Amo a mi madre

Amo a mi madre

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Hace dos meses, el 19 de marzo de 2016, mi madre, María Taide Campa Silva (19 de octubre de 1950- 19 de marzo de 2016), fue llamada a la presencia de Dios. Hoy, en la Solemnidad de Jesucristo, Sumo y Eterno Sacerdote, he celebrado la Eucaristía por su eterno descanso. Descanse en paz.

 

Los primeros años de mi vida los pasé a tu lado,

con la sencillez del niño, que crece poco a poco,

casi sin darse cuenta.

Te recuerdo a mi lado,

amándome sin estridencias, como lo hace una madre;

con esa sonrisa tuya, que extrañaré mientras viva,

con ese brillo especial que resplandecía en tus ojos.

Tu cabello fue para mí un misterio,

donde podía enredar mis dedos y acariciar el pelo.

 

Los primeros años de mi vida los pasé a tu lado,

saboreando la sazón de tu comida y la melodía de tu risa.

Te recuerdo junto a mi padre, amándonos,

paseando a nuestro lado en familia, a la orilla del río.

 

Te recuerdo junto al río Nazas, que tan bellas evocaciones trae a mi memoria.

Las acequias y los campos de trigo, los nogales y las nueces benditas,

las flores de cempaxúchitl (¡Ay, esas flores, que adornan tantas tumbas!),

la frescura del agua, el inabarcable azul del cielo y el gris de las montañas lejanas,

el sabor de las tortillas de harina, la calidez de tu abrazo,

el sonido de tu voz en mis oídos,

la cadencia del agua mientras recorre la línea serpenteante de su curso en el río

y su mansedumbre en las acequias;

la misteriosa silueta de las tapias,

los muros silenciosos de la iglesia,

las coplas infantiles a Santa Ana.

Tu rostro preocupado cuando sangraba mi nariz,

cuando me encontrabas con mi rostro trocado en escarlata por la hemorragia nocturna.

La calidez de tus manos, que gustaba tener entre las mías,

manos que sanan, que acompañan, que tejieron mi vida,

manos que prodigaban la primera caricia matutina.

 

¡Cómo no amarte, si tu voz me acompaña en cada etapa de mi vida,

desde que era tejido en tus entrañas,

en la calidez de tu vientre!

Era fácil amarte. Se estaba bien a tu lado, por esa calidez tan tuya,

por esa risa franca.

Siempre admiré tu facilidad para relacionarte,

para entablar conversaciones con desconocidos,

para conformar amistades perdurables…

 

¡Cómo no amarte, si me diste la vida,

el primero de los dones,

el don de la existencia, del que brotan todos los otros dones!

Era fácil amarte, porque tu voz arrulló y acompañó mis sueños

tejió la sustancia de mi vida y dio rumbo y norte a mi existencia.

 

Aprendí a escribir evocándote…

mi interioridad se expresaba en la incipiente prosa

y la rudimentaria cadencia de la poesía

para expresar mi cariño hacia ti,

para decirte lo mucho que extrañaba tu rostro.

 

“Amo a mi madre” fue el tema de mis primeras composiciones,

allá, en Valle Hermoso, donde añoraba tu presencia

y te escribía, aunque nunca leíste ni una línea.

“Amo a mi madre” … una frase que evoca tantas cosas:

tu lejanía, que yo sentía cercana;

tu ausencia, que era más fuerte que la presencia más estrecha,

la orfandad doble que acompañó mis primeros años.

Me hacía falta tu abrazo y la calidez de tu voz.

Me hace falta ahora, pues te has ido.

 

No está aquí la calidez de tu piel para acariciarte;

no están los rizos de tus cabellos, para enredar mis dedos;

no está tu voz, para escuchar tu acento;

no está tu espalda ni tus hombros, para posar mi brazo sobre ellos.

No está el sonido de tus pasos ni se escucha el eco de tu risa.

No estás aquí para decirte que te amo.

No estás aquí para abrazarte y sentir la fuerza de tu abrazo.

No estás aquí para recargarme en tu hombro

ni para recostarme en tu regazo.

No estás aquí para caminar a tu lado

y tomar tus manos entre las mías.

No estás aquí para mostrarte lo mucho que te quiero.

 

Y, sin embargo, sé que estás aquí, más presente que nunca.

Ahora ya no hay distancia que me separe de ti,

no hay ya lejanía; no hay un antes ni un después.

El tiempo se ha desdibujado y la distancia ha perdido sus contornos.

Ahora estás más cerca de mí y aún me duele tu ausencia…

Estás en el ámbito de Dios, estás entre Sus manos…

Allí está su calidez sin límite, su amor eterno, su ternura infinita.

Le he pedido al Padre celestial

que te admita en su presencia para que contemples la belleza de Su rostro

y saborees su presencia y la calidez de su amor.

Allí, junto al Señor, espérame, hasta que llegue el Día sin ocaso.

