El decálogo del deporte según Benedicto XVI

Como saben, el deporte no es mi fuerte. Pero tampoco es lo fuerte en Joseph Ratzinger (Benedicto XVI), como lo reconoce él mismo en su libro Mi vida (1927-1977). Pero eso no es un obstáculo para opinar sobre este aspecto tan relevante.

Jesús de las Heras, sacerdote y colaborador de la cadena COPE, nos ofrece la visión que tiene del deporte el Papa Benedicto XVI, como una manera de acercamiento a Dios y a los demás, desde un sano espíritu de competitividad y realización personal.

¡Alegre la mañana, amigos y amigas de la Cope! He aquí hoy, en forma de decálogo, la visión cristiana del deporte según Benedicto XVI.

1.- El deporte ofrece al mundo un espléndido espectáculo de disciplina y de humanidad, de belleza artística y de tenaz voluntad.

2.- El deporte conduce a la vitalidad de la juventud cuando no se rechaza el cansancio de los duros entrenamientos y se aceptan voluntariamente no pocos sacrificios, lo cual constituye una importante lección de vida.

3.- El deporte, practicado con pasión y vigilante sentido de la ética, se convierte en escuela de sano espíritu competitivo, de formación humana de valores espirituales y de crecimiento personal y el contacto con la sociedad.

4.- El deporte permite tomar conciencia de las grandes potencialidades con que Dios ha dotado al cuerpo humano. ¡Cómo no dar gracias a Dios por haber dotado al cuerpo humano de tanta perfección, por haberlo enriquecido de tanta belleza y armonía!

5.- La Iglesia sigue y atiende al deporte no solo como un fin en sí mismo sino también y sobre todo como un medio, como un precioso instrumento para la formación perfecta y equilibrada de toda persona.

6.- San Pablo considera el deporte como un auténtico valor humano y lo utiliza no solo como metáfora de los altos ideales éticos y ascéticos, sino también como un medio para la formación integral del hombre.

7.- Los deportistas, desde el esfuerzo y la ética, son modelos para sus coetáneos y su ejemplo ayuda para un futuro mejor de la humanidad.

8.- El mundo del deporte puede contribuir a favorecer la afirmación de los jóvenes en los valores importantes como la lealtad, el esfuerzo, la perseverancia, la amistad, la necesidad de formar equipo y la solidaridad.

9.- El deporte, a través de su lenguaje universal y su difusión a través de los medios, ha de transmitir mensajes positivos a toda la humanidad y ha de contribuir así a construir un mundo más fraterno y más solidario.

10.- Es preciso de fomentar el deporte de acuerdo con los más altos valores humanos para que favorezca el sano desarrollo físico de quienes lo practican, y sea así una propuesta de valor educativo para todos. Buenos días.

GHOST WHISPERER Almas perdidas

IDEAS ESCATOLÓGICAS

PRESENTES EN LA CULTURA POSMODERNA

 

LA SERIE DE TELEVISIÓN

 GHOST WHISPERER

 

Qué ocurre con nosotros después de la muerte es una pregunta planteada desde los orígenes de la humanidad. Tal vez nos la hemos planteado infinidad de veces y mil veces la hemos respondido, como lo prueban las múltiples visiones al respecto, presentes en las diversas culturas y religiones del mundo.

Algo salta a la vista. Una buena parte de la humanidad ha creído en la sobrevivencia del alma después de la muerte. El tema de las ánimas en pena es recurrente en el imaginario colectivo, narrado de mil formas y circunstancias, sea alrededor del fuego del hogar en las sociedades tradicionales, esencialmente agrícolas, sea en la literatura, sea en programas de radio como el popular “La mano peluda” y en los sitios y blogs presentes en la súper carretera de la información.

 

El cine no ha sido la excepción. Las ánimas en pena, que no pueden cruzar al otro lado, ha sido el tema de populares trabajos cinematográficos como Ghost, la sombra del amor, Sexto sentido, Casper y un sinfín de películas de los más diversos países y los más variados directores.

