su sustancia, mientras que los sacramentales son de institución eclesiástica y están por entero a disposición de la Iglesia.
b) Los sacramentos son causa eficiente, instrumental mediata de la gracia que significan, es decir, producen ex opere operato la gracia en cuanto a Cristo Salvador ha querido ligar a ellos, como tales signos, la implicación a los hombres de los méritos de su Pasión; mientras que los sacramentales son signos a los que la Iglesia ha querido ligar su interpretación eficaz, para conseguir efectos espirituales, pero no los producen ex opere operato, sólo los obtiene.
c) Los sacramentos son signos de la gracia, los sacramentales lo son de la oración de la Iglesia.
d) Todos los sacramentales por el contrario se instituyen, no producir la gracia, sino para disponer a los hombres a recibirla y para santificar las diversas circunstancias de la vida (cfr. CS 60 y 61)” (Catecismo de la Iglesia Católica, comentario al c. 1166).

Luz (fuego, cera, vela, veladora, cirio)
“Cuando hablamos de la luz, en realidad también nos referimos al fuego. Los conceptos de luz y fuego están íntimamente unidos. De igual modo ha sido la experiencia la que nos ha enseñado que todo lo que tiene vida tiene calor. El fuego, por eso, es otra imagen o cualidad que usamos para referirnos a la vida y a su origen
Esta base experiencial servirá para que la humanidad pueda reflexionar sobre la vida, en sus variados aspectos y e tapas.
También servirá para que pueda expresar lo que capta de Dios y sus designios.
El vocablo griego “fos”, que significa “Luz de día”, se encuentra en el trasfondo del concepto “theos”. Por eso encontramos en la Biblia que se afirma: “ó theos tos estin” Dios es luz (1Jn 1, 15).
La temática de la luz y fuego recorren toda la Biblia. Alianza (Gén 15, 17); Elías en un carruaje de fuego (2Re 2, 11); Dios se revela a Moisés en la zarza ardiendo (Ex 3, 2ss); la separación de la luz y de las tinieblas fue el primer acto creador (Gen1, 3) y al final de la historia de la salvación, la nueva creación (Ap 21, 3) tendrá a Dios por la Luz” (Bravo, Benjamín, o.c., p. 81).
“La liturgia cristiana utiliza abundantemente el simbolismo universal de la luz refiriéndose a Cristo, que se autodefinió como “Luz del mundo” (Jn 8, 12), y a la vida de los cristianos, llamados también a ser “Luz del mundo” (Mt 5, 14).
El uso más solemne del simbolismo de la luz tiene lugar en la vigilia pascual, que se inicia con la bendición del fuego nuevo, del que se enciende el cirio pascual aclamando como “Luz de Cristo”, sirve para prender el fuego a los cirios que llevan los fieles, como una experiencia plástica del contagio vital que la resurrección de Cristo produce en cuantos creen en Él.
Durante todo el tiempo pascual, el cirio permanece como recuerdo tangible del triunfo de Cristo sobre la muerte, y se coloca también en medio de la asamblea, en ocasión de las celebraciones bautismales o exequiales. De su llama se enciende el cirio que se entrega al recién bautizado, en p renda de la iluminación interior de que ha sido objeto por el sacramento de la fe.
Cuando se celebra la Eucaristía, se coloca en el altar, o cerca de él, dos o más velas encendidas “como expresión de veneración o celebración festiva”. También para el evangelio, si hay una precesión, desempeñan los candeleros encendidos un papel de homenaje a la palabra iluminadora de Cristo. La lámpara que permanece encendida ante el sagrario recuerda constantemente que Cristo está presente como pan disponible para los cristianos.
El simbolismo de la luz juega un papel importante en el contenido de las horas de Laudes y Vísperas; la luz nuevo día es cantada como símbolo de Cristo resucitado, y las luces que se enciende al caer la noche recuerda la luz indeficiente y sin ocaso, que es el mismo Cristo.
Antiguamente, hubo un rito significativo en la hora de Vísperas, que tenía la luz como centro, el llamado lucernario: al caer de la tarde, las comunidades cristianas empezaban su oración litúrgica encendiendo ritualmente las lámparas. De hecho, el inicio de las celebraciones de la vigilia pascual es un vestigio del antiguo lucernario.
No se puede olvidar el papel que la piedad popular representa el hecho de encender velas o lámparas ante una imagen sagrada; constituye un símbolo de la vida cristiana, que debe consumirse dando luz y calor, y debe estar siempre a un punto, como las vírgenes prudentes con sus lámparas encendidas (Mt 25, 10)” (Floristán, Casiano, o. c., p. 267)

Agua bendita
El agua es signo de vida para la humanidad, plantas, etc. Se usa para muchas cosas.
En el aspecto religioso, el agua es bendecida por el sacerdote, es entonces que es llamada “Agua Bendita”. ¿Para qué la usamos? Se usa para administrar el sacramento del Bautismo en primer lugar; el uso que se le da en la religiosidad popular en aspectos positivos, es para recordar los compromisos del bautismo, en que recibimos el Espíritu Santo, el agua viva que purifica y fortalece a los creyentes. Al mismo tiempo mediante el agua bendita queremos expresar nuestra fe en la presencia de Dios y pedir su protección (Ex 36, 25-27).
Así lo expresa claramente la oración de bendición del agua.
“Dios todopoderoso, que eres la fuente y el principio de la vida del cuerpo y del espíritu, dígnate bendecir esta agua que vamos a utilizar con fe para implorar el perdón de nuestros pecados y para alcanzar la protección de tu gracia contra todas las asechanzas del enemigo. Concédenos, Señor, por medio de tu misericordia, que el agua viva nos sirva siempre de salvación para que podamos acercarnos a ti con un corazón limpio y evitemos todo mal de alma y cuerpo. Por Cristo nuestro Señor. Amén.”

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