 

LA FÓRMULA DEL BAUTISMO

Abundancia de sauces

¿Cuál es la fórmula más apropiada? ¿En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo o en el nombre de Jesús, como sugieren algunos grupos proselitistas?

 

 

Necesidad del bautismo

El que crea y se bautice se salvará (Mc 16,16).

 

Necesitan nacer de nuevo, desde arriba (Jn 3,7).

 

Bautícenlos en el Nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo (Mt 28,19b).

 

En estos tres pasajes del Evangelio se ve la necesidad del bautismo. San Juan lo subraya también con estas palabras:

 

El que no renace del agua y del Espíritu

no puede entrar en el Reino de Dios (Jn 3,5).

 

¿Distintas fórmulas?

En el Nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo…

Sin embargo, como puede verse, sólo en el Evangelio de san Mateo se nos presenta una fórmula para administrar el bautismo (Mt 28,19b) y…

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Oración para antes de salir a evangelizar

Abundancia de sauces

Jesús, Hijo de Dios, que dijiste a tus apóstoles: “Vayan por todo el mundo y anuncien el Evangelio”, ten misericordia de nosotros y danos la fuerza de tu Espíritu para poder cumplir con esta encomienda. Ayúdanos a hacernos cada día más concientes de la necesidad que tiene el mundo de tu Palabra y de tu amor. Haznos instrumentos dóciles en tus manos para que por medio de nosotros se extienda el Reino en nuestras familias y comunidades.

 Señor, sentimos la oposición del Demonio en nuestro trabajo, por ello te pedimos que abras tú las puertas, que derribes los obstáculos y que allanes el camino para que tu Palabra pueda extenderse hasta los últimos confines del mundo.

 Te ofrecemos nuestras vidas, lo que tenemos y somos, para que, como ofrenda de agradable aroma, llegue hasta ti. Señor, tú bien sabes que sin ti nada somos, nada tenemos y nada podemos, confirma…

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El liderazgo de san Pablo en la primera carta a los tesalonicenses

El liderazgo de san Pablo

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Sin duda alguna, la Biblia representa una mina de oro de la que podemos extraer múltiples enseñanzas para nuestra vida de fe y la forma de ejercer nuestro liderazgo en la comunidad cristiana.

 

Introducción

La primera carta a los tesalonicenses es, posiblemente, el primer escrito del Nuevo Testamento. Lo escribió san Pablo mientras estaba en Corinto, entre los años 50 y 52. También es el primer escrito que conocemos de san Pablo y esto le da una especial importancia. No se trata de un escrito polémico, como la carta a los gálatas, por ejemplo. Presenta la rica afectividad de san Pablo, su preocupación pastoral, su cariño entrañable y paternal por sus discípulos, su agradecimiento a Dios, su enorme confianza en Nuestro Señor. Al mismo tiempo nos permite asomarnos al liderazgo de san Pablo, a su estilo particular de vivir y anunciar el Evangelio, guiando y pastoreando a los hermanos bajo su cuidado, iniciando caminos nuevos e inéditos, con una buena dosis de creatividad evangélica y caridad pastoral.

 

  1. Comunicación eficaz

San Pablo utilizó ampliamente las cartas e hizo importantes innovaciones al género epistolar con el propósito de estar en comunicación con sus discípulos y con las comunidades que iba estableciendo. Por eso tenemos cartas entrañables a sus discípulos y epístolas interesantísimas a las diversas comunidades cristianas para ayudarlas en su maduración en la fe. Así pues, la primera lección del liderazgo paulino es el empleo de todos los medios a nuestro alcance para tener una excelente comunicación con los hermanos bajo nuestro cuidado. Aprovechémoslos de manera inteligente, sin olvidar la importancia del contacto personal.

 

  1. Dimensión comunitaria

San Pablo ejerció su liderazgo en comunidad, acompañado por colaboradores a los que fue capacitando, poniéndolos en grado de asumir su propio liderazgo. El Apóstol no practicó el individualismo ni trabajó de manera aislada, sino que vivió un hermoso compañerismo que suscitó afecto entrañable entre él y sus compañeros (cfr. 1Tes 1, 1a).

 

  1. Íntima comunión con Dios

La eficacia apostólica de san Pablo nace de su íntima comunión con Dios, de su relación cercana con cada una de las tres divinas personas. Un líder cristiano debe caracterizarse por esta cercanía con el Dios uno y trino (cfr. 1Tes 1, 1b). Al mismo tiempo, tiene la convicción de que la Iglesia no le pertenece a él, sino a Dios Padre y a Nuestro Señor Jesucristo.

 

  1. Intercesión por los hermanos

San Pablo tenía un genuino interés por cada una de las personas que había evangelizado. No eran para él cifras o números. Oraba por ellos constantemente. Los tenía presentes en sus oraciones. Se trata de un elemento esencial de todo aquel que ejerce el liderazgo en las comunidades cristianas (Cfr. 1Tes 1, 2).