Ese es también el tema de una serie televisiva titulada Ghost Whisperer, que presenta a aquellos que ya han muerto pero que no pueden o no quieren pasar “al otro lado” pues tienen todavía asuntos pendientes que resolver. Melinda Gordon, la protagonista, tiene el don o la capacidad de poder ver el alma de los ya fallecidos, de hablar con ellos y ha asumido la difícil tarea de ayudarlos a entrar en contacto con sus seres queridos y hacer posible la resolución de los asuntos pendientes que le impiden al difunto cruzar al otro lado.

 

La trama es muy sencilla. Personas fallecidas hablan con Melinda Gordon y le dan a conocer la problemática a enfrentar. Melinda Gordon trata de ponerse en contacto con la persona que el ya fallecido le indica. Viene la incredulidad por parte del interpelado, que desaparece, no sin algunas dificultades, cuando Melinda Gordon transmite palabras, situaciones, acontecimientos sólo conocidos por los interesados. Se dicen frases que manifiestan sentimientos hasta que finalmente el difunto se despide, no sin antes acariciar al ser querido, que parece percibir el leve roce de una mano. El ya fallecido camina un poco, hasta que desaparece, lo cual indica que ya ha pasado al otro lado. El que todavía está vivo, queda gratamente reconfortado por la experiencia.

A veces la información es demasiado intensa y difusa como para comprenderla, esto provoca al escepticismo de los vivos y a la confusión de Melinda. Pero cuando es capaz de ayudar tanto a los vivos como a los muertos, Melinda recuerda que este talento sobrenatural es un regalo para la humanidad y que es su deber ayudar a todos los fallecidos a contactar con aquellos que les han sobrevivido.

 

El tema recurrente son las relaciones interpersonales, rotas o deterioradas por las más diversas circunstancias. La solución va encaminada a sanar esas relaciones, a veces con décadas de deterioro: malos entendidos, rupturas tormentosas, palabras que no se han dicho, crímenes no resueltos que involucran a los seres queridos. Hay quienes tratan de ayudar a sus seres queridos, revelándoles la existencia de algún testamento o de algo que les ayude a vivir decorosamente.

Una cosa es cierta: la serie televisiva nos dice más sobre esta vida que sobre la vida futura. Nos presenta que el alma sobrevive después de la muerte, de que los ya fallecidos llevan consigo todo el cúmulo de experiencias y recuerdos, de que es posible entrar en contacto con el alma de los difuntos (no hay sesiones de espiritismo ni nada parecido) a través de las personas que tienen el don o la sensibilidad para verlos.

 

Por otra parte, pareciera que las almas de los difuntos vagan por este mundo, hasta que resuelven los asuntos pendientes. Pueden ser años, meses o semanas. No parece haber un límite al respecto. Al parece esto depende de que el ya fallecido considere que ha llegado el momento de despedirse y marcharse. Nos revela, por tanto, que permanecen los sentimientos afectivos después de la muerte, la propia personalidad, la memoria e incluso la voluntad y el entendimiento.

Al parecer no se trata de personas que vuelven, sino de aquellos que no se han ido del todo, de aquellos que aún no cruzan al otro lado, que, por cierto, nunca se nos muestra. Sólo se supone que es un lugar agradable, porque no se nota que lo perciban como algo tenebroso, algo que les permitirá seguir cerca de sus seres queridos, aunque de manera diferente a esa etapa intermedia que abarca desde su muerte hasta su paso al otro lado que, como hemos dicho antes, puede ser a los pocos días o semanas o años después.

Lo que más nos revela la serie televisiva es lo relacionado a lo difícil que resultan las relaciones interpersonales en esta vida. Son tan complicadas que algunos desean retrasar su partida hacia el otro lado para resolver asuntos considerados importantes en la perspectiva de la muerte y al parecer descuidados debido al ajetreo propio de la vida cotidiana, que impide atender los asuntos verdaderamente importantes por la lucha constante por la supervivencia en las sociedades modernas. 

El título en español es significativo, pues lo han traducido como “Almas perdidas”. Si la has visto, ¿estarías dispuesto a compartirme tus impresiones? Así lo espero.