 

  1. Encaminarlos a la madurez en Cristo

La preocupación de san Pablo era llevar a la madurez cristiana a cada uno de los hermanos, por eso luchaba para que cada uno de sus discípulos desarrollara una fe activa, un amor entrañable y una esperanza perseverante (Cfr. 1Tes 1, 3).

 

  1. Elegidos y amados

Su preocupación genuina por cada uno de los hermanos nace de una convicción profunda: cada uno de ellos ha sido elegido por Dios y es amado de una manera muy especial (Cfr. 1Tes 1, 4).

 

  1. Frutos abundantes

Su manera peculiar de llevarlos a la madurez en Cristo consiste en anunciar el Evangelio con la palabra, pero dejándose conducir por el Espíritu Santo, el protagonista de la Evangelización. Eso explica los frutos abundantes en su apostolado. Un ejemplo para nosotros, llamados también a anunciar el Evangelio (Cfr. 1Tes 1, 5a).

 

  1. Servidor

San Pablo está consciente de que el líder es un servidor, es decir, alguien que está al servicio de la comunidad. Esto puede ayudarnos a no caer en la tentación de sentirnos dueños de la comunidad y del deseo que los demás se pongan a servirnos (Cfr. 1Tes 1, 5b).

 

  1. En medio de dificultades

El Apóstol anuncia el Evangelio aún en medio de grandes dificultades. No se echa para atrás ni se desanima, anunciando el Evangelio con el gozo del Espíritu Santo (Cfr. 1Tes 1, 6).

 

  1. Modelos para los creyentes y evangelizadores

La preocupación de san Pablo es llevar a la madurez a los hermanos de tal manera que puedan ser modelo para los demás creyentes. No se trata de ser cristianos a medias, sino auténticos discípulos de Cristo, asumiendo la tarea de anunciar el Evangelio en los alrededores (Cfr. 1Tes 1, 7-8).

 

  1. Impulsando a abandonar los propios ídolos

Es una tarea imprescindible para el Apóstol: llevar a los hermanos a dejar atrás a los ídolos para convertirse realmente y servir al Dios vivo y verdadero (Cfr. 1Tes 1, 9).

 

  1. Reserva escatológica

Al mismo tiempo, san Pablo está consciente del valor altísimo de la eternidad: estamos a la espera de la Parusía del Señor Jesús y esto da sentido y rumbo a nuestra vida cristiana y orienta la urgencia del apostolado (Cfr. 1Tes 1, 10).

 

  1. La importancia del encuentro personal

Visitar personalmente a los hermanos es fundamental. Si bien es cierto que la comunicación escrita o por medios electrónicos es importante, debemos estar convencidos, como san Pablo, de que una visita personal no es inútil, sino de muchísima utilidad. Hay una plena sintonía con el discípulo amado, que en su segunda carta escribió lo siguiente: «Aunque me quedan muchas cosas por escribir, no he querido confiarlas al papel y la tinta, porque espero visitarlos y hablar con ustedes cara a cara, para que su alegría sea completa» (v. 12) (Cfr. 1Tes 2, 1).

 

  1. Sinceridad y honestidad a toda prueba

San Pablo describe su manera peculiar de realizar su ministerio y enfatiza algunas características: no se inspira en el engaño, ni en motivos sucios ni en intereses mezquinos, no recurre al fraude ni tiene el deseo de engañar a nadie, no busca agradar con palabras bonitas ni aduladoras y no procede con codicia ni usa pretextos para ganar dinero. Un modelo para los evangelizadores de todos los tiempos, pues estamos llamados a agradar a Dios, conscientes de que Él examina nuestros corazones  (Cfr. 1Tes 2, 3-6).

 

  1. Sin autoritarismo de ningún tipo

San Pablo renuncia a imponer a los hermanos la autoridad que tiene como apóstol de Cristo. Sabe que no es el camino más idóneo para guiar a las comunidades, pues el autoritarismo establece distancias que pueden ser insuperables, engendra profundos resentimientos y provoca el éxodo de los creyentes (Cfr. 1Tes 2, 7a).

 

  1. Bondad y ternura en el ministerio

En lugar de autoritarismo, san Pablo prefiere actuar con toda bondad, como la misma ternura con que una madre estrecha en su regazo a sus pequeños, por el enorme afecto que tiene por sus discípulos. No sólo desea comunicarles el Evangelio sino la propia vida, evitando incluso convertirse en una carga para los creyentes (Cfr. 1Tes 2, 7b-9).

 

Conclusión

Hasta aquí un breve recuento de los principales rasgos del liderazgo del Apóstol por excelencia, san Pablo. Queda como tarea personal examinar los restantes capítulos de esta hermosa carta, buscando otras características del estilo paulino para ponerlas en práctica en nuestra vida cristiana y en nuestra manera propia de ejercer el liderazgo. Nos deben motivar estas palabras de san Pablo: «Sean imitadores míos como yo lo soy de Cristo» (1Cor 4, 16).

El culto a la Santa Muerte en México

El culto a la «Santa Muerte» en México:

entre falsa religiosidad, ignorancia y violencia

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La difusión del culto a la «Santa Muerte» continúa en ascenso. Iniciado en los años 90’s en la república mexicana, se ha extendido en la vasta geografía de nuestro país y más allá de nuestras fronteras, interpelando a investigadores sociales, comunicadores y agentes de pastoral.

 

Por el P. Jorge Luis Zarazúa Campa, fmap

 

Falsa religiosidad, ignorancia religiosa y superstición

El culto a la así llamada «Santa Muerte» es un fenómeno complejo, que se enmarca en la religiosidad popular de fuerte impronta católica, en un marco de ruptura con la jerarquía eclesiástica, que combate frontalmente este culto en diversas alocuciones, aunque no de manera estructurada.

En efecto, como señala Kali Argyriadis[1], las ceremonias colectivas que se celebran en su honor se parecen mucho a los rituales católicos, en particular los llevados a cabo por aquellos a quienes podemos denominar “agentes para-eclesiales”[2] y que, generalmente, tienen una relación ambigua con la jerarquía de la Iglesia:

 

Los grupos de rezo, encabezados por un líder (en general el dueño del altar en cuestión o de la estatua principal), organizan rosarios en casa o tiendas particulares, desbordando a veces en el espacio callejero, en los cuales se recitan el Padre Nuestro y el Ave María, numerosas oraciones católicas (Pescador de hombres, Juntos como hermanos, Sáname Señor con tu espíritu…), transformando en particular las oraciones a la Virgen en oraciones a la Santa Muerte. También se recurre al cancionero popular de la misma forma (Amigo de Roberto Carlos transformado en Amiga; Te lo pido por favor de Juan Gabriel; Señora Señora, de Denisse de Kalafe; Yo quiero ser tu marido de Vicente Fernández…). A menudo, se les pide a los participantes que expresen públicamente su agradecimiento a la Santa en forma de “testimonios”, donde rinden cuenta de los milagros atribuidos a su poder[3].

 

Para sus devotos, la «Santa Muerte» es una figura polisémica y plurifuncional y cultivan hacia esta extraña figura una relación de interdependencia e inmanencia, dirigiéndose a la «Santa Muerte» como si se tratara de un ser querido o un pariente cercano, con una relación similar a la que cultivan con la Virgen de Guadalupe, Cristo, San Judas Tadeo, San Antonio de Padua y otros personajes del santoral católico. Contrario a lo que podría esperarse, no experimentan hacia la «Santa Muerte» el temor que inspira a las personas ajenas a este culto:

 

Como “abogada justa ante Dios” (ya que se lleva a todos sin distinción de clase, color o género), se le pide consuelo, intercesión y ayuda ante los infortunios de la vida; a cambio de fervor se espera de ella milagros. Sus devotos la aman profundamente, y cada uno proyecta sobre ella sentimientos y personalidades particulares. Como prueba de su fe, la tratan con gran cariño: le ponen ofrendas consideradas de su gusto (flores, romero, dulces, chocolates, manzanas, cigarros, licores…), la visten como una reina cambiando sus vestidos y coronas en cada ocasión ritual importante, besan su manto, le estrechan la mano, alaban su belleza, la cargan en procesiones, la mecen y bailan con ella en la parte festiva de las ceremonias. A veces, cuando se sienten desesperados, también la regañan o la amenazan[4].

 

Como sucede a menudo en la religiosidad popular católica no suficiente evangelizada y purificada, tal como pide el Magisterio de la Iglesia[5], en el culto a la «Santa Muerte» se realizan también rituales de purificación y curación, conocidos popularmente como limpias, y frecuentemente se le solicita trabajos de magia, inclusive trabajos ofensivos llamados de “magia negra”, aunque no todos sus devotos acepten o reconozcan hacerle este tipo de peticiones.

Conviene señalar que el culto a la «Santa Muerte» se ha nutrido de los más variados elementos, provenientes de la santería y otros ritos afro-americanos, de prácticas consideradas prehispánicas y de todo el fenómeno tan extendido del curanderismo y aún de la llamada New Age, de esoterismo, magia blanca y magia negra. Eso explica por qué los investigadores sociales de este fenómeno hablen del culto a la «Santa Muerte» como un “culto caníbal”[6], caracterizado por la “voracidad semiótica”[7], porque devora y fagocita los sentidos de otras tradiciones. Esto explica también su amplia difusión y su versatilidad.

Además de su voracidad simbólica, la expansión del culto a la «Santa Muerte» se explica por la lógica mercantil, pues el culto a la «Santa Muerte» se ha difundido gracias a estrategias de mercadeo y a promesas de prosperidad económica para sus devotos. Por otra parte, el dinamismo del ritual con que se da culto a la «Santa Muerte», que puede ser fácilmente reproducido y reelaborado según los intereses y necesidades particulares de los guías y los devotos, con un amplio margen de espontaneidad, emotividad y creatividad:

 

Los ritos varían de acuerdo con el devoto. Ahumar la imagen con un puro, ponerle un cigarro en la mano, ofrecerle un vaso de tequila o mezcal, colgarle rosarios al cuello, poner a sus pies armas, el escudo del equipo favorito de futbol, llenarla de billetes o joyas, acercarle la foto del amante codiciado, son algunas de las prácticas que podrían resumirse en el hecho de ofrecer a la Santa Muerte los placeres que el fiel desea para sí. Otros elementos y colores usados, manzanas, cuarzos, infusiones de plantas son más bien los que el esoterismo de los libros de oraciones y los altares virtuales (internet) han universalizado[8].

 

La creciente difusión en amplios sectores del catolicismo revela una profunda ignorancia religiosa, que cuestiona fuertemente la eficacia del proceso evangelizador. Como puede notarse fácilmente, muchas creencias y prácticas que se dan en el culto a la «Santa Muerte» se enmarcan en el terreno de la superstición, que es una creencia extraña a la fe religiosa y contraria a la razón, como producto de ignorancia o de un vacío espiritual.

Aclarar las creencias populares es un desafío que se debe enfrentar para evangelizar adecuadamente. Sin duda es una tarea complicada pero entusiasmante que vale la pena enfrentar[9].

 

¿Es violento el culto a la «Santa Muerte»?

La impresión general que se tiene sobre el culto a la «Santa Muerte» es que se trata de un culto violento, al que mayormente se adscriben personas que se dedican al crimen organizado[10]. Se habla incluso de sacrificios humanos y se presenta a la «Santa Muerte» como la “santa” de los narcos y los criminales. Si bien esto es cierto en algunos casos, lo indiscutible es que también participan de este culto

 

«personas comunes, quienes no contribuyen a la violencia exacerbada como amas de casa, funcionarios, docentes, personas con negocio propio, etcétera; y quienes se han acogido a La Santa Muerte como una opción más a las lealtades que ya tienen, o bien ésta ha sustituido por entero a las anteriores»[11].

 

Sin embargo, no resulta difícil coincidir con Pilar Castells Ballarin en que, si bien es cierto que:

 

La Santa Muerte no abandera necesariamente la violencia exacerbada, pues quienes piden y legitiman muertes ajenas son pocos en relación con la gran masa de creyentes. Sin embargo, hay un elemento de violencia incluso en la relación individual más inocente con La Santa Muerte. En primer lugar porque la muerte perfila una amenaza a la vida, y ostentar a La Santa Muerte en el cuerpo impone temor o, al menos por instinto, una distancia o un interés distante y cargado de interrogantes. No ocurre la misma reacción con la imagen de la Guadalupana, por citar una figura amable. Por el contrario, La Santa Muerte ejercería una fuerte dosis de control social usando el miedo que pueda producir como revulsivo para quien la carga. Al mismo tiempo, frente a la percepción general de inseguridad, La Santa Muerte organizaría el espacio vital a favor de las demandas de sus creyentes[12].

 

Ahora bien, existen dos tipos de practicantes que tienen interés en propagar a la «Santa Muerte» como una figura violenta, investida incluso de una “máscara satánica”.

Estos devotos lo hacen porque les confiere un aura de poder provechosa para su actividad:

 

  1. los profesionales que comercializan los productos derivados del culto en los mercados, en tiendas especializadas y en internet. ¿Por qué este interés? Porque este espacio mercantil y competitivo estructura en parte la organización ritual del culto a la «Santa Muerte»;
  2. ciertos miembros de pandillas reinterpretarían a propósito la «Santa Muerte» como una intermediaria de Satanás a quien convendría ofrecer sacrificios humanos. Esto lo afirma Pilar Castells Ballarin, basándose en una entrevista con un miembro de la Mara Salvatrucha 13 realizada en 2006.

 

Paolino Acolla, por su parte, enuncia la hipótesis de que se trata de una estrategia deliberada de los narcos, que utilizarían esta imagen de la «Santa Muerte» como interfaz con la sociedad para fomentar el temor, al igual que las narcomantas, la mutilación de los cuerpos o la colocación de vídeos de ejecuciones y de torturas en la red[13].

Podemos concluir que hay personas que viven al margen de la legalidad y se acomodan muy bien con estas representaciones violentas de la «Santa Muerte», y a menudo las refuerzan a su conveniencia.

 

Conclusión

El culto a la «Santa Muerte» representa uno de los desafíos pastorales más urgentes por su crecimiento exponencial. Es necesario apuntar que, para una adecuada respuesta pastoral a este fenómeno, conviene tener presente que el culto a la «Santa Muerte» se inscribe en un contexto muy peculiar del catolicismo, especialmente del catolicismo mexicano, cuyas características más notorias son las siguientes:

 

  • Un proceso de diversificación religiosa. Aunque se trata de una tendencia global, en México y América Latina se presenta con estas peculiaridades: a) descenso del catolicismo; b) crecimiento geométrico de los grupos proselitistas y c) aumento exponencial de los que se declaran sin religión[14].
  • Ambigüedad de lo que hoy significa ser católico. Guillermo de la Peña ha señalado que “bajo el nombre de ‘católicos’ ahora se agrupan los ortodoxos, los populares, los fundamentalistas, los progresistas, los radicales, los carismáticos y, en tiempos recientes, se han sumado las variedades New Age”[15]. En términos parecidos se ha expresado Renée de la Torre en su investigación “El catolicismo: ¿un templo en el que habitan muchos dioses?”[16].
  • Tendencia a la desterritorialización de las comunidades de creyentes y a la desregulación parroquial, que motiva que la parroquia deje de ser el centro de la vida espiritual. Pues bien, esta tendencia favorece que aparezcan nuevas –o tradicionales– formas de organización religiosa que no se concentran en el espacio de control eclesial y que funcionan con otras rutinas y ritmos.
  • Tendencia a la desinstitucionalización e individuación. Es el fenómeno de los que se denomina cristianos sin Iglesia, que implica creer sin pertenecer. El sincretismo religioso y la religión a la carta constituyen una manifestación evidente de este debilitamiento de la creencia y de la pertenencia religiosa.

 

Como apunta Kali Argyriadis ya en el título de su ensayo, las personas que dan culto a la «Santa Muerte» se consideran católicas, apostólicas y no-satánicas. Esto nos da la pauta para iniciar de una manera más estructurada una labor de acercamiento pastoral a ellas.

El culto a la «Santa Muerte», como toda expresión de religiosidad popular, tiene los siguientes elementos: lo mágico (suprarracional, intuitivo), lo simbólico y lo imaginativo, lo místico (emotivo, vivencial), lo festivo y lo teatral (representativo, celebrativo), el humor y la crítica, lo comunal (asociativo) y lo político (lucha por la libertad). En síntesis, podemos decir que, como toda manifestación de religiosidad popular, manifiesta aspectos positivos y negativos.

En este contexto conviene recordar que, para la mayoría de los devotos, el superior jerárquico de la «Santa Muerte» es el Dios católico, como lo confirman los estudios etnográficos, que no se consideran como opositores a la Iglesia Católica o al Estado[17] y sienten especial devoción a la Virgen de Guadalupe, san Judas Tadeo y otros miembros del santoral católico, además de una reverencia especial a los ministros sagrados de la Iglesia católica. Urge, por tanto, una evangelización integral que los lleve a una plena adhesión a la fe católica. Se trata, por tanto, de una asignatura pendiente.

 

[1] Cfr. Kali Argyriadis, «Católicos, apostólicos y no-satánicos»: Representaciones contemporáneas en México y construcciones locales (Veracruz) del culto a la Santa Muerte, en Revista Religión y Cultura, Vol. VIII/Nº1/enero-junio 2014/ pp. 191-218.

[2] Por agentes para-eclesiales entendemos “instancias que administran los bienes simbólicos sin adscripción legítima oficial a la institución eclesial – aunque sin quebrar radicalmente con ella – y que reconfiguran de manera semi-autónoma los contenidos, circuitos y forma de la práctica religiosa” (Cfr. Hugo José Suárez Suárez, «Peregrinación barrial de la Virgen de San Juan de los Lagos en Guanajuato». Archives de sciences sociales des religions. 142:88, 2008.

[3] Cfr. Kali Argyriadis, «Católicos, apostólicos y no-satánicos»: Representaciones contemporáneas en México y construcciones locales (Veracruz) del culto a la Santa Muerte, en Revista Religión y Cultura, Vol. VIII/Nº1/enero-junio 2014/ pp. 191-218.

[4] Cfr. Kali Argyriadis, «Católicos, apostólicos y no-satánicos»: Representaciones contemporáneas en México y construcciones locales (Veracruz) del culto a la Santa Muerte, en Revista Religión y Cultura, Vol. VIII/Nº1/enero-junio 2014/ pp. 191-218.

[5] Cfr. Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, Directorio sobre la piedad popular y la Liturgia. Principios y Orientaciones. Ciudad del Vaticano 2002.

[6] Cfr. Juan Antonio Flores Martos, «La Santísima Muerte en Veracruz, México: vidas descarnadas y prácticas encarnadas», en Flores Martos, Antonio, Abad González, Luisa (coord.). Etnografías de la muerte y las culturas en América Latina. Cuenca. Ediciones de la Universidad de Castilla-La Mancha, 2007, p. 292.

[7] Cfr. Piotr Grzegorz Michalik, «Death with a Bonus Pack». Archives de sciences sociales des religions. 153:165, 2011.

[8] Blanca Estela Bravo Lara, «Bajo tu manto nos acogemos: devotos a la Santa Muerte en la zona metropolitana de Guadalajara». Revista Nueva Antropología. Vol.26 no.79 México jul./dic. 2013.

[9] Yo he intentado hacerlo de una manera popular y catequética. Cfr. Jorge Luis Zarazúa Campa, La Santa Muerte, el mal de ojo y otras supersticiones, Ediciones Apóstoles de la Palabra, México 32011, 144 pp.

[10] «La Santa Muerte como fenómeno clandestino, se generó por un grupo muy acotado de feligreses, de seres humanos despojados de su civilidad, de delincuentes menores, asesinos, rateros, gente humilde que por generaciones ha sido determinada por las enfermedades espirituales de la indiferencia», Raúl René Villamil Uriarte; José Luis Cisneros, «De la Niña Blanca y la Flaquita, a la Santa Muerte. (Hacia la inversión del mundo religioso)». El Cotidiano, núm. 169, septiembre-octubre, 2011, pp. 29-38.

[11] Pilar Castells Ballarin, «La Santa Muerte y la cultura de los derechos humanos». Revista LiminaR. Estudios sociales y humanísticos, año 6, vol. VI, núm. 1, junio de 2008, Tuxtla Gutiérrez, Chiapas, p. 14.

[12] Pilar Castells Ballarin, «La Santa Muerte y la cultura de los derechos humanos». Revista LiminaR. Estudios sociales y humanísticos, año 6, vol. VI, núm. 1, junio de 2008, Tuxtla Gutiérrez, Chiapas, p. 14.

[13] Cfr. Kali Argyriadis, «Católicos, apostólicos y no-satánicos»: Representaciones contemporáneas en México y construcciones locales (Veracruz) del culto a la Santa Muerte, en Revista Religión y Cultura, Vol. VIII/Nº1/enero-junio 2014/ pp. 191-218.

[14] Véase, por ejemplo INEGI, 2005, La diversidad Religiosa en México – XII Censo General de Población y Vivienda 2000, Aguascalientes, INEGI. Iguales tendencias se perciben en el XIII Censo General de Población y Vivienda 2010.

[15] Guillermo De la Peña, 2004, «El campo religioso, la diversidad regional y la identidad nacional en México», Relaciones, (Otoño), XXV-100.).

[16] En Patricia Fortuny (coord.), Creyentes y creencias en Guadalajara, Guadalajara, Ediciones CIESAS-CONACULTA-INAH, pp. 101-131.

[17] Cfr. Kali Argyriadis, «Católicos, apostólicos y no-satánicos»: Representaciones contemporáneas en México y construcciones locales (Veracruz) del culto a la Santa Muerte, en Revista Religión y Cultura, Vol. VIII/Nº1/enero-junio 2014/ pp. 196-197.

TRES CONCIERTOS DE MÚSICA CATÓLICA Reunión del Departamento de Música

TRES CONCIERTOS DE MÚSICA CATÓLICA

 

Reunión del Departamento de Música

Del 24 al 29 de abril de 2014, los miembros del Departamento de Música se reunieron en Tlanipatla, Guerrero, México.

Aprovechando que varios ministerios de música estarían juntos, el hermano José Rodríguez organizó tres conciertos, en diferentes lugares. El sábado 26 de abril en Tlanipatla, el domingo 27 por la mañana en Tlacozotlan y por la tarde de ese mismo día en Ameyaltepec. Participaron todos los ministerios de música. Puedes ver las fotos en la cuenta en Facebook: Músicos Apóstoles.

Lolita y Nicasio (del D.F.), Daniel y Minerva (del D.F.), José Rodríguez y Héctor: Mensajeros de Cristo (Guerrero), Toledo Castillo Fermín y su ahijado Ismael: Navegantes del Evangelio (Veracruz), Manuel Jarquín y Gloria Aguilar: Talento Misionero (Oaxaca), Francisco González: El Misionero (Tabasco), Félix Canseco Juárez: Grupo Cordero (Oaxaca), Efraín Bragado Ángel (del D.F.), Alberto y Chelita: Centinela (Tehuacán).

Los diferentes ministerios de música tocaron temas de animación, apologética, Biblia y vocacionales.

Y, como siempre, estuvo con nosotros el Padre Robin Antonio Mora Casanova fmap, asesor del Departamento de Música y tuvimos la primera visita del hermano Juan Carlo Basto Kuyoc, actual Director General del Movimiento Eclesial “Apóstoles de la Palabra”.

 

Entonen para Él un canto nuevo

El hermano Nicasio Clemente Martínez, coordinador general del Departamento de Música, explicó que el Departamento de Música está integrado por jóvenes, solteros y casados y es parte integrante del Movimiento Eclesial “Apóstoles de la Palabra” e invitó a todos los que les gusta cantar o tocan algún instrumento musical a formar parte de este Departamento, poniendo sus cualidades al servicio de Dios, como dice el salmista:

Denle gracias, tocando la guitarra, y al son del arpa entónenle canciones.

Entonen para él un canto nuevo, acompañen la ovación con buena música (Sal 33 (32) 2-3)

Otros hermanos hablaron de la importancia y la necesidad de la música en la liturgia, la religiosidad popular, la evangelización, retiros espirituales, reuniones, congresos, convivencias, etc.Para esto son muy importantes las palabras del papa emérito Benedicto XVI:

La música es lenguaje privilegiado para comunicar la fe de la Iglesia… esa música que, de modo particular, nace de la fe y es capaz de expresar y comunicar la fe (01 Sep. 2011)

 

También se habló de evitar el uso de parodias y cantos de origen protestante en la liturgia y en la evangelización y mejor conocer y aprovechar el rico material que hay en la Iglesia, compuesto por los autores católicos. El Catecismo de la Iglesia Católica dice:

Pero los textos destinados al canto sagrado deben estar de acuerdo con la doctrina católica; más aún, deben tomarse principalmente de la Sagrada Escritura y de las fuentes litúrgicas (n. 1158)

 

En sintonía con la Iglesia

Así que no cualquier canto se canta en las celebraciones litúrgicas nomas porque “está bonito”. Debe estar de acuerdo con la fe de la Iglesia. Algunos cantos son oraciones que se cantan, otros invitan a participar de un momento y otros acompañan el rito. Desde luego, en la evangelización es de gran importancia que se usen cantos verdaderamente católicos que logren, como San Efrén, que con sus coros bien entonados, convertía hasta a los que habían abandonado la Iglesia para seguir alguna herejía.

Como ejemplo tenemos la experiencia de San Agustín.

¡Cuánto lloré al oír vuestros himnos y canticos, fuertemente conmovido por las voces de vuestra Iglesia, que suavemente cantaba! Entraban aquellas voces a mis idos, y vuestra verdad se derretía en mi corazón, y con esto se inflamaba el efecto de piedad, y corrían las lágrimas, y me iba bien con ellas. (San Agustín)

 

Por eso los músicos apóstoles de la Palabra estamos dando promoviendo un nuevo género de música, “la música católica”, para que la disfruten en todas sus fiestas patronales, convivios, cumpleaños, etc. Uno de los objetivos del Departamento de Música es “cristianizar las fiestas”, evangelizando a través de la música católica ya que últimamente se han contaminado con canciones de cantina, con contenido anticristiano y anti valores, que destruyen la mente y corazón de la familia, oponiéndose a lo que dice el Evangelio y la enseñanza de la Iglesia, muchas veces hasta blasfemias en contra de nuestro Dios. Es tiempo de cambiar, como dice San Pablo a los efesios:

Y ya que son santos, que la fornicación, o cualquier clase de impureza o de codicia ni siquiera se mencione entre ustedes. Lo mismo se diga de las palabras vergonzosas, de los disparates y tonterías. Nada de eso les conviene, sino más bien dar gracias a Dios (Ef 5, 3- 4).

 

Busquen lo que agrada al Señor

Este es nuestro reto como músicos apóstoles de la Palabra, pues antes que músicos somos misioneros y nuestra finalidad es dar a conocer a Cristo con todos los medios posibles y el nuestro es a través de la música. Somos misioneros que hacemos música católica y no artistas que cantamos cualquier tipo de música; musicalizamos el Evangelio para servir a Cristo y a su Iglesia, alegrándolos con nuestra música.

Los conciertos católicos, tienen dos finalidades: la primera es evangelizar a través de la música y la otra sirve para recabar fondos de manera sana y alegre. Así se evitan los medios ya conocidos (bailes, jaripeos, carreras de caballo, venta de cerveza, etc.). Se trata de actividades que en vez de ayudar, pueden perjudicar a la gente y retrasar la evangelización porque se da mal ejemplo como católicos, pues se da la impresión que sólo interesa el dinero, sin importar las circunstancias y consecuencias. Aquí no vale decir “que el fin justifica los medios”, porque entonces no sería malo que alguien se dedique a robar, matar o vender mariguana para llevar el sustento a su familia. Para que algo sea bueno, los medios y el fin tienen que ser buenos. La Palabra de Dios nos invita a buscar lo que agrada a Dios no el gusto de la gente.

Busquen lo que agrada al Señor (Ef 5, 10)

 

Ya sabes: si quieres evangelizar y, al mismo tiempo, obtener fondos sanamente, organiza un concierto con música católica. Y si necesitas ayuda, cuenta con nosotros. Búscanos en http://www.musicosapostoles.com.mx

 

Manuel A. Jarquín R.

talentomisionero@hotmail